JUEVES 7 DE OCTUBRE DEL 2004 / EDICION No. 23595 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Mayorga: un resultado previsible

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Pablo Sanabria

La apabullante derrota sufrida por Ricardo Mayorga generó todo tipo de reacciones en la sociedad nicaragüense. Muchos celebraron la humillación y todavía cobran jugosas apuestas. Otros se lamentaron y trataron de justificar de una u otra manera la derrota del nica. Alguno que otro periodista se llenó las manos de adjetivos y de lenguaje cursi para describir sus emociones lastimadas. Yo me pregunto: ¿cómo es posible que alguien sensato haya tenido dudas con respecto al resultado de esta pelea?

Sólo había que hacer una comparación imparcial entre ambos púgiles. Tito Trinidad es un boxeador impresionante. Que estuviera fuera del cuadrilátero por algún tiempo, no anulaba sus capacidades. Por el mismo hecho, Trinidad se estaría preparando más concienzudamente. Él sabía que el mundo entero estaba pendiente de su regreso y no estaba dispuesto a decepcionar a sus seguidores. Además, Trinidad es claramente un hombre sensato, disciplinado, concentrado, humilde, prudente, sacrificado, y con una clara visión de sí mismo y de su futuro. Ricardo Mayorga es exactamente todo lo contrario. Además de su carácter defectuoso, Mayorga no es en realidad un boxeador del nivel de Trinidad. Carece por completo de técnica boxística, y su principal recurso consiste en embestir a sus contrincantes con el propósito de crear confusión y ver si puede encajar algún golpe de suerte. Pero su arrogancia no le permite tener un concepto realista de sí mismo ni tampoco medir las virtudes de sus rivales. Así que no los toma en serio ni se entrena con sacrificio. A las puertas de su combate, Mayorga trasnochaba, bebía licor, fumaba, escandalizaba, y entrenaba sólo cuando le daba la gana.

Entonces, ¿cuál es la sorpresa? ¿Cuál la alharaca? Nadie puede ir por la vida comportándose de una manera tan desordenada y pensar que todo le va a salir a pedir de boca. Ésta sería una concepción aberrante de la realidad. Mayorga es alguien cuya fama y dinero es producto de la pura suerte, una suerte que no ha sabido aprovechar y que tampoco va a llegar dos veces. Con todo, yo creo que esta derrota podría serle útil. Tal vez le ayude a poner los pies sobre la tierra, a pensar con más cordura, a cambiar de dirección, a rectificar. Nunca es tarde.

¿Está Mayorga acabado? Sólo él mismo puede dar una respuesta definitiva. Los golpes de la vida se supone que nos hagan madurar. Pero no siempre es así. Uno puede seguir siendo insensato por el resto de su vida. Uno puede seguir ofreciendo el rostro para que se lo partan a puñetazos. Uno puede seguir soñándose un súper hombre y seguir rodando por las lonas de los cuadriláteros del mundo, humillado hasta el polvo. Sólo Mayorga y el tiempo nos dirán el final de esta historia. Mientras tanto, tal vez convenga dejarlo en paz y ocuparnos de cosas más serias.

El autor es abogado
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