DOMINGO 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23570 / ACTUALIZADA 02:20 am





EL HUMOR DE




Nemesio Porras López, primera base del Bóer
“¡Hasta mi mujer me dioel beisbol!”

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. Ésta será la temporada número veinte de Nemesio Porras con los Indios del Bóer. El ídolo de la afición ya no es el jovencito de 16 años que conectó un tablazo contra la cerca en su primer turno al bate, sino un hombre madurode 36 años, empresario y a las puertas de su retiro

 

Eduardo Marenco Tercero

Hubo un tiempo en el que Nicaragua se paralizaba cuando a Nemesio Porras le tocaba el turno al bate. Las almas crepitaban de entusiasmo en el Estadio Nacional. Nemesio siempre conectaba el tablazo clave con las bases llenas, dos outs y en el último inning. Rara vez fallaba en el momento cumbre, ya sea vistiendo la camiseta número catorce del Bóer o de la Selección Nacional.

Desde niño jugó beisbol. A los 16 años ya vestía un uniforme de primera división. Se casó a los 18 años, y a los 36, 18 años después, se declara un esposo feliz. Está casado con doña Dulce, que en realidad se llama María Elizabeth.

Para él, su momento más inolvidable en el beisbol fue el subcampeonato mundial obtenido en 1990. Recuerda como si fuera hoy el juego contra Japón, equipo invencible al que Nicaragua debía ganar por gran margen para ir a la final con Cuba. “Ese día batée de 6-5 y metí tres dobles”, dice. El marcador final fue de 12-4 ó 14-6 a favor de Nicaragua.

Miguel Castillo (q.e.p.d.), directivo del Bóer, fue como un segundo padre para él. A inicios de los noventa, cuando los peloteros ganaban una miseria, le dobló el salario de quinientos a mil doscientos dólares para evitar que se fuera al Granada. Nemesio piensa que su prosperidad económica se la debe a su esposa, quien siempre le presionaba para que ganara bien, pues él jugaba del “puro rigio”, porque simplemente le encantaba jugar el beisbol.

Nemesio ha jugado lesionado, con un dedo quebrado, con los tobillos estropeados, y hasta se ha quitado el yeso de los esguinces para jugar. El estadio a reventar siempre le demanda.

En 1993, en la plenitud de su carrera, arrendó una gasolinera en Altagracia junto a su esposa, apoyado por Miguel Castillo y Eusebio Morales. Gracias a su esposa, que velaba por el negocio, continuó rindiendo en el campo de juego, siendo cinco veces campeón bate de manera consecutiva. Y ha sido campeón bate durante seis temporadas. Lleva 19 temporadas bateando sobre trescientos puntos.

Con su esposa ahora tiene dos gasolineras a su cargo y otro negocio. No entrena ni el cincuenta por ciento de lo que entrenaba antes. Y ha comenzado a pensar en su retiro.

DEDICACIÓN

¿Qué ha sido clave para su éxito como deportista?

La verdad a mí nunca me vieron mucho. Siempre me decían que era gordito. Hubo personas que creyeron en mí como Omar Cisneros, pero lo que a mí verdaderamente me hizo un jugador de nivel fue la dedicación y el entrenamiento. Y la ayuda de Dios. Yo he tenido un talento natural, pero el mejor talento natural que he tenido, ha sido la dedicación a mi entrenamiento.



¿Cuántas horas solía entrenar?

En aquellos tiempos entrenábamos bien duro. Entrenábamos como atletas, mañana y tarde. Y reconcentrados. Entrenabas trece días y descansabas dos. En la mañana ibas a batear, a coger roletazos y en la tarde eran pruebas físicas de resistencia y velocidad.



Ahora, ¿veinte años después cuánto entrena? o permanece en la oficina...

¡Sí hombre!... Los últimos años más que nada me he dedicado a batear y agarrar roletazos. Y dar unas cuantas vueltas para buscar un poco de condición física. Sinceramente no puedo decirte que entreno como antes.



¿Un batazo inolvidable?

Me gustó cuando me retiré de la Selección Nacional durante la clasificación para el Mundial de China. En los juegos claves contra Canadá metí tres hits, incluyendo dos dobles. Perdíamos dos a cero en el quinto inning, empujé la primera, la del empate y dejé en tercera la del gane. Vino Henry Roa y pegó un fly de sacrificio. Prácticamente decidí el juego que nos llevó al Mundial.



¿Una atrapada?

