Asteriscos a dos manos
Gustavo Ortega Campos
**Es decepcionante la atención al cliente que uno debe enfrentar en este país, y especialmente en Managua, en vez de distraerse y departir con los cercanos, uno termina con enojo y sobre todo frustración.
**Reclamar parece ser casi una blasfemia para algunos establecimientos, pero cómo no reclamar cuando uno ordena algo y han pasado 30 minutos... y bien gracias!, a esas alturas uno ya ha contado cuánta gente tiene alrededor, cuántas lámparas hay en el techo y se ha fijado hasta en las uñas de las personas.
**Lo más vergonzoso es cuando los turistas se topan con estos malos servicios y muchas veces la mala educación. Por eso señores rectores y promotores del turismo, deberían fiscalizar más seguido estas cosas, pues la imagen del país está quedando por el suelo.
**Pero el colmo es que también establecimientos populares mantienen una mala atención lo que equivale a ahuyentar la clientela, por supuesto que no hay generalizar, pero no hay dudas que estamos mal.
**Tanto el turismo como el comercio, dos rubros de la economía, han mantenido crecimientos sostenidos, en el caso del primero ha crecido cerca del 20 por ciento en llegada de visitantes en el primer semestre del año, mientras que el comercio, aunque con menos fuerza, creció el seis por ciento durante el mismo período, según datos oficiales.
**Contando con la fortaleza de mantener el dinamismo, lo que resta es educar a la gente en atención a los cliente y seguramente las cosas cambiarán.
**En otro asunto, una sugerencia que es más que válida, los bancos en general deberían tener como política la atención inmediata para las personas de la tercera edad, las embarazadas y los discapacitados, aplaudimos a quienes lo hacen, pero hay otros que no han tomado en cuenta este servicio necesario, esperamos que tomen nota.
**Que volátil que se ha vuelto el córdoba ante el dólar, en tan sólo un día el precio de compra de la divisa aumentó casi 10 centavos, y como nadie dice nada, pues seguirá subiendo para tristeza de quienes ganamos en córdobas.

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