SáBADO 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23576 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Instituciones

César Augusto Tercero Martínez

Las noticias que a diario se conocen sobre el Estado y el funcionamiento de las instituciones, abruman a los ciudadanos pero ya no sorprenden a nadie.

Una sociedad para funcionar bien y desarrollarse debe tener instituciones sólidas, con prestigio y autonomía. Si miramos retrospectivamente hacia el siglo XX nos encontraremos con un régimen somocista que tenía un sistema económico dinámico (no era lo mismo con sus expresiones políticas) y funcionaba en base a la solidez de sus instituciones.

Hoy muchos nicaragüenses dicen que con Somoza había trabajo, no habían devaluaciones, las carreteras estaban en buen estado, había buena seguridad social, avanzaba el tendido y cobertura de la red eléctrica nacional. Eso es cierto, sin entrar en detalles que a muchos no les gustan y que ocultan la visión global del fenómeno.

Ese sistema funcionaba porque descansaba sobre instituciones sólidas. Existió un Banco Central con prestigio que mantenía la estabilidad y cotización del córdoba. De manera similar funcionaban el INSS, el Departamento de Carreteras, Enaluf.

Si comparamos esa verdad histórica que muchos niegan con la situación de nuestras instituciones en la década de los años ochenta y con la que viven actualmente nuestras instituciones, se comprenderá que las que se manejan al capricho y antojo de una camarilla política o del caudillo de turno no funcionan, son inestables, carecen de credibilidad, de prestigio y no tienen trascendencia histórica.

Estudiante
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