JUEVES 7 DE OCTUBRE DEL 2004 / EDICION No. 23595 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Discovery Channel
Turning torso el edificio que imita el movimiento humano

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. La inspiración y perfección del arquitecto Santiago Calatrava lograron traducir a una estructura edilicia la plasticidad inigualable de la contorsión del cuerpo humano. Y lo hizo mediante la rigidez de los bloques de hormigón, las vigas de acero y el vidrio. Además, inauguró nuevos conceptos de servicio, confort e ingeniería.

 

El Turning Torso es un edificio increíble. Supera tan ampliamente el concepto edilicio que, en realidad, se puede decir que es una obra maestra del arte y la ingeniería... en donde, además, se podrá vivir. Son 190 metros de bloques de hormigón, columnas de acero y revestimientos de vidrio que, pese a su rigidez, se estiran hacia el cielo con un movimiento contorsionista de tal suavidad y belleza que sólo es comparable con el del cuerpo humano. Y éste era el sueño de su creador, el famoso arquitecto español Santiago Calatrava, quien logró develar los secretos que guarda la anatomía del hombre con el resto de las estructuras.

Ubicado en Malmö, una ciudad de Suecia bañada por las aguas del Mar Báltico, el rascacielos comenzó a construirse en febrero de 2004, y estará terminado a mediados del año próximo. Desde ya, tratándose de una obra monumental por su gran tamaño y complejidad de construcción, esto constituye un récord. Sin embargo, es sólo un detalle entre las tantas virtudes que convirtieron este edificio en un concepto original y absolutamente vanguardista.

Para empezar, Calatrava expresa mediante estructuras rígidas la plasticidad del movimiento del cuerpo humano, una idea que intentaron desarrollar otros artistas desde tiempos remotos y que fue la gran obsesión del multifacético Miguel Ángel, autor del David, y de inventos que recién en el siglo xx vieron la luz.

El “torso rotando” –traducción del nombre al español– conjuga la inspiración de un artista sublime con sus dotes perfeccionistas en el campo de la ingeniería y la arquitectura, a través de las cuales logró los ajustes del peso de las cargas que permitieron que este tipo de movimiento tan complejo para estructuras edilicias sea posible.

Así, pudo apilar nueve cubos irregulares que tienen una rotación total de 90 grados desde abajo hacia arriba, y a partir de estar encastrados en una estructura vertical que funciona como una columna vertebral. Cada uno de estos cubos tiene seis niveles, por lo que el total del edificio será de 54 pisos con un alto de 190 metros. Los primeros doce, que completan 4.200 metros cuadrados, están destinados a oficinas, mientras que el resto –14.600 metros cuadrados– serán usados como viviendas. Éstos tendrán 400 metros cuadrados cada uno, y podrán ser divididos y ambientados por cada cliente. Éste es otro de los nuevos conceptos que estrena el edificio, además de que los propietarios tienen prioridad para comprar oficinas de los pisos más bajos.

Todas las unidades, cuyo metro cuadrado costará alrededor de 4.500 dólares, tienen acceso a ascensores ultrarrápidos, terrazas, lavaderos, saunas y gimnasios, y un mirador en el piso 49 desde el cual se puede ver Dinamarca. La ubicación de los baños, cocinas y lavaderos varía dentro de cada unidad porque debían apilarse unos sobre otros para aprovechar la misma estructura vertical de cañerías pese a la rotación de los pisos. Los departamentos también cuentan con servicios individuales de aire acondicionado y calefacción en cada departamento, aunque son centrales para los corredores y el hall. La fachada, en tanto, es de acero y vidrio templado y tiene una excelente vista a la costa.

SANTIAGO CALATRAVA: UN MIGUEL ANGEL DE NUESTRO TIEMPO

¿Existe alguna forma de traducir la vida al lenguaje de las estructuras inanimadas? Evidentemente, la inspiración de Santiago Calatrava es una de esas maneras. Y esta virtud fue cultivada también con años de estudio y de experimentación que tuvieron un transcurso similar al de Miguel Ángel durante la era renacentista: la pintura, el dibujo, la ingeniería, la arquitectura y, por último, la anatomía, que significó para ambos una gran pasión.

Calatrava nació en 1951, en Benimamet, un pequeño pueblo de Valencia, España. En 1968, eligió seguir Bellas Artes pero, apenas terminó el primer año, cambió de carrera e ingresó a la Escuela Superior de Arquitectura de esa ciudad. Sin embargo, cuando se recibió, decidió comenzar ingeniería civil y se doctoró en Zurich, Suiza, en 1981. En ese entonces, ya había sentado las bases para convertirse en un referente de la corriente estructuralista a través de recuperar el estilo del siglo xvii y adecuar al nuevo milenio la fusión de dos disciplinas tan complejas como son la ingeniería y la arquitectura.

Calatrava se especializó en la plegabilidad de las estructuras gracias a su inspiración madre, que fue el estudio de los seres vivos. Así, logró un paralelo entre la morfología del cuerpo humano y las piezas de hormingón para trasladar los movimientos. Este aporte ha sido magnífico para la arquitectura y ha quedado plasmado en decenas de obras de uso público.

Un ejemplo claro es la Ciudad de las Artes y las Ciencias que construyó, justamente, en su ciudad natal, Valencia. Allí levantó un complejo arquitectónico integrado por diferentes edificios, con funciones tan dispares como la de acoger la representación de una ópera, un museo donde se brinda de forma didáctica información sobre los avances científicos y tecnológicos, y el acuario más grande de Europa, entre otras cosas.

Sus colegas señalan que las dimensiones faraónicas y equilibrios temerarios que utiliza Calatrava dan cuenta del valor que tiene como experto en cálculo estático, así como se adivinan en estos conceptos sus influencias más fuertes: la arquitectura mediterránea de Gaudí y la corriente organicista centroeuropea de Häring, Scharoun y Saarinen.

Decenas de otras obras majestuosas hicieron que fuera el elegido por las autoridades de Grecia para diseñar y construir el Estadio Olímpico de Atenas que se estrenó en los recientes Juegos Olímpicos 2004. También, asumió el desafío de llenar el doloroso vacío que dejaron las Torres Gemelas luego del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001. Su propuesta fue la traducción al mundo de las estructuras de una gran bóveda de costillas de cristal que recuerdan las manos de un niño soltando una paloma hacia la libertad y la paz. Todo esto lo hará empleando hierro y acero y un juego de luces naturales y artificiales. La explicación de cómo aplicará esta idea fue, realmente, tan mágica como detallista. La obra estaría terminada para 2006 y costará alrededor de dos millones de dólares.

Otras obras simbólicas del arquitecto son sus puentes, entre los que se destacan Bach de Roda, en Barcelona; Guadalquivir, en Sevilla; y el de las Mujeres, en Buenos Aires. También fueron importantes por su valor social y artístico la estación de ferrocarril de Stadelhofen, en Zurich; la fachada para el almacén de artículos textiles Ernsting de Coestfeld, Alemania; la torre olímpica de comunicaciones, en Barcelona, y la ampliación del aeropuerto de Bilbao, Portugal.
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