LUNES 13 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23571 / ACTUALIZADA 02:45 am





EL HUMOR DE




¿Estresado/a?

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Ernesto González V.
ernesto-gonzalez@laprensa.com.ni

Seguramente que esta palabra la ha escuchado muchísimas veces, y otras tantas la habrá leído. Hoy todos hablan del estrés, pero pocos nos aclaran su significado. ¿Estrés? es la consecuencia de la adaptación de nuestro cuerpo y nuestra mente a los cambios. En términos más científicos es la reacción fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que se esfuerza por amoldarse a las presiones tanto internas como externas y por adaptarse a las mismas.

¿Todos/as nos estresamos de igual manera? Obviamente la respuesta es no, no todos reaccionamos de igual forma ante los diferente tipos de presiones (tanto internas como externas) al igual que en la forma de podernos adaptar. En la literatura —un tanto especializada— encontramos dos tipos de estrés:

El estrés o fase positiva, considerado indispensable para nuestra salud y nuestra capacidad productiva, la medida óptima que apunta a un mejoramiento de la salud y el rendimiento. Ante un reto, una respuesta satisfactoria, ¿un ejemplo? Un examen de una disciplina o asignatura compleja se soluciona con un esfuerzo sistemático, con ayuda de un colectivo de compañeros y compañeras, sin olvidar las consultas a tiempo con un docente que nos oriente.

¿Y el segundo tipo de estrés? Es cuando el estrés sigue aumentando, la salud empeora y el rendimiento disminuye; ante esta situación este proceso se considera estrés negativo o distrés.

El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. Es inevitable ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos representa estrés. Eso significa que no sólo los eventos negativos sino también los sucesos positivos pueden resultar estresantes.

El estrés no es un fenómeno nuevo ni se limita a una zona particular del planeta Tierra; sin embargo en la actualidad debido al desarrollo de la tecnología se han alterado radicalmente nuestras vidas: lo que necesitamos saber, los problemas que debemos resolver y las amenazas con que nos encontramos. Los medios de difusión y la explosión de conocimiento han expandido enormemente nuestros mundos personales. Se estima que encontramos por año mil veces más acontecimientos que nuestros abuelos, pero el tiempo que tenemos para tomar las decisiones es más o menos el mismo. El resultado es que la presión aumenta y nuestros cuerpos protestan. El síndrome del estrés se define como una combinación de tres elementos: el ambiente, los pensamientos negativos y las respuestas físicas. Éstos interactúan de tal manera que hacen que una persona se sienta ansiosa, agresiva o deprimida.

De manera que si queremos evitar o dejar de estar ansiosos, agresivos o deprimidos; debemos comenzar por regular el estrés. Aprendiendo la forma de modificar el ambiente, nuestros pensamientos, y nuestras respuestas físicas que nos alteran; habremos librado la primer batalla al estrés.
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