LUNES 4 DE OCTUBRE DEL 2004 / EDICION No. 23592 / ACTUALIZADA 12:37 am





EL HUMOR DE




Compromiso con la niñez

Eva Zetterberg y Gary Stahl

En el año 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. Veinte años más tarde, 1979 fue declarado como el Año Internacional del Niño. En 1989, después de un amplio proceso de elaboración donde participaron muchos países del mundo y organizaciones internacionales, la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, con carácter vinculante para los Estados-Parte. La característica principal de este instrumento es la definición del niño, niña y adolescente como sujeto de derecho. Actualmente es el tratado más ratificado por las naciones, en la historia de los derechos humanos.

Suecia fue uno de los primeros países en suscribir y ratificar esta Convención después de haber participado activamente en el proceso de su formulación. En 1990 Nicaragua ratificó la Convención e inició un proceso interno de adecuación legislativa, judicial y administrativa con logros concretos como la promulgación en 1998 del Código de la Niñez y Adolescencia.

Un aspecto novedoso de la Convención lo contiene el artículo 45, el que otorga un rol especial a UNICEF, otras agencias del Sistema y órganos competentes para participar en el trabajo del Comité Internacional sobre los Derechos del Niño en el monitoreo de informes periódicos remitidos por los países y la provisión de asistencia técnica para el cumplimiento de las obligaciones nacionales. En los mismos informes se detectan necesidades de asesoramiento que estos organismos deben considerar así como criterios del propio Comité a tomarse en consideración.

Durante estos 15 años de vigencia de la Convención se pueden notar muchos avances en el bienestar de la niñez. En el último informe de UNICEF, el Estado Mundial de la Infancia 2003, se puede leer que la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años ha disminuido de 93 de cada 1,000 nacidos vivos en 1990 a 82 en el año 2002, en el ámbito mundial. Esto equivale a una reducción de 12 por ciento.

También hay progresos en términos de compromisos internacionales, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, 6 de las 8 metas están enfocadas en el mejoramiento de la situación de derechos de la niñez y adolescencia. Contribuyen además a dar seguimiento a los compromisos de la Cumbre Mundial de la Infancia de 1990 y la Sesión Especial de la Infancia de 2002.

A pesar de avances y logros obtenidos, aún es notoria la falta de respeto a los derechos de la niñez y adolescencia. También, en el caso de Suecia, donde los niños, niñas y adolescentes, en general tienen una situación favorable, el Informe presentado ante el Comité señala la existencia de irresponsabilidad social para la promoción del potencial de niños, niñas y adolescentes.

Nicaragua por su parte también tiene sus propios problemas hablando de niñez y adolescencia. A pesar de contar con una ley especial en la materia como es el Código de la Niñez y Adolescencia, se requieren esfuerzos mayores para cumplir eficazmente sus disposiciones. Persiste un alto porcentaje de niños y niñas que no están inscritos en el Registro Civil de las Personas, vulnerándose su derecho a la identidad. Otros, son víctimas de violencia en sus distintas manifestaciones, conculcándose su dignidad humana. Ejemplos clásicos se encuentran en niños, niñas y adolescentes explotados sexual y laboralmente, maltratados o abandonados. Otra situación preocupante son los adolescentes en alto riesgo o infractores de la ley, que no han tenido oportunidades ni respuestas para desarrollarse integralmente y en la actualidad son percibidos socialmente de alta peligrosidad.

Identificados o no los problemas a través de cifras y estadísticas, lo más importante es el cumplimiento de los derechos humanos de la niñez y adolescencia, que sean una prioridad en el debate y la agenda nacional, en la discusión y formulación de programas, tomados en cuenta en las estrategias de reducción de pobreza y desarrollo nacional. Todos conocemos la relación entre pobreza, hambre, abandono del sistema escolar, trabajo infantil y violencia intrafamiliar con heridas físicas y mentales. La conciencia y disposición para cumplir como sociedad adulta los derechos de la niñez y adolescencia es el único buen comienzo para lograr equidad y desarrollo sostenible, en resumen un presente pero también un futuro mejor para Nicaragua.

Hoy, en el Día Internacional del Niño, la Embajada de Suecia, junto con el BID y Mifamilia, con el apoyo de UNICEF, Amunic, Codeni, Comisiones Municipales de la Niñez y Adolescencia, Red de Alcaldes Amigos de la Niñez y la Procuraduría Especial de la Niñez y Adolescencia, estamos organizando una conferencia sobre la importancia de considerar la perspectiva de los derechos de la niñez y adolescencia en la toma de decisiones políticas. Queremos analizar, reflexionar y discutir, con todos los candidatos a alcaldes del departamento de Managua, entre otros invitados, así como subrayar, que lo indispensable es el compromiso por parte de los que toman decisiones e influencian en el país. Sabemos que a nadie le falta voluntad para mejorar el bienestar de los niños y adolescentes nicaragüenses. Este compromiso debe incluir también la voz de los niños, niñas y adolescentes, tal como se hizo el año pasado en la consulta sobre la visión de futuro de país, en el ámbito del PND. El compromiso debe estar basado en la perspectiva de los derechos de la niñez y adolescencia sin olvidar la autocrítica.

En relación a los tomadores de decisión nacional y municipal es importante que tengan los instrumentos suficientes y eficientes para cumplir con normas legales existentes, apoyar procesos de formulación de nuevas leyes y asegurar el cumplimiento de políticas públicas aprobadas y en proceso.

En el caso de la comunidad internacional, sea bilateral o multilateral, tenemos que hacer uso de nuestra voz, recursos humanos, económicos, analizar, revisar siempre y de forma coordinada apoyar el desarrollo favorable del estado de situación de la niñez y adolescencia de Nicaragua.

* Los autores son: Embajadora de Suecia y Representante de UNICEF en Nicaragua
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