LUNES 13 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23571 / ACTUALIZADA 02:45 am





EL HUMOR DE




Rescatar los valores en Nicaragua

Sandra Padilla

Continuamente se comenta en la radio, en reuniones sociales, en programas de televisión, en fin en todas partes, la preocupación que existe por el ambiente que vive la juventud en Nicaragua. Confirmando esta preocupación el Diario LA PRENSA publicó una caricatura en la edición del martes 10 de agosto, que describe la “oferta social” a la juventud de los antivalores del licor, la droga, el sexo y el tabaco.

El ambiente de buscar la felicidad exclusivamente en el placer y el tener material, se ve en todo el mundo y Nicaragua no es una excepción. Esto no quiere decir que porque los otros países del mundo lo hacen, nosotros debemos “modernizarnos” y dejarnos invadir por la comodidad de la imitación. Existen comportamientos que nunca cambiarán, valores permanentes y que vemos que poco a poco hemos ido perdiendo por seguir la corriente de masa. En Nicaragua tenemos la mala costumbre de criticar todo, pero no actuamos, siempre queremos que alguien más haga las cosas. Como decía un orador del siglo XX: “Los tiempos hacen los hombres”. Nosotros tenemos que cambiar y está en nuestras manos hacer este cambio.

Como padres de familia tenemos el deber de educar a nuestros hijos, deberíamos preocuparnos que exista respeto a los mayores, mínimas reglas de cortesía como decir un buenos días, enseñarles a tratar a las personas dignamente, transmitirles los buenos modales y el trato cordial y evitar los gritos con quienes nos prestan algún servicio. Demostrando así que es más inculta una persona que grita y pierde el control ante algún error ajeno, que aquella persona que por ignorancia o por miedo ha cometido un error.

Un aspecto importante es el buen vestir de nuestras hijas. Actualmente ya no se diseña ropa para lucir a la mujer, sino para exponer a la mujer. No todo lo que está de moda es adecuado. Algunas muchachas jóvenes han aligerado tanto su forma de vestir que en ocasiones resulta violento estar en una reunión social y presenciar el modo cómo chavalas de 15 y 16 años se mueven, hablan y posan con poca delicadeza, en pro de seguir la “moda” la palabra pudor no se conoce y mucho menos se practica.

La empresa privada debería preocuparse de promover valores cuando anuncian sus productos. La mayoría de las veces no se sabe qué se está anunciando, si la mujer casi desnuda o un producto X. Los dueños de restaurantes, supermercados y pulperías deberían poner de su parte y no vender licor ni cigarrillos a menores de 18 años, como está establecido por la Ley en el Código de la Niñez y de la Adolescencia. Esto también aplica a los dueños de casinos que dejan entrar a muchachos menores de edad.

Está comprobado que la pornografía es uno de los vicios más dañinos, ya que desencadena comportamientos no deseados de abuso sexual, el cual es muy alto en nuestro país. Por ello corresponde a los medios de comunicación social: prensa escrita, radio y TV, velar para que sus programas no contribuyan a este descenso de valores con películas eróticas y de escenario violento, evitando la publicación de fotografías que ofenden a los lectores.

El Gobierno también debería poner de su parte, ejecutando las leyes y castigando a los que la desobedecen, nuestro gobierno debería velar por el bien común, penalizando a los que venden licor a menores, regulando la apertura de lugares de juego del azar como casinos y puestos de maquinitas. En estos lugares, a nivel nacional, nuestra población se envicia y deja todos los centavos que tienen con la esperanza de ganar el “Jackpot”. Las alcaldías deberían velar que no se pongan rótulos que promuevan antivalores en las calles. Es verdad que hay libertad pero con esta excusa no promovamos el libertinaje.

En fin, nuestra niñez y juventud representan el futuro de Nicaragua, y el rescate de valores, para asegurarles su sano desarrollo, es tarea de todos.

La autora es madre de familia.
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