Matt Damon sin identidad
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Promociona en Europa su más reciente película El mito de Bourne, una historia de espionaje |
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Matt Damon estuvo entrenando boxeo durante los seis meses anteriores al rodaje de El mito de Bourne.
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Reportajes EFE
Recién licenciado en la universidad, regresa a las pantallas de la mano del director Paul Greengrass con El mito de Bourne. La película que responde a algunas de las incógnitas que quedaron pendientes de resolver en El caso Bourne.
El protagonista de El talento de Mr. Ripley (1999), que interpretó junto a Gwyneth Paltrow, habla un español muy correcto, aunque no se atreve a dar rienda suelta a su expresión.
“Lo tengo muy olvidado, pero entre los 15 y los 17 años hablaba con bastante fluidez. Aprendí el idioma en México, allí nos trasladábamos mi madre y yo durante los veranos a estudiar castellano”.
Le une una buena amistad con la actriz española Penélope Cruz, junto a quien trabajó en Todos los caballos bellos (2000), de Billy Bob Thornton.
“Todos los que trabajan junto a Penélope guardan un recuerdo de ella. Es guapa e inteligente, y está desarrollando una excelente carrera en Hollywood”, señala.
Ahora se encuentra en España, la tierra de su amiga, promocionando la cinta que es toda una historia de acción y espionaje.
El actor, que ganó el Oscar al Mejor Guión Original, junto a su amigo Ben Affleck por la película El indomable Will Hunting vuelve a meterse en la piel de Jason Bourne, un agente secreto nacido de la imaginación del escritor Robert Ludlum.
En esta nueva entrega, Bourne sigue desconociendo de dónde viene, y tan sólo unos pasajes entrecortados en sueños le devuelven un pasado conflictivo. Lleva dos años huyendo, manteniendo una vida clandestina junto a Marie (Franka Potente), hasta que de nuevo su pasado irrumpe en su vida y comienza a ser perseguido.
Uno de los atractivos de la película no sólo es que la acción se convierte en trepidante, sino que el personaje se mueve por escenarios de todo el mundo: Nueva York, la India, Berlín, Nápoles o Moscú.
Hay tres novelas sobre su personaje, pero no estaba prevista una segunda película. ¿Por qué accedió a rodarla?
La razón principal ha sido que Paul Greengrass era su director. Su visión de la película y del personaje me gustaron desde el primer momento.
Aunque las películas no siguen al pie de la letra los libros, ¿existe la posibilidad de que dentro de dos años nos encontremos hablando de la tercera entrega de Jason Bourne?
Quién sabe. Yo estaría dispuesto a rodarla si existe un buen guión.
¿Con esa cara de niño bueno, supone un reto mayor encarar al personaje de un asesino?
Mi físico ha condicionado los papeles que interpreto. En principio, el de Bourne no estaba predestinado para mí, pero... Precisamente, el físico me ha permitido interpretar personajes que son muy lejanos a mi imagen y eso ha significado que me esforzara más.
¿Cómo es “Jason Bourne”?
Es un personaje muy ambiguo moralmente y eso es algo poco usual en una superproducción. En este caso, el protagonista mata a una mujer inocente.
Es un papel muy físico y con poco diálogo. ¿Te has preparado a fondo?
Sí, normalmente me gusta comer hamburguesas y cerveza, y es algo que tuve que dejar a un lado. Seis meses antes de comenzar el rodaje volví al gimnasio. El boxeo ha sido mi entrenamiento. Durante la preparación de El caso Bourne, el director quería que caminara como un boxeador y boxear me ayudó a cambiar mis andares.
El mismo personaje, una historia diferente, ¿merece la pena ir a verla?
No pretendíamos hacer la misma película. Lo bueno es que los personajes se siguen desarrollando. Ve a verla, y si no te gusta, escríbeme y te devuelvo el dinero —comenta entre sonrisas—.
Dentro de poco se estrena Ocean Twelve, donde vuelve a coincidir con Bratt Pitt, George Clooney y Julia Roberts, con la que trabajó en su primera película Mystic Pizza. ¿La ha encontrado muy diferente a entonces?
La principal diferencia es que ahora está embarazada. Se le ve feliz, desprende un aura a su alrededor de completa alegría y tranquilidad, y supongo que tiene que ver con su estado.
ANTI BUSH
El actor manifiesta que posee una actitud activa políticamente de cara a las próximas elecciones en Estados Unidos.
“Mi voto será para John Kerry. No estoy de acuerdo con la política de George Bush ni con la exterior ni con la que ha mantenido en el país”.
Agrega “No me gusta su proyecto educativo ni laboral; desde que él alcanzó el poder se han perdido más de un millón de puestos de trabajo. Estoy tan en desacuerdo con su política que aunque sé que Kerry me subirá los impuestos por mi capacidad económica, estoy dispuesto a votarle. He participado en un documental anti-Bush sobre la pérdida de los puestos de trabajo.

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