JUEVES 21 DE OCTUBRE DE 2004





EL HUMOR DE




De Gira
Karaoke en la montaña

Foto  
. En El Jaguar se encienden fogatas por las noches, se hacen caminatas nocturnas y senderos diurnos para observación de aves, pero sobre todo, se vive un ambiente de amigos

El ritmo o el contenido de las canciones no importa, lo que interesa es la participación de todos los miembros del grupo.

 

Jehú Hernández Sandoval

Si alguna vez ha presenciado un karaoke citadino, sabrá que ahí los “cantantes” cuentan con el apoyo de un monitor gigante que les muestra la letra de la canción, y que la pista musical del tema que interpretan suena a través de grandes parlantes. Pues en Finca El Jaguar, en Jinotega, los turistas participan en un karaoke nocturnal que carece de toda esa instrumentación, pues ni siquiera cuentan con el servicio de energía eléctrica. Les basta con una guitarra, el coro de voces de los presentes y el coraje del que se atrevió a pasar al frente. Acapela. Esa es la forma en que cada uno interpreta canciones rancheras, boleros, temas del recuerdo, música moderna y no falta quien opte por canciones testimoniales y de protesta.

Entre canción y canción, un traguito de ron para calentar el cuerpo y la garganta, aunque la fogata ubicada a la espalda de los cantantes, hace lo suyo. Apilados en formación volcánica, una serie de maderos levantan hacia el cielo enormes lenguas de fuego, prodigando calor a los turistas que, como un niño buscando el regazo de la madre, se agrupan en su entorno para espantar el frío que baja de las montañas.

Los encargados de dirigir esta dinámica son los propietarios de la finca, doña Liliana Chavarría y su esposo, Georges Duriaux, de origen suizo. La primera tiene un don especial para interpretar canciones románticas y contagiar a los demás para que también canten. Confesó que jamás antes había fracasado al querer convencer a un invitado, hasta que se topó con este servidor. “Es el primero que no logro hacer cantar, tiene ese privilegio, y eso cuéntelo en el reportaje que escriba, porque nunca me había salido uno tan difícil como usted”, expresó entre broma y reproche. Le expliqué que el canto no era precisamente una de mis virtudes.

Cuando el sueño comienza a obligar que los ojos se cierren, los miembros del grupo se van desgranando hacia sus respectivas habitaciones, cómodamente ordenadas en la parte trasera de la estación biológica. Algunas literas y camas individuales recibieron a los soñolientos “cantantes”, brindándoles calor con gruesas frazadas que impiden la llegada del frío hasta los cansados cuerpos.

El Jaguar no es una empresa turística propiamente dicha, sino más bien un esfuerzo familiar dirigido a conservar la flora y la fauna que hay en su propiedad, para mostrársela a quienes gustan de admirar la belleza del campo. Como es lógico, han creado la infraestructura y los servicios necesarios para recibir a los huéspedes.

GUÍAS DEL FUTURO

Oscar Rodríguez es un niño de once años que nació en estas tierras. Jamás ha recibido cursos especializados en identificación de aves, pero su diario contacto con la naturaleza y los grupos que llegan a trabajar en ese asunto, le han proporcionado conocimientos básicos en el tema. Es hijo de doña “Monchita”, la cocinera de la finca, y de Ricardo, el guarda parque.

“Es una Dromococcyx phasianellus”, expresa el niño con toda seguridad. Se estaba refiriendo a un faisán cucú que se posó en la rama de un árbol. El asombro de los presentes no se hizo esperar. ¿Cómo es posible que un niño campesino reconozca las diferentes especies de aves por su nombre científico, con palabras generalmente imposibles de pronunciar?

“Es que nosotros llamamos a las especies por su nombre científico y no por el común, porque el común cambia de una zona a otra del país y no sabríamos de qué estamos hablando si los utilizamos. Por eso él domina muy bien esos nombres, porque nos escucha a nosotros y observa”, explicó doña Liliana.

Oscar y sus dos hermanitos menores acompañan al grupo por donde quiera que van. Se salen a cada momento de los senderos para tratar de identificar huellas de aves y mamíferos pintadas en el fango a orillas de las quebradas, para observar nuevas especies y hasta para acortar camino. Como verdaderos expertos se desplazan entre la maleza, como si ningún obstáculo les dificultara el paso para atravesar el bosque nebliselva de El Jaguar.

Con la misma habilidad que reconocen a las aves, logran identificar plantas epifitas, bromelias, orquídeas, bejucos y árboles de diferentes especies. –“Son todos unos profesionales estos niños”, comenta alguien en el grupo. – “Son los futuros guías turísticos de la finca”, asegura doña Liliana.

MÁS OPCIONES

La Finca El Jaguar, también ofrece:

Recorrido nocturno: observación de especies.

Recorridos diurnos:

Sendero El Quetzal: una hora.

Sendero El Jaguar: Una hora, 45 minutos.

Sendero Jurásico: 45 minutos.

Sendero El Puma: dos horas, 30 minutos.

Sendero Los Manantiales: tres horas.

Alquiler de cabañas: con capacidad para ocho personas en dos apartamentos, a un precio de 80 dólares la primera noche y 60 dólares si se quedan la segunda. El precio incluye desayuno y una barbacoa de bienvenida.

Para mayor información: llame a los teléfonos 279-9219 / 088-61016, o bien, escriba al correo electrónico: orion@ibw.com.ni

TOME NOTA

Finca El Jaguar está ubicada al norte del Lago Apanás, en la comunidad El Carril, comarca El Aguacate, municipio de San Rafael del Norte, Jinotega.

Permanece abierto todo el tiempo, pero periódicamente programan visitas grupales a un precio de 350 córdobas los adultos y 250 los niños. Eso incluye alojamiento en la estación biológica, la alimentación y guías especializados. El transporte corre por cuenta del participante.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Portada

¡Frío con calor intenso!

Madera con sentimientos

¡Cante y baile sin parar!

La cocina española: Exquisita mezcla de culturas

Aventura gastronómica

Karaoke en la montaña

Colateral

Elis Regina: Minha historia

Mario Vargas Llosa: Conversación en La Catedral