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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 2 DE OCTUBRE DE 2004
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María José Álvarez: Una vida en el cine

Foto  

Las fotógrafas María José Álvarez y Claudia Gordillo.

 

Raoul Shade

Creativa y dinámica con el cine y la fotografía María José Álvarez Sacasa, (Managua 1955), es la primera mujer directora de cine en Nicaragua y Centroamérica. Su currículo es amplio, co-fundadora del Instituto de Cine Nicaragüