DOMINGO 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23570 / ACTUALIZADA 02:20 am





EL HUMOR DE




Algunos anagramas, palíndromos y calambures de Nicaragua

Foto  

 

Jorge Eduardo Arellano

El anagrama consiste en una expresión onomástica construida a base de las letras alteradas de un nombre propio (el de pila y su apellido). Que yo sepa, en Nicaragua —contrario al seudónimo— esta clase de criptografía (arte de escribir enigmáticamente) fue escasa, pero interesante, remontándose a las dos últimas décadas del siglo XIX.

Un anagrama que me llamó mucho la atención fue el del jurista y versificador epigramático Bruno Hermógenes Buitrago (1864-1912): Rubén Hugo Orígenes Marbot, publicado en la revista La Patria (León, año 4, Tomo IV, Núm. 2, noviembre, 1898, p. 41). El mismo Rubén Darío concibió, durante su iniciación melódica en León, dos anagramas. Uno fue Bruno Erdía, con el cual firmara su primera composición (Desengaño), aparecida en una revista de su formativa ciudad (El Ensayo, junio, 1880). El otro Bernardo I. U., estampado bajo la titulada “A...” (Idem, 1 de agosto, 1880). Pero el anagrama más famoso de nuestro Rubén Darío fue Un Bardo Rei, título de ensayo biográfico que le consagró el argentino Arturo Caddevilla.

El Diccionario Académico trae esta definición del anagrama: “Trasposición de las letras de una palabra y sentencia, de que resulta una palabra o sentencia distinta”; más su ejemplo no es muy apropiado: “como de AMOR, ROMA, o viceversa”. Porque tal ejemplo no constituye una sentencia y se limita a una palabra de dos sílabas, como NEBUR (Rubén); resultado éste, de la lectura de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, un anagrama y, al mismo tiempo, un palíndromo (el primero surgido en Nicaragua probablemente).

Además, el ejemplo del DRAE corresponde, en rigor, al palíndromo, según el mismo Diccionario: “Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha y viceversa”: anilina y dábale arroz a la zorra el abad.

A continuación transcribo doce anagramas correspondientes a personalidades políticas, literarias y sociales, en su mayoría de Nicaragua: LIBRÓ A V (Bolívar), DARÁN CADENAS, (Adán Cárdenas), DIOS TE GUARDE EL ORO, JEFE (Josefa Toledo de Aguerri), LÁZARO NAVAIMA (Mariano Zavala), MÍ NO OLER ANO MACHO (Emiliano Chamorro), NADA VALES (Adán Selva), NILLA CLARA MÉLIDA RAVETALLA (Carmen Mantilla de Talavera), OTONIEL RIZARDO (Arturo Elizondo), SOL EN VASO DEL ALMA (Salomón de la Selva), SOMOS DE ROCA J (José Moscardó), SOR ENTRAD AL ROSAL DE DARÍO (Soledad Rostrán de Arriola), YACO ALAZA D. OLID (Aldo Díaz Lacayo) y YA NOS LAZASTE J. (J. Santos Zelaya).

Entre los nicaragüense no han existido autores de palíndromos, al contrario de México, donde destacan Juan José Arreola y Miguel González Avelar, entre otros. Al primer maestro de la ficción breve en ese país pertenecen dos muy conocidos en su medio intelectual: Are cara Venus /su nevada cera y Adán, sé ave /Eva es nada. Al segundo, los siguientes versos (de su poema Política laboral): “Oda y rala sal al asalariado y “¿Ajo mínimo y rala sábana?” /Ganaba salario mínimo ¡ja!”. Del mismo González Avelar son los siguientes, tomados de otros poemas suyos: “Ojo: robé un huevo rojo” /échele leche... /En ración ozono y carne. /Ave lleva /y por separado dará pez Ropi /o coco /Ojo:/ no lleva vellón /roba su sabor”. (Receta). “A elegida díjele ¡Ay /la edil ideal! /A rodar oradora” (Sufragista).



¿Y los calambures? El calambur —grafía española del francés calembuours es “el fenómeno que se produce cuando las sílabas de dos o más palabras, agrupadas de otro modo, producen un sentido radicalmente diverso”. Tal lo define Fernando Lázaro Carreter, citado por Manuel Seco en su Diccionario de dudas de la lengua española (novena edición: 1995: 81).



El ejemplo por antonomasia del Siglo de Oro tiene de autor a Góngora, en punzante alusión directa a Lope de Vega: “A este Lopico, lo pico”.



En nuestra lengua, los calambures —odiados por Unamuno— no son abundantes. Uno, a mi parecer, fue todo un hallazgo de Rubén Darío; localizado entre sus poemas no recogidos en libro, pertenece a la composición Versos de año nuevo (1910): “Shopenhauers” (plural del apellido del filósofo alemán) y “chop en Auer´s” (el vaso de sifón de cerveza en el bar bonaerense Auer´s a finales del siglo XIX). Dice la cuarteta en la cual nuestro genio, ingeniosamente, ejecuta un calumbur: “Kants y Nietzsches y Shopenhauers /ebrios de cerveza y de azur /iban, gracias al calembour /a tomar su chop en Auer´s).

Curiosamente, el general Augusto C. Sandino —nuestra segunda gloria nacional, pese a quien le pese— terminó con un intento de calembur en una misiva, dirigida el 7 de febrero de 1933, desde el Cuartel General Los Potrerillos, al comandante de San Rafael del Norte capitán Rosa Irías y a su esposa doña Blanca Arauz: “Nos permitimos comunicarle que en estos momentos entramos a esa población, para que si es posible solemnizar la entrada con repique de campanas sería magnífico; hablen eso con el padre Mejía, pero si no los cuadra, pues cuadra y media” (Boletín de Referencias /IES, Núm. 3, enero-marzo, 1982, p. 6).

Experimentaciones verbales, los calembures tampoco han sido frecuentes en nuestra literatura del siglo XX. Dos autores, al menos, han recurrido a ellos. Hablo de José Coronel Urtecho en sus Fragmentos relacionados (1969: “más caras, máscaras”; y Ernesto Mejía Sánchez en varios poemas: “amanecer, amor, nacer”; en el café-concierto, con cierto temor...” y “cuando yo era tu yo /y era tuyo”.

El autor es director de la Academia Nicaragüense de la Lengua.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Cómo resolver sus dudas idiomáticas

Algunos anagramas, palíndromos y calambures de Nicaragua

¿Quiénes son los votantes indecisos?

Paternalismo estatal versus libertad en la cultura

Deformación de la danza nicaragüense