Editorial
Diálogo y Presupuesto
Muchas personas se preguntan por qué el presidente Enrique Bolaños está insistiendo en reunirse con Daniel Ortega, a pesar de que éste lo insulta cada vez que pronuncia un discurso, o sea casi todos los días, y no obstante que hace apenas un par de semanas aseguró públicamente que él (Bolaños) hasta cambiaba de acera para no toparse con el líder del Frente Sandinista.
Según el presidente Bolaños, era Ortega quien quería que se reunieran, porque pretende poner en libertad y eximir de los cargos de corrupción a Arnoldo Alemán, pero no quiere pagar el costo político de esto y busca a quién “echarle el muerto”.
En realidad es el presidente Bolaños el más interesado en conversar y negociar con Daniel Ortega y el FSLN. Un acuerdo con Ortega es para el presidente Bolaños asunto de primera importancia, ante la próxima aprobación del Presupuesto General de la República, que de acuerdo con la ley, el Poder Ejecutivo tiene que presentarlo a la Asamblea Nacional a mitad del corriente mes de octubre; y los diputados pueden hacerle todos los cambios que quieran, siempre y cuando no alteren los techos de ingresos y egresos.
El Presupuesto General de la República es la herramienta fundamental —o la única— de que dispone el Gobierno para ejecutar sus planes gubernamentales, de manera que el presidente Bolaños se encuentra a merced de los diputados, y por eso busca el apoyo de la mayoría legislativa necesaria para aprobarlo sin cambios fundamentales ni mayores sobresaltos.
Lo lógico sería que el acuerdo del presidente Bolaños sobre el Presupuesto General de la República fuese con la bancada legislativa del partido por medio del cual ganó la elección presidencial. Pero esto es imposible porque en Nicaragua la política es ilógica e irracional y porque el partido de Bolaños es ahora su más encarnizado opositor. Por lo tanto, la única posibilidad que le queda al Presidente para proteger lo más que pueda su proyecto de Presupuesto, es lograr un acuerdo con Daniel Ortega y el Frente Sandinista.
De todas maneras no sería la primera vez que el presidente Bolaños se entendiera con Ortega y el FSLN. Como se recordará, gracias a un acuerdo entre ellos el año pasado la Junta Directiva de la Asamblea Nacional fue controlada por el Frente Sandinista y favoreció las políticas del Poder Ejecutivo. Por el contrario, al cambiar de aliado y hacer acuerdos con el PLC para la integración de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional del año en curso, al presidente Bolaños “le salió el tiro por la culata” porque a la cúpula liberal sólo le interesa liberar y eximir de cargos a Arnoldo Alemán, y sacrifica a este empeño cualquier interés nacional e inclusive cualquier provecho para su propio partido.
Pero, ¿qué es lo que podría darle el presidente Bolaños a Daniel Ortega y al FSLN, a cambio de un apoyo aunque fuera limitado al Presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo? La verdad es que en Casa Presidencial no hay mucho que ofrecerle a Ortega. Tal vez el compromiso presidencial de no objetar la Ley de Carrera Judicial que se va a aprobar asegurando que el FSLN siga controlando la administración de justicia; o aceptar sin protestas los nuevos fallos judiciales para seguir sangrando las arcas públicas; o ayudar a que el próximo año los sandinistas vuelvan a predominar en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.
Pero eso lo podría conseguir Ortega negociando con el PLC. De hecho ya hay una comisión mixta, PLC-FSLN, que está discutiendo las bases de lo que podría ser un nuevo pacto, más bien un megapacto, porque sería para cambiar sustancialmente el sistema de Gobierno y facilitar la restauración sandinista a cambio de sacar a Alemán de la cárcel y eximirlo de cargos de corrupción.
Como sea, lo más probable es que el presidente Bolaños siga insistiendo en reunirse con Daniel Ortega para hablar y tratar de llegar a un acuerdo sobre el Presupuesto General de la República. Para Bolaños eso debe ser mucho más importante que la propuesta de Humberto Ortega, de una alianza “para salvar a la nación” mediante una fórmula presidencial Montealegre-Lewites, o viceversa.

|