Restablecer las bases de la Seguridad Social
Ramiro Sacasa Gurdián
El futuro de los trabajadores no puede continuar sin respuesta. El modelo de Seguridad Social se revirtió con el tiempo al sustituir la creación de beneficios colectivos con un modelo de reparto que crea pobreza, endeudamiento social y pensiones de subsistencia. La desilusión del trabajador es doble con la política económica y con la política social. No es posible financiar el desarrollo social en una sociedad donde no se crean riquezas y no puede haber redistribución de inversión, si no hay nada para distribuir.
Se requiere implementar un nuevo contrato social, generando un amplio consenso de todos los sectores, que responda a cinco temas directamente vinculados:
Establecer como prioridad en la agenda nacional la transformación del INSS para evitar su colapso financiero y garantizar mejores prestaciones de salud y protección de riesgos al trabajador. El INSS maneja recursos por C$5,700 millones que representan el 35 por ciento del presupuesto de la Nación que hace necesario su fiscalización integral. No podemos continuar con reformas parciales al INSS que fortalecen el equilibrio fiscal del Estado a corto plazo y transfieren los costos de una deuda impagable a los trabajadores activos.
Ampliar la cobertura del Seguro Social del 14 por ciento de la fuerza laboral al 35 por ciento en cinco años. La cobertura actual refleja los niveles más bajos de América Latina después de Bolivia. Es necesario incluir a sectores de la población que han estado marginados de la cobertura del Seguro incluyendo a los trabajadores agrícolas y domésticos. El sistema actual discrimina la situación laboral de la mujer que contribuye con un 48 por ciento de los cotizantes pero sólo alcanza un 28 por ciento de los retirados. Los beneficios de retiro deben asignarse proporcionalmente a las cotizaciones realizadas, ya que de 4 cotizantes “solidarios” solamente uno logra recibir una pensión. Este esquema de solidaridad excluye al 75 por ciento de los trabajadores de recibir un beneficio de retiro, la mayoría mujeres y ciudadanos de bajos ingresos.
Crear reservas para el pago futuro de las pensiones de los cotizantes activos. El superávit de flujo del INSS de C$200 millones, logrado por el incremento en la cotización en el 2000 no alcanza para cubrir las reservas requeridas de C$1,074 millones anuales para acumular fondos para cuando el 80 por ciento de los cotizantes actuales se jubilen. Se recomienda una inyección de recursos de Hacienda de C$800 millones anuales para compensar el uso indebido de un 85 por ciento de las cotizaciones actuales que son utilizadas para pagar la deuda del INSS con los retirados.
Enfrentar la deuda acumulada del Seguro Social con los trabajadores. Se requiere un plan de financiamiento de Hacienda para detener de inmediato el crecimiento del déficit y registrarlo en las cuentas de la nación. El valor presente de la deuda del Estado con los trabajadores es de C$77 mil millones que representan los beneficios acumulados al 2004. Igualmente, se requiere actualizar las cuentas vencidas de Hacienda con el INSS, estimadas en C$2.3 mil millones, haciendo del Gobierno el mayor deudor del Seguro Social. Por ello es fundamental tener “la cuentas claras” del Ejecutivo con los trabajadores separando al INSS como una entidad autónoma e independiente. Hay que señalar que las cotizaciones no son un impuesto, ni ingresos del INSS, sino un pasivo o inversión para garantizar el futuro del trabajador.
Y, finalmente, es necesario proponer mecanismos que permitan articular una salida más justa y equitativa para los trabajadores ofreciendo mejores beneficios y más información y transparencia al afiliado. Propongo que las reservas del INSS se publiquen en dos medios de publicación masiva mensualmente, registrando a los empleadores morosos, sin excluir al Gobierno. Hay que velar por mejorar los derechos de la Seguridad Social, incluyendo la indexación de la pensión para los retirados, emitir un estado de cuenta anual y ofrecer un seguro de cesantía para ayudar al trabajador con el reemplazo de su ingreso durante el desempleo.
Necesitamos recuperar la confianza en la seguridad social, convirtiendo las cotizaciones en inversión para el presente y el futuro de los trabajadores y no en un generador de deuda social. Es nuestra obligación contribuir a configurar el rostro humano y optimista del desarrollo económico y la protección social, porque como señala Su Santidad Juan Pablo II, la solidaridad es el nuevo nombre de la paz.
El autor es Superintendente de Pensiones de Nicaragua.

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