Confirman quebradura de Fidel Castro
AFP
CUBA.- El Presidente de Cuba, Fidel Castro, sufrió una caída accidental que le provocó fractura de rodilla y fisuras en un brazo, en un incidente que mantuvo en vilo al país durante varias horas, pero el líder cubano reafirmó que sigue al mando en la isla.
El miércoles por la noche, el gobernante, de 78 años, tropezó con el bordillo de una acera en la Plaza Ernesto Che Guevara, de esta ciudad, 280 km al este de La Habana, al concluir un discurso para egresados de una escuela de instructores de Arte.
El traspié del Comandante en Jefe fue transmitido en directo por la televisión cubana, aunque de forma muy distante, lo cual generó una tensa expectativa en la población, que no atinaba a comprender lo sucedido.
Una sucesión de imágenes en que se observaron rostros tensos y gestos de incredulidad, guardias de seguridad corriendo de un lado a otro, y ministros de Estado que no salían de su asombro, se prolongó por más de cinco minutos en las pantallas de TV, mientras se oían de fondo consignas a favor de Castro.
Sudoroso y con evidentes señales de dolor en su rostro, fue el propio mandatario quien se encargó poco después de informar sobre su estado de salud.
“Les pido perdón por haberme caído. (...) Tengo alguna fractura en la rodilla y tal vez una en el brazo (...) pero estoy entero”, dijo Castro. Vistiendo su tradicional uniforme de combate verde olivo, el dirigente —que lleva 45 años en el poder— afirmó que no cederá su puesto pese al incidente.
“Como ustedes pueden ver, puedo hablar, y aunque me enyesen, puedo continuar con mi trabajo”, sentenció Castro, sentado en una silla.
La población cubana aguardó con expectativa durante la noche un nuevo reporte sobre la salud del veterano ex guerrillero, que recién se divulgó la mañana de este jueves.
“El examen médico confirmó lo que el propio Comandante en Jefe pronosticó tras la caída accidental después del acto de ayer: fractura en la rodilla de la pierna izquierda y fisura en la parte superior del húmero del brazo derecho”, explicó una escueta nota informativa. “Su estado general de salud es bueno y su estado de ánimo excelente”.
Las actividades oficiales previstas se cumplieron con normalidad en la isla, donde el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, y el canciller Felipe Pérez Roque, encabezaron este jueves una celebración por el aniversario de la ONU, sin hacer mención al resbalón de Castro.
En Miami, en tanto, donde reside una amplia comunidad de exiliados cubanos, el accidente de Castro relanzó variadas especulaciones, desde la opinión del médico Alberto Bustamante, quien sostuvo que el mandatario padece Mal de Parkinson, hasta quienes afirmaron que el traspié fue “otro espectáculo” de Fidel para llamar la atención mundial.
SECRETO DE ESTADO
Hablar sobre la salud de Castro es un tema prohibido para la prensa en Cuba y poco se conoce sobre las dolencias que lo afectan.
Un equipo médico dirigido por el doctor Eugenio Selman-Housein Abdo, se ocupa en forma especial de la salud del Jefe del Estado cubano, a quien se le conoce popularmente como “El Caballo” por su mítica fortaleza física.
El Gobierno de Estados Unidos reaccionó este jueves a la caída accidental de Castro, afirmando que las heridas sufridas por el mandatario son “poco preocupantes” en comparación con el sufrimiento del pueblo cubano, y se negó a desearle una pronta mejoría.
LA SUCESIÓN, SIN DEFINIR
El tropezón de Fidel Castro, de 78 años, relanzó las especulaciones sobre la fragilidad de un régimen que gira en torno a su figura.
"Son lesiones bastante importantes para un hombre de 78 años, pero es también un recordatorio más de que, aquí, el asunto de la sucesión es una asignatura pendiente: la muerte, a esa edad, ya no es una abstracción", consideró un diplomático occidental al comentar las heridas sufridas por Castro la víspera, luego de tropezar y caer al piso al terminar un discurso.
El poder cubano se apoya —desde hace 45 años— íntegramente en la persona del mandatario, lo que lo convierte en la fortaleza, pero también la debilidad del régimen de Castro, cuya mano férrea dirige tanto la diplomacia como la gestión cotidiana de asuntos ordinarios, desde huracanes a apagones que afectan severamente a la población y a la economía del país.
“Los revolucionarios no se jubilan”, suele decir el jefe de Estado, dictador para algunos, campeón del “tercermundismo” y del “antiimperialismo” para otros, pero “recordman” de longevidad a la cabeza de un régimen comunista que sigue en pie a 15 años de la caída del Muro de Berlín.
Mientras, el jefe de Estado pareció no dejar espacio alguno para el número dos del régimen, su propio hermano menor y sucesor oficial, Raúl.
Con 74 años, heredero designado y segundo secretario del Partido Comunista Cubano (PCC), Raúl Castro dirige el poderoso Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cada vez más influyente en la economía de la isla, luego de que este año realizara una verdadera “toma de control” del turismo, su único sector eficiente.
Más hedonista que su hermano mayor, comunista desde antes que él, guerrillero a su lado y co-fundador del régimen en 1959, Raúl Castro genera escepticismo entre la mayoría de los diplomáticos y observadores, que dudan de su capacidad para asumir una herencia tan pesada, pese a su reconocida habilidad política.
“Al lado del carisma de Fidel, es una pálida figura”, consideró un diplomático, para quien el hermano menor no tiene “físico” suficiente para suceder al Jefe de Estado.
RITMO INTENSO
Pese a sus 78 años, Castro mantiene un ritmo de trabajo arrollador de entre 12 y 14 horas diarias, y se le puede ver en las mañanas visitando un barrio o una escuela y por la noche pronunciar extensos discursos. Hace apenas cuatro meses, su médico personal dijo que el Presidente cubano “está formidablemente bien” y destacó que realiza caminatas y practica natación en forma habitual.

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