El Rey de los Zopilotes como pájaro nacional
Róger Mendieta Alfaro*
Son interesantes las versiones del Ministro De Franco y el folclorista Bayardo Ortiz, en cuanto a la escogencia o nominación del Pájaro Nacional.
El doctor De Franco se inclina por el Guardabarranco, pájaro de plumas iridiscentes, de azulosas tonalidades, con bella y estilizada pluma trasera, que al agitarse parece genial pincel tras formas impresionistas. No sé cómo se las ingenia el Guardabarranco, siendo pájaro tan atractivo, para sobrevivir a la depredación de la honda y a los exportadores de aves silvestres. No sé cómo hará el Guardabarranco para posarse, casi a diario en la cerca de mi casa, o en árboles del vecindario, a columpiar en alambres, cercas, ramas y expresar su canto ronco, de soplido en hueco, desabrido, sin que le hayan dado de pedradas.
El folclorista Ortiz está por el Zanate-Clarinero, pájaro vanidoso, negro-brillante, con porte de diplomático segundón recién entrado al servicio, ladrón y jodedor, que mete el pico hasta en hoyas de la cocina cuando se vive en el campo.
Debo de suponer que sobran las razones para que por cada Guardabarranco que podemos admirar, vivan cien mil, doscientos mil o un millón de zanates-clarineros, pues solamente las cucarachas les superan en edad, de acuerdo a los entendidos. Además, mientras que el Guardabarranco es ave tranquila, pagada de sí misma, sin nada que guardar, porque en donde va pasa o construye estancia temporal se la va destruyendo el curso del tiempo, el Zanate-Clarinero se da el lujo de alzar el fondillo en lo más alto de las palmeras, hace por ahí sus nidos y defiende como pandillero el territorio, contra pájaros de otras especies cuando peligran sus posesiones.
Mientras el Guardabarranco huye al acoso del peligro, los zanates lo repelen, organizados en bandadas. He visto a zanates atacando a personas durante el período de alimentar sus polluelos. Mi amigo, ingeniero Juan Alfaro, consultor del BID, fue picado en la cabeza por estos pájaros en ocasión de cierta visita que hacía al INAA.
La Saltapiñuela —o Sartapiñuela, como se escucha en lenguaje del campo— es otra ave que debiera tomarse en cuenta para Pájaro Nacional. ¿Quién no conoce la Saltapiñuela? Es pajarita alegre como ésas de la calle, abundante, jodedora, que si te descuidas es capaz de hacer el nido en tu propio dormitorio. Y son medio socialistas, porque si vives en el campo y tienes un corredor, están sincronizadas en tal asociación en materia laboral que necesitan poquísimas horas para construir vivienda dentro de tu corredor. La Saltapiñuela es la pajarita o pajarito que más se parece al pueblo.
El historiador Clemente Guido habla del Rey de los Zopilotes. Tengo la corazonada de que el licenciado Guido intenta politizar la nominación del Pájaro Nacional. No entiendo cuál sea su intención, aunque el Rey de los Zopilotes al contemplar el despellejamiento en los banquetes de los súbditos se estira con arrogancia y estilo del caudillo cuando despedaza la res-pública.
La elección del Rey de los Zopilotes como Pájaro Nacional quizás sea prudente dejarla para adelante y someterla a la convocatoria de un plebiscito.
En cuanto a la escogencia que ocupa a los entendidos en palomas, chocoyos, cenzontles, cocorocas, aves patangas o zancudas, ojalá se decidan por el Zanate-Clarinero, pues la experiencia indica que como pájaro campesino será el único que llegará hasta el fin.
Y para concluir, muy a pesar estoy contra la opinión del doctor De Franco, pues aunque el Guardabarranco es una preciosura de pájaro, el problema para este país es que no juega bola recia y no tiene nada en la bola.
* El autor es escritor

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