SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 5 DE OCTUBRE DE 2004



 
¡Camine, corra, muévase!

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María Teresa Chamorro apoya la campaña de lucha contra el cáncer de mama, motivada por la muerte de su esposo Noel Chamorro, víctima de cáncer en el esófago. Este mes se desarrolla en el mundo, el movimiento de prevención del cáncer de seno. En Nicaragua, Estée Lauder de Galería SIMAN y JE Fashion Models, instan a todas las mujeres a realizarse su autoexamen.

 

Health Day News

Caminar, nadar, jugar futbol o hacer cualquier ejercicio, incluso de manera moderada, ha mostrado ser de gran ayuda para las mujeres que padecen cáncer de seno, pues alarga y mejora sus vidas.

Los estudios sugieren que el ejercicio extiende la vida de las mujeres que sobreviven al cáncer de seno, además de levantarles el ánimo.

“El ejercicio otorga a estas mujeres una herramienta que está a su disposición”, indica la doctora Cheryl Perkins, asesora clínica en la Fundación de Cáncer de Seno Susan B. Komen, una de las organizaciones más grandes e importantes de Estados Unidos, dedicadas a combatir la enfermedad.

AMPLIO ESTUDIO.

Un estudio en el que participaron más de 2,100 mujeres, cuyos resultados se dieron a conocer a principios de año, descubrió que hasta cantidades moderadas de ejercicio regular, como media hora de caminata todos los días, podría reducir el riesgo de recurrencia de cáncer de seno del 25 por ciento al 50 por ciento.

“El beneficio se correlacionó con la cantidad de ejercicio. Así que, a más ejercicio, mejores probabilidades de supervivencia”, indica la investigadora.

Empero, las razones detrás de los efectos positivos de la actividad física sobre la salud del seno no están del todo claras.

“Una de las teorías biológicas sobre por qué el ejercicio podría ser una buena herramienta para disminuir el riesgo es que podría reducir la obesidad, y se sabe que la obesidad aumenta el estrógeno en circulación”, explica la doctora Perkins.

PRECAUCIONES.

Las mujeres que están sometidas a alguna forma de quimioterapia deberían consultar con su doctor antes de comenzar regímenes de ejercicio vigoroso.

“Algunos medicamentos de quimioterapia afectan la función cardíaca. Y algunos afectan la densidad ósea, especialmente en mujeres ancianas, quienes ya podrían tener problemas de densidad ósea”, señala.

También podría haber algunos límites sobre los movimientos excesivos del brazo entre pacientes que experimentan linfedema, una inflamación de los nódulos linfáticos de la axila relacionada con su tratamiento.

Sin embargo, para la mayoría de las sobrevivientes de cáncer de seno que ya pasaron la parte activa de su tratamiento, “no hay límite en cuanto a la capacidad de hacer ejercicio vigoroso”, expresa la especialista.  
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