Tocayo
Jorge Eduardo Arellano
No favorece a la administración de don Enrique que un ente autónomo del Estado, como la Lotería Nacional, reconozca y difunda en un “Álbum Educativo” como Presidente de Nicaragua a William Walker, famoso por dejar en nuestra tierra, según don Alejandro Bolaños Geyer, “una estela de sangre, destrucción y muerte como jamás había visto nuestra atormentada historia” (William Walker /El Predestinado, Masaya, 1992, p. XXII).
Ya han esclarecido el error tanto la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y este Diario en su editorial del 9 de septiembre. Pero el licenciado William Báez (para colmo “tocayo” del filibustero) se obstinó en mantener su dislate en una comparecencia televisiva del Canal 2 con Carlos Fernando Chamorro. La actitud de este funcionario merece ser reprobada por la ciudadanía mientras no rectifique. El presidente de la Lotería, don Carlos Reynaldo Lacayo, ya pidió perdón; y el doctor Silvio De Franco, titular del MECD prometió corregir los gazapos cometidos en dicho “Álbum”.
A mi parecer la citada publicación carece de rigor histórico, pues debió limitarse a presentar las figuras de los presidentes constitucionales de nuestro país. En caso que el gerente guarde silencio y persista en su obcecada admiración walkeriana, le recomiendo que proponga al Banco Central la reproducción del retrato de Walker en los billetes nacionales y financie la elaboración de un retrato al óleo para incorporarlo a la galería de Jefes de Estado en la Casa Presidencial. E igualmente que reactive la Comisión que algunos prominentes hijos de “La Gran Sultana” intentaron formar para gestionar el traslado de las cenizas del filibustero de Trujillo, Honduras, a Granada.

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