Estábamos en una semifinal a cinco juegos contra el Chinandega en 1986. La serie estaba empatada uno a uno. En el juego neutral en Masaya estábamos ganándoles cuatro a dos en el octavo inning con dos out y bases llenas. Ellos cerraban. Vino un muchacho y pegó una línea rápida y atrasada de dos bounds sobre la primera base, me tiré de cabeza contra el guante, cuando sentí que estaba en el suelo sobre la raya; la había agarrado, me levanté y pisé la base. Y ganamos cuatro a dos. Esa atrapada nunca se me olvida porque allí nos ganaban.



¿El batazo más largo?

He dado varios batazos largos. Con madero incluso saqué una del Estado Nacional hace como dos años, encima de un rótulo de un pollo, largo el batazo. Con aluminio también la había sacado del estadio. A nivel internacional pegué un jonrón con bases llenas contra Corea, disputando la medalla de bronce en Cuba 95.



Yo recuerdo que a finales de los ochenta usted era la estrella del campeonato, con gente como Julio Medina, pero el Bóer siempre perdía y perdía... ¿No era frustrante para usted?

Sí... la verdad yo prefería no ser líder de bateo pero que fuéramos campeones.



La afición está acostumbrada a que las grandes glorias del deporte terminan en la desgracia. Usted tiene su futuro garantizado. ¿Cómo lo ha hecho?

Ha sido gracias a la Dulce. Mirá hombre, yo comencé a ganar bien y quería gastármelo, ella guardaba el dinero, y con la base del ahorro, logrado de estar peleando conmigo, pudimos agarrar esta gasolinera.



¿En algún momento el éxito se le subió a la cabeza?

Pues no sé. Eso es mejor que lo valore la gente. Uno siempre cree que está actuando bien, pero uno es humano, comete errores, nadie es santo, aquí perfecto sólo el de arriba. Nadie más.



¿Cómo es Nemesio fuera del campo de juego?

La verdad, yo soy bien casero. Y mi hobby es ir al cine. A mi mujer le encanta salir y le gusta turistear en Nicaragua, eso le gusta, entonces yo le doy gusto. ¿Me entendés? Yo siempre estoy dispuesto a darle gusto a ella y mis hijas.



¿Y la farra?

A veces, unos traguitos en privado, pero es que yo siempre salgo con la Dulce, hombre. Vamos mucho a El Viejo de donde ella es.



¿Y cómo se conocieron?

En el beisbol. ¡Hasta mi mujer me dio el beisbol! Fue en el estadio de Chinandega, ella era fanática del Chinandega, un día me llamó, platicamos, salimos y a los seis meses nos estábamos casando de 18 años. Tenemos una niña de 17 años, Katerine que estudia odontología en la universidad; y Marcela, de 3 años, que es necia, es un diablito.

¿EL ADIÓS?

¿Por qué la gente abandonó los estadios?

Me acuerdo que en un juego regular había quince mil personas en el estadio. Yo noto que a partir del 94 comienza a bajar (la afluencia de gente), no sé si será por la organización del beisbol que casi nunca tuvo variantes, no sé si será que hay muchas opciones para irse a divertir. Pero casi siempre que llegamos a los departamentos está lleno. Ese fenómeno se da más en Managua creo yo. El Bóer siempre tiene su atractivo.



¿El infield con el que se sintió más cómodo?

En el noventa teníamos a Bayardo Dávila en el short stop, que era una maravilla; en segunda, Julio Medina que como segunda base no hay uno como él. En tercera estaba Antonio Zárate, con mucha calidad.



¿Cuál es el lanzador que le encontró los flancos débiles a Nemesio?

Hubo varios. Martín Bojorge, por ejemplo. A él se le subía la bola, venía a la altura de la cintura y caía en el pecho. Ese lanzamiento me mataba. Me ponchaba bastante. Oscar Torres, del Rivas también, un zurdo muy bueno. Y otros pitcheres que me han dominado son Diego Sandino, Cairo Murillo.



¿Posición preferida en el line up?

Tercer bate, me gusta estar seguro de que batearé en el primer inning, ir con todo desde el principio. Además estás en el centro del line up, agarrás oportunidad de impulsar carrera o abrir ralling. Tiene un riesgo enorme porque si fallás sos el villano pero si no, sos el héroe.



¿Y alguna vez le tocó quedar como villano?

Muchas veces. Hace poco en Chinandega, me metieron con el juego pegado, noveno inning y un out, metieron a Pantoja a relevar y le pegué fly a segunda. Argelio me trajo muchos zurdos con bases llenas y también le pegué flies.



¿Por qué Nemesio no se fue a las mayores? ¿Tuvo ofertas?

Tuve ofertas de hacer pruebas. Pero nunca fui porque en ese tiempo fuimos criados de una manera donde el patriotismo era representar a tu país y ese era mi objetivo fundamental. Y no me arrepiento de lo que he hecho, me siento feliz con lo que he hecho en mi vida.



¿Es sandinista?

La verdad no me gusta la política. Mi política es el beisbol y mi partido político se llama Bóer.



¿Cuánto gana Nemesio como pelotero?

Me dijeron que me van a pagar los cuatro meses de la temporada un salario de veinte mil córdobas.



¿Un pelotero admirable?

Omar Linares.



¿Un pelotero nacional?

De los que he visto jugar, el pelotero que más he admirado en mi vida se llama Julio Medina. Como Julio Medina no he visto fildear a nadie, con esa facilidad y ubicación.



¿El lanzador que más te ha gustado ver?

Barney Baltodano: ponía la bola donde él quería, Panal gritaba que cómo era posible que lo dominara esa bolita pasada, Barney era súper inteligente, decía que tiraba sesenta millas en el brazo y treinta en la cabeza. Y era cierto.



Cuándo se va a retirar Nemesio?

Mañana comienza la práctica del Bóer. Y eso ya me entusiasma. Tengo que seguir jugando.



¿Cuándo podría llegar el retiro?

No te puedo dar una última palabra, pero creo que el retiro está cerca.

NACIDO PARA SER NEMESIO

Detrás de la Iglesia de la Colonia Centroamérica de Managua, en el grupo K, había un predio donde de niño, Nemesio Porras López, jugaba beisbol todo el santo día. Jugaba con las pelotas que se robaba cuando salían de foul en la Liga Mayor A donde jugaba su padre, Nemesio Porras Tellería, maestro y auditor de profesión, fallecido hace tres años. Su madre es Irma López, ama de casa.

Nacido el 7 de octubre de 1968, a los 8 años ya hacía parte de la liga infantil, llevado de la mano de su padre, quien desde pequeño le había convertido en mascota. Su niñez fue un juego. De herencia recibió el beisbol. Desde los 2 años le uniformaban. “Lo llevo en la sangre, todo nicaragüense lleva algo de beisbol en la sangre”, dice.

En sus inicios, Nemesio era pitcher, primera base y outfielder (jardinero). Lanzaba rectas duras pero abandonó el montículo a los 13 años cuando jugaba juvenil A porque lo cogían a batazo limpio. Jugó en infantil, juvenil y finalmente en primera división. Antes de debutar a los 16 años en los Industriales, en noviembre de 1984, pasó un año en la reserva. Su primer turno al bate fue un doble contra la cerca en contra de César Tenorio, en Rivas. Era outfielder inicialmente, siendo primera base Brant Alyea, que no rendía lo suficiente. Omar Cisneros lo bajó del right field a primera base. Y allí se quedó para siempre. Su primera paga equivalía a unos veinte o treinta dólares. Más el paquete “Afa”: arroz, frijoles, azúcar.

“Yo dejé todo por el beisbol”, explica Nemesio. Estudió hasta el ciclo básico. Prestó el Servicio Militar en el terreno de juego, jugando beisbol, siendo enlistado en las filas de la Policía Sandinista entre 1986 y 1992. Nunca tuvo rango.

En 1985, con la fusión Bóer-Industriales, “yo paso gracias a Dios al Bóer”. Julio Sánchez era el primera base. Pero Alejandro “El Zorrito” Arana lo colocó en primera base porque requería dos menores de 21 años en el terreno de juego, conforme a las reglas del campeonato. Era séptimo bate. El primer fin de semana conectó dos jonrones contra el San Fernando y bateó de 12-8. Se quedó como primera base, vistiendo el número catorce en su camiseta, siendo tercer bate y el alma de los Indios del Bóer durante los siguientes veinte años. Se convirtió en el terreno de juego, en el Pete Rose nica.

GUSTOS

- Una pelota: Mizuno 100.

- El bate: 34`, M110 ó R161.

- Guante: Wilson A2002

- Guanteletas: Rawling.

- Un pelotero: Barry Bonds, Ishiro Zuzuki y Pete Rose.
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