JUEVES 7 DE OCTUBRE DEL 2004 / EDICION No. 23595 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Discovery Channel
En busca de la Santa María de Colón

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. La nave que tripulaba el descubridor de América encalló en las costas de Haití y, con sus restos, se construyó una fortaleza bautizada La Navidad, que fue destruida por los indios. Arqueólogos y científicos aseguran que aún hay vestigios del naufragio, tanto en la tierra como en el mar.

 

Cuando Colón se encontró en 1492 con un continente desconocido al que bautizó América, tripulaba una de las tres naves históricas, la Santa María. Pero cuando el gran marino volvió con toda la gloria a España para anunciar su descubrimiento, había dejado atrás a su buque insignia y a más de un tercio de sus hombres. En la víspera de Navidad, la Santa María quedó arruinada al encallar con un arrecife del Mar Caribe. La pérdida de su barco más grande forzó a Colón a dejar a 39 marineros con los amistosos indios de Taino, gobernados por el jefe Guacanagari. Durante ese tiempo, Colón les dijo a sus hombres que debían construir una fortaleza, explorar el área –que hoy sería el norte de Haití–, buscar oro y tratar de convivir con los indígenas en un clima de respeto. Por supuesto, Colón formuló la promesa de volver en menos de un año. Sin embargo, cuando lo hizo, el panorama era desolador, totalmente contrario al que había dejado atrás en 1493: encontró la fortaleza destruida, la aldea de los indios Taino chamuscada por completo y ninguno de sus hombres vivos. La convivencia había sido difícil.

Cinco siglos después, arqueólogos y exploradores están buscando los restos de la Santa María y el sitio de la primera colonia occidental de Europa en América, bautizada entonces con el nombre de La Navidad, por la época en que se comenzó a construir. La investigación apunta a hacer un rastrillaje profundo en la zona donde las escrituras de Colón indican que estaba ubicada la fortaleza y el lugar donde se perdió la Santa María, a unas 4,2 millas náuticas. De todos modos, el marino también aseguraba en su diario de viaje que dio órdenes de que llevaran a tierra todos los tablones y materiales de la embarcación que estuvieran en condiciones. La idea era que estos elementos sirvieran para construir el fuerte, por lo que puede haber evidencias del buque tanto en las costas de Haití como en el fondo del Mar Caribe.

La prestigiosa arqueóloga Kathleen Deagan ha conducido excavaciones en el norte de ese país durante 25 años y sostiene que ya ha encontrado el lugar en donde se había erigido La Navidad. Ella se basa en algunas evidencias que halló en varias de sus investigaciones, como fragmentos minúsculos de dientes de cerdos y de la quijada de una rata. Las ratas y los cerdos fueron traídos a América por los europeos y tales elementos están fechados en esa época. “Siempre nos gusta pensar en ella como la primera rata que huyó cuando se hundió la nave”, dice sonriendo Deagan, quien además es la curadora del área de arqueología del Museo de Ciencias Naturales de la Florida y profesora adjunta de la carrera de Antropología, Historia y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de La Florida.

Por otra parte, el explorador Barry Clifford se encuentra en la búsqueda de los restos de la Santa María, en las aguas bajas de la costa más próxima al área donde se estima que estuvo la fortaleza. De todos modos, existe la duda de que una pieza de madera de un barco del siglo xv pueda haber sobrevivido más de 500 años en las aguas saladas del Océano Atlántico. Los investigadores apuestan a que los restos puedan haberse petrificado sobre algunas rocas marinas. En este sentido, se sabe que uno de los pocos elementos que podría haber perdurado en estas condiciones habría sido la campana de alerta que llevaba la nave. Sin embargo, ésta fue encontrada en 1986 entre los restos del naufragio del galeón San Salvador, frente a la costa de Portugal.

El hallazgo de esta pieza corresponde a Roberto Mazzara, un buzo profesional que a mediados de los años 80 inspeccionaba los restos del San Salvador. Tras el descubrimiento, investigó para saber de qué se trataba y halló un legajo fechado en el siglo xvi donde decía que el galeón San Salvador se hundió en 1555 frente a Buarcos, localidad aledaña a Figueira da Foz, siendo capitaneada por el maestre Guillén de Lugo y provenía de lo que hoy es San Juan de Puerto Rico “con mucho oro y plata, y el signo de la villa La Navidad”.

Después de someter la campana a un profundo examen científico, realizado por el Instituto Tecnológico de Aragón, se concluyó que el grado de corrosión electrolítica que presenta el bronce de la campana permite asegurar que ésta ha permanecido sumergida en el fondo del mar entre 400 y 500 años, por lo que se afirma que la pieza es, al menos, coetánea con el descubrimiento de América.

Asimismo, durante los análisis, se detectaron incrustaciones de arena, que corresponden al tipo de arena que puede hallarse en determinadas islas de la costa americana, lo que confirmaría que la campana estuvo en ese Continente. También se ha comprobado que la pieza fue sometida a temperaturas extremas, semejantes a las que soportó la campana del fuerte La Navidad.
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