Mamá al rescate
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Modelo: Jessica Jarquín Agencia: Academia Eleganza |
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Hilda Rosa Maradiaga C.
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Con los niños siempre hay emergencias. Y no saber actuar ante ellas, podría hasta complicar la situación
Los niños son la alegría del hogar. Y también un motivo para mantenerse siempre alerta ya que con ellos, una emergencia nunca es remota, ya sea por sus travesuras o por enfermedades repentinas. Lo mejor es estar preparado y saber qué hacer en esos momentos.
La doctora Maritza Ruiz, indica que muchas de las emergencias más comunes cuando hay niños en la casa, están asociadas a sus travesuras, por lo que la primera recomendación es prevenir.
Menciona las caídas, heridas, golpes, quemaduras, la introducción de objetos en el oído y la boca o cuando toman sustancias químicas. Sin embargo, hay otras urgencias que no podemos prever como una diarrea repentina, altas temperaturas, insuficiencia respiratoria o picaduras de algún animal.
Muchas veces ante el desconocimiento de cómo actuar ante una de estas situaciones, la desesperación del momento y la necesidad de hacer algo para remediarlo, las madres terminan complicando aún más el problema del niño, señala la médico naturo-ortopática.
En caso de golpes, muchas madres terminan lastimando más a los niños por el afán de sobarlos. Recomienda nunca sobar un golpe luego de una caída. “Ningún golpe se debe sobar. Cuando hay un trauma, sucede una trituración de tejido y por lo tanto, una inflamación”, explica.
Al sobar se puede empeorar la inflamación y si hubo una fisura en el hueso, podría hasta fracturarlo.
En caso de sospechar que hubo fractura, aconseja amarrar la parte a una tablita y llevarlo inmediatamente al médico. Si el golpe es leve, aplicar hielo a lo largo del día y un analgésico menor como acetaminofén o diclofenac.
En cuanto a las quemaduras, la primera recomendación es prevenir que esto suceda y en caso de encontrarse en esa situación, nunca poner pasta de dientes ni otros ungüentos porque lo que hacen es infectar la quemadura e incluso profundizarla.
El consejo es poner abundante agua fresca y luego aplicar sulfadeacina de plata, la cual se encuentra en todas las farmacias, ayuda a levantar nuevo tejido, evita una infección y favorece la regeneración de la piel, asegura la especialista.
Si el niño ha tragado una canica, una moneda u otro objeto, nunca es recomendable introducirle el dedo en la garganta. Lo aconsejable es ponerse detrás del niño y abrazarlo presionando la boca del estomago. Al oprimir se provocará el vomito.
Un niño que se cae debe ser vigilado las siguientes 24 horas porque síntomas como vómitos, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, temperatura o nauseas, son signos característicos de la meningitis. Si hay una inflamación en la cabeza no es bueno frotarlo, solamente poner hielo.
Según el pediatra Francisco Martínez, una complicación común es la diarrea, la cual es también una causa de muerte en los niños.
Indica que en estos casos lo más importante es reponer las pérdidas con suero oral. Nunca es bueno que consuman alimentos azucarados o gaseosas. La mayoría de la veces esto sucede por ingerir alimentos contaminados, por lo que la prevención juega un papel importante.
Agrega que cuando el niño tiene insuficiencia respiratoria lo más importante es evaluar la frecuencia respiratoria. Ésta se evalúa en ausencia de fiebre.
En un niño menor de un mes, la frecuencia respiratoria es alta cuando tiene más de 60 respiraciones en un minuto. Hasta los 12 meses es alta cuando tiene más de cincuenta por minuto. Y si el niño tiene más de un año y más de 40 respiraciones, se considera alta.
La mayoría de las veces la frecuencia respiratoria alta es indicativo de una neumonía.
CÓMO EVALUAR LA FRECUENCIA RESPIRATORIA
Para medir la frecuencia respiratoria lo ideal es usar un reloj con segundero. Con el pecho del niño descubierto cuenta cuántas respiraciones ocurren en 15 segundos. Si hay diez respiraciones en 15 segundos, se multiplica 10X4 y se sabe que hay 40 respiraciones en un minuto.
Otro signo de alerta es cuando el niño tiene movimientos muy rápidos en su estomago o se le hunde la piel entre las costillas. Si el niño tiene dificultades para respirar hay riesgos de neumonía, una infección, bronquitis o asma bronquial, dice Martínez.
ALGUNAS IDEAS
En algunos casos, lo mejor es no esperar y llevar al niño al hospital más cercano lo más pronto posible.
Cuando el niño se ha caído y pierde el conocimiento, tiene sangrado de la nariz o los oídos, es indicativo de que hubo un traumatismo severo, pueden haber fracturas internas en la base del cráneo y siempre es necesario acudir al médico. Otro indicativo de gravedad es que el niño presente vómitos.
Si el niño tomó cloro, gas u otra sustancia, no espere en casa. El gas pasa rápidamente a la sangre, se mezcla con el dióxido de carbono de la sangre y causa ahogo, una neumonía química. El cloro, dependiendo de la cantidad y lo fuerte que sea, causa convulsión.
Si el niño no tolera tomar nada, tiene vómitos y varias evacuaciones por hora. En caso de que en sus evacuaciones haya moco y sangre.
En caso de heridas, si es muy grande, lo mejor es acudir al médico.
En caso de quemaduras siempre es prudente llevarlo a valorar porque es posible que lo que los padres consideren leve termine complicándose.
Cuando el niño se introduzca objetos en los oídos no trate de sacárselo porque podría terminar introduciéndolo más. Lo mejor es ir al centro de salud donde le saquen el objeto con unas pinzas especiales sin ningún riesgo de lastimarlo o empeorar la situación.
Otra emergencia que no puede esperar es cuando hay una picadura de animal.
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