Se percibe el olor a nocaut
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Aunque poder de Hopkins ha estado oculto |
Edgard Tijerino M.
Oscar De la Hoya noqueando a Bernard Hopkins por la cuenta completa, sería tan sorprendente como James “Buster” Douglas fulminando a Mike Tyson, o Henry Cooper derribando a Muhammad Alí.
Pero, Bernard Hopkins noqueando a De la Hoya, no lo sería. Como no lo fue ver a Tommie Hearns destrozando a Pipino Cuevas, o George Foreman liquidando a Joe Frazier en Kingston, Jamaica, en 1973.
Si sorprendió la forma en que Hopkins, vapuleó a Tito Trinidad en el Garden. Nadie esperaba que aquella pelea tan atractiva en las consideraciones previas, se convirtiera en una batalla tan desigual, y que Trinidad saliera de Nueva York, como Napoleón de Moscú.
El consenso mayoritario es que De la Hoya será derrotado por un gladiador con resistencia de roca y golpe de martillo, aunque sin la destreza de sus mejores momentos como es Hopkins. Él no ha perdido una pelea por más de una década y su reciente historial, a pesar de sus años, ha sido excelente.
De hecho, es difícil de pensar en otro peleador que haya sido tan dominante, mientras se acerca a los 40 años de edad como Hopkins. Sus 18 defensas indican claramente su superioridad en el casillero de las 160 libras.
El hombre de más poder es Hopkins, y también boxea mucho, lo cual explica su favoritismo. Hay quienes niegan reconocimiento a De la Hoya por su imagen como un verdadero guerrero, pero tenemos a mano muchos ejemplos de su valentía a lo largo de doce años de carrera.
DIFÍCIL DE “MATAR”
Oscar De la Hoya ha sido resistente.
¿Recuerdan su batalla con Ike Quartey? ¿Y aquel round 12 con Shane Mosley en la primera pelea? ¡Qué alarde de dureza, como la de un diamante!
Trinidad nunca lo tuvo en malas condiciones, pero hay que admitir que Hopkins es de otra liga, y esto hace temer por su estabilidad.
El “olor” a nocaut, lo asegura Bernard Hopkins, aunque su poder haya estado oculto en sus últimas peleas, no De la Hoya.

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