Ordeño con malas notas
Amparo Aguilera
Datos de la Universidad Nacional Agraria (UNA) revelan que el 95 por ciento de los lecheros locales siguen exprimiendo la ubre de las vacas en condiciones mínimas de higiene.
Este hecho podría poner en desventaja a las exportaciones lácteas, que el año pasado se contabilizaron en 60 millones de dólares, 20 millones más respecto al 2002, con una producción de 110 millones de galones de leche.
Bryan Mendieta, coordinador de la Facultad de Ciencia Animal en la Universidad Nacional Agraria (UNA), expone que la leche es muy sensible a las bacterias. “Porque fácilmente se puede contaminar”, explica.
Sin embargo advierte que en las fincas nicaragüenses los productores, quienes manualmente hacen las labores de ordeño, se escupen las manos para ordeñar o se las “lubrican” con estiércol.
También agarran la cola de la vaca para “humectarse” las manos y a veces se las “enjuagan” con el primer chorrito de leche que exprimen, asegura.
“Sin reparar en que puede estar contaminada con mastitis (enfermedad que afecta la ubre de las vacas), y con ello perder en un ciento por ciento el producto”, agrega el especialista.
Pero eso no es todo, Mendieta dice que acostumbran efectuar un ordeño, usualmente a las cinco de la mañana, cuando lo ideal son dos al día: por la mañana y por la tarde.
Aunque en esto, según el docente, también influyen las limitaciones en la alimentación y el potencial genético de los animales.
De cualquier manera el resultado es el mismo: reducción de la productividad por animal, en un 10 por ciento.
“Porque fisiológicamente la vaca (o la cabra) después de doce horas de haber lactado, sigue en disposición de producir más leche”, expone Bryan Mendieta.
“Entonces si el ordeño no se vuelve a ejecutar, se reabsorbe esa leche y al día siguiente la cantidad que se obtiene es menor de lo que podría haber dado”, argumenta.
LA MEDIDA
De acuerdo a la media nacional una vaca produce 2.5 litros de leche al día. Pero bien alimentada puede producir entre 15 y 20 litros.
Mientras tanto, de la cabra se obtienen diariamente cuatro litros de leche.
Pero en esto interviene la raza, ya que hay algunas especies que sobrepasan la medida.
Mendieta señala que una vaca comienza a ordeñarse a partir de los dos años y medio que es cuando usualmente ocurre su primer parto.
En tanto en una cabra el ordeño ocurre entre el primer año y el año y medio.
Una vaca deja de producir leche entre los siete y ocho años tras el primer ordeño.
En tanto la cabra deja de producir a los cuatro años, en promedio.
TIPOS Y TÉCNICA
Pero la calidad de la leche también tiene que ver con esta práctica.
Mendieta en este sentido detalla que entre el ordeño sea más limpio se logra mejor calidad. En la actualidad existe el mecanizado y el manual.
En el primero, expone, se le colocan pezoneras a las vacas, mientras una máquina está creando impulso de succión. De forma que cuando se le está sacando leche, pasa por una tubería, luego llega a un recipiente que la enfría a 14 grados y después a cuatro grados.
Luego el producto es trasladado a la planta donde se procesa, lo que garantiza en un ciento por ciento la higiene.
Sin embargo en Nicaragua a falta de electricidad, dinero y apoyo gubernamental se recurre al segundo ordeño. “Éste se debe realizar a mano abierta y cumpliendo con normas higiénicas para que no haya problema con la calidad”, recuerda el catedrático.
Por eso, en primer lugar, recomienda llevar al animal con suficiente antelación a un potrero con suelos sólidos, y colocarle un ternerito a la orilla, para que se dé el “estímulo”. Es decir la bajada de la leche.
Tras esto, sugiere al productor tomar un recipiente con gasa para recoger la leche y evitar que cualquier insecto le caiga.
Luego aconseja masajear la ubre, lavarla, secarla y luego lavarse las manos e inmediatamente ordeñar.
“Primero se debe sacar un chorrito de cada pezón y examinarlo, por si acaso está contaminada con mastitis”, precisa.
Esto se realiza en un balde con una taza de fondo negro “para observar si hay nódulos o alguna hilacha o traza producida por la enfermedad”, aconseja.
Si el animal está enfermo lo mejor es “tratarlo” y no someterlo a “producción”.
Después del ordeño a fondo, viene el sellado que es cuando se toma el yodo al uno por ciento, un astringente y antibiótico, se introduce en un recipiente para luego sumergir el pezón.
“La idea con esto es evitar la entrada de patógenos al interior del animal, porque después del ordeño la punta del pezón queda abierta”.
URGEN CAPACITACIONES
El viceministro Agropecuario y Forestal, Mario Salvo, advierte sobre la urgencia de la educación sanitaria entre los productores de leche, pero resiente que los lecheros no se interesen en esta necesidad que demanda el mercado externo.
Salvo, especialista en productos lácteos, asegura que ha venido gestionando cursos para los lecheros, y hasta la fecha ya están confirmadas capacitaciones de expertos argentinos y la posibilidad de cursos impartidos en Dinamarca.
En su reciente gira por ese país nórdico, Salvo contactó a expertos en leche quienes se mostraron dispuestos a impartir un curso en leche para 10 personas en idioma español.
En el caso de la capacitación de los argentinos, ésta se desarrollará en Juigalpa con el respaldo del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec).
“Tenemos que crear conciencia en el mandador, el ordeñador, sobre la necesidad de mantener la higiene en el proceso, pues la leche es muy susceptible a las bacterias, si el ordeñador está enfermo (la enfermedad) se pasa a la leche”, indicó
Salvo se ha dado a la tarea de organizar una serie de acciones para promover la calidad de la leche, requisito de suma importancia en la comercialización hacia el exterior.
Mientras tanto entidades como el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el Fondo de Crédito Rural (FDR), y el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) apuntan a programas productivos que impulsan en las fincas lecheras un ordeño limpio y sanidad en todo el proceso de trazabilidad, que incluyen el traslado y procesamiento de la leche.
A la fecha estos programas han generado el establecimiento de 50 salas de ordeño en Matagalpa y 84 salas en el departamento de Chontales.
“VA MEJORANDO”
Wilmer Fernández, presidente de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), asegura que el ordeño en las fincas nicaragüenses es más limpio que años atrás. “Sí utilizan la cola (para lubricarse las manos y luego ordeñar) pero no utilizan saliva ni estiércol”, reitera. “Puedo decir que viéndolas (las prácticas) de forma extrema, aún persiste en un 60 por ciento de productores el hecho de que no se lavan las manos, o no lavan la ubre y si hacen sus necesidades fisiológicas tampoco se las lavan”, indicó el dirigente.

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