MIéRCOLES 15 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23573 / ACTUALIZADA 12:01 am





EL HUMOR DE





Entrevista
Armando García: “La gente pobre necesita una oportunidad”

Foto  

Armando García, presidente de la Asociación de Microfinacieras de Nicaragua

 

María Antonia López M.

Es un creyente de que las microfinancieras son una alternativa que puede ayudar a las personas de menores recursos a superar los problemas de pobreza. Aunque está consciente de que no están en capacidad de resolver la demanda total, la aprobación en lo particular de la Ley de Microfinanzas abriría mayores posibilidades para ampliar la cobertura

Armando García, presidente de la Asociación de Microfinancieras de Nicaragua (Asomif), es una persona sencilla, de hablar pausado, educado. Muestra un carácter apacible pero se torna entusiasta cuando se trata de hablar sobre las microfinancieras.

Este hombre tiene mucho tiempo de bregar en la dirección empresarial. Aunque sus últimos 15 años de vida los ha dedicado a la Asociación de Consultores para el Desarrollo de la Pequeña, Mediana y Microempresa (Acodep).

Pero su actividad no se limita allí, sino a la representatividad en tres presidencias. Recientemente fue nombrado presidente de la Asociación de Microfinancieras de Nicaragua (Asomif), tiene la misma responsabilidad en la Red Centroamericana Katalysis Partnership e igual posición ocupa en Acodep.

Su involucramiento al asunto de las microfinancieras le llegó un poco inducido por su labor profesional durante muchos años al frente de empresas, y el haber surgido de una familia de pequeños empresarios le dio la visión que ahora utiliza para desempeñar su trabajo.

Nacido de una madre dedicada a la confección de ropa y de un padre cuyo trabajo fue el de obrero del volante, le sirvieron de inspiración, para determinar las necesidades que las pequeñas empresas requieren para su desarrollo.


¿Su integración decidida a las microfinancieras cómo es que surge?

Después de graduarme en el Incae se realizaron unas investigaciones de empresas exitosas pequeñas y medianas de Centroamérica y como conclusión, me tocaba escribir los casos como enseñanza y algunas notas técnicas. Pero en la parte personal mis padres eran microempresarios.


Me imagino que eso le sirvió como referencia para saber por dónde deben ir las Pyme...

Si porque estuve vinculado siempre, porque vi a mis padres durante mi niñez e incluso involucrarme en las actividades que desarrollaban y siempre me atrajo. Así que después que el programa del Incae terminó, al ver la experiencia acumulada aprendí que el sector de la microempresa adolecía de una cantidad de servicios concretos de apoyo como los vemos hoy, me junté con otras personas y comenzamos a trabajar en fundar un proyecto que respondiera a las necesidades del sector, fue allí cuando surgió Acodep.


¿Para cuándo fue eso?

Eso fue en 1989 y concretamos en el proyecto en 1990. En ese entonces, contamos con el apoyo de la Fundación Interamericana para iniciar el respaldo a la microempresa y escogimos trabajar en Ciudad Sandino.


¿Por qué decidieron hacerlo en Ciudad Sandino?

En aquel entonces la pobreza ya estaba extendida por todo el país, pero era un barrio que tenía una organización basada en líderes comunales vinculados a la iglesia y eso nos llamó la atención, porque nos daba la oportunidad de trabajar, ya que ellos conocían a las personas y que posiblemente eso nos iba a permitir hacer el trabajo más fácil, como efectivamente resultó.


Nos enteramos que ya tiene 14 años de estar en la gerencia...

Bueno comencé como presidente de la junta directiva de la organización y hemos ido rotando, ahora estoy jugando el rol de presidente ejecutivo de la institución y en los últimos catorce años me he dedicado al tema de las microfinanzas.


A partir de la experiencia que le ha dado Acodep, ¿qué lecciones puede sacar, en términos profesionales y de la actividad microfinanciera?

En términos profesionales ha sido conocer las diversas opciones que los humanos tenemos para combatir la pobreza y realmente he visto que las microfinanzas son un instrumento válido para generar oportunidades de acceso a la gente que carece del servicio. Después de esa lección se desprenden una serie de aprendizajes, en el que la gente pobre necesita una oportunidad, que están interesados en salir adelante, que pagan sus créditos, honran sus deudas. En estos catorce años son pocos los que se han acercado con el ánimo premeditado de no pagar, también que este combate a la pobreza por medio del microcrédito no es sólo de una institución sino del conjunto de varias cosas. Uno, es el marco favorable para que pueda crear el Estado para que las microfinanzas se desarrollen, otro es la coordinación interinstitucional que pueda haber entre el gobierno, la cooperación internacional y las microfinanzas para desarrollar una estrategia que usando las microfinanzas de apoyo pueda resultar en un instrumento altamente efectivo.


Entiendo, que también usted es representante de otra organización regional...

Actualmente soy presidente de la Red Katalysis, que es un conjunto de 14 instituciones de microfinanzas de primer piso que hacen su trabajo en los diferentes países de Centroamérica.


O sea que es tres veces presidente... ¿entonces cómo vincula esa oportunidad de hacer las cosas en la región y en el país?

Como son partes de un mismo tema me brinda la oportunidad de hacer diferentes cosas. Por ejemplo, a nivel regional vemos la problemática y proponer soluciones a ese nivel dentro del marco de la red, y eso no limita la presentación de alternativas que tienen un impacto posterior en otras instituciones de microfinanzas. Para darle un dato, en Katalysis estamos trabajando en desarrollar una estrategia para expandir los servicios al sector rural donde la pobreza está más extendida. Otro tema que estamos trabajando es el de la tecnología y las comunicaciones, para que estas herramientas mejoren el acceso de las microfinancieras a la gente pobre. En Nicaragua lo vinculamos porque en Asomif también lo estamos viendo, y podemos hacer una sinergia temática, que mejore el impacto de los proyectos originales y tener mayor eficiencia en el abordaje.


¿Qué relación tiene Katalysis con la Red Centroamericana de Microfinancieras?

Orgánicamente ninguna, porque son dos redes. Redcamif, está en el tercer piso agrupa a las redes nacionales, Red Katalysis es de primer piso porque agrupa a instituciones que trabajamos con la microfinanza, sin embargo, coordinamos actividades a fin de evitar duplicidades de esfuerzos.


¿El tener la presidencia de Asomif qué va a implicar para las microfinancieras en Nicaragua?

Implicará algunas cosas. Primero estamos priorizando una ley de microfinanzas. Porque queremos que haya un camino para el desarrollo de las microfinanzas. No quisiéramos que se enfoque sólo en el control de la actividad como una política del Estado.


¿La aprobación en lo particular había sido suspendida por sugerencias del Banco Mundial, qué ha pasado?

Sí. Hemos estado trabajando con ellos y la Superintendencia de Bancos para tener un consenso de la ley como un instrumento de política pública y de desarrollo. Sin embargo, hay otros inherentes a las propias particularidades de las organizaciones de microfinanzas, porque hay diferentes orígenes, algunas están vinculadas a las iglesias. Hay que pensar que éstas tienen juntas directivas que son voluntarias y en la discusión del articulado evitar lesionar esos aspectos y no provocar adversidades porque si hay un control sobre esas personas explícitamente se pueden retirar.


¿En algún momento, estas organizaciones podrían quedar excluidas de la ley?

Nadie debe quedar excluido, sino que las organizaciones busquen su propio desarrollo y vinculación a los órganos reguladores por su propia y espontánea voluntad. Por ejemplo, una de las discusiones es la aplicación de multas por poner en riesgo algo de la institución y en el caso de los directivos voluntarios, pueden alegar no asumirlas apelando a su buena voluntad, pero por otro lado, los miembros de la junta directiva son los que tienen más peso en la toma de decisiones y una decisión mala debe ser sancionada para que haya más cuidado. Hay que ser más creativo y salirnos de la ortodoxia.


Además, no todas tienen el mismo tamaño, atención, capital...

El capital puede ser una diferencia, pero allí hemos resuelto que se establezca un parámetro de capital que permita cabida a la mayor parte de las organizaciones. Si no se tiene la base de capital, en algún momento podrán evolucionar y entrar a la regulación. Lo que no queremos es que si no tienen los requisitos de capital los cierren, sino que se deje opcional para que se integren después, para evitar el daño a quienes se benefician.


Igual puede suceder con el ahorro que es el otro tema en discusión, donde sólo los más grandes podrían trabajar con ese servicio...

Allí lo que tenemos es una posición ortodoxa de parte del regulador, pues éste dice que si no hay capital privado, no hay dueños de una institución no pueden captar ahorros, porque al no haber dueños no hay nadie quien responda. Nosotros decimos, por un lado es cierto, pero lo que hemos demostrado es que las microfinancieras son altamente responsables de lo que hemos estado haciendo, no se ha conocido de una que haya sido cerrada por no cumplir con los fines para lo que fueron constituidas.

Pero también podemos captar ahorro de la base de nuestros clientes, porque nosotros damos los créditos y por eso asumimos un riesgo, pero ese cliente con los excedentes que genera de ese negocio, los ahorra en otra institución que no es una microfinanciera, entonces me parece que no hay equidad. Lo que queremos es que nos permitan tomar el ahorro de nuestros clientes.


DESARROLLO LIMITADO

La ausencia de una ley para las microfinancieras, limita el desarrollo de las mismas, a pesar de que la comunidad internacional y los proveedores de fondos esperan que se apruebe en el país.

Armando García, presidente de la Asociación de Microfinancieras de Nicaragua (Asomif), sostiene que la homogenización de la contabilidad y las normas da más transparencia a la gestión administrativa de los recursos.

La carencia del marco legal también impide el que las microfinancieras puedan regionalizar sus capitales estableciéndose en los otros países de Centroamérica, porque a veces se requiere de pedir permisos a los entes reguladores.

Aunque no todos los países tienen una ley nacional sobre microfinancieras, solamente Honduras la posee, el resto no la tienen del todo, están en proceso o requieren de reformas.

En tanto, el otro aspecto de servicios que las microfinancieras quieren reforzar es el de la captación de remesas familiares a costos de transacción más baratos, y parte de la posibilidad de ampliar el crédito, o bien capitalizarse internamente para que se pueda abarcar mayor cobertura, dependen de la ampliación de los servicios que puedan prestar.


ADMINISTRADOR NATO

Desde que estudió Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA), inició su carrera para aumentar sus conocimientos alrededor del tema.

Eso lo llevó a realizar una maestría en Administración de Negocios en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae).

Los conocimientos adquiridos le han permitido realizar labores en materia de gerencia financiera, desarrollo organizacional hasta gerencia general en el sector privado y público.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Dependiendo más de afuera

Correos “express” en ascenso

EE.UU. retorna a grupo cafetalero

Turismo tiene la brújula con el norte desajustado

Automóviles de lujo vienen para quedarse

Récord en déficit de Estados Unidos

Asteriscos a dos manos

Indicadores sociales

Asustan las propuestas económicas de Kerry

Repercusiones del servicio de transporte diferenciado

Armando García: “La gente pobre necesita una oportunidad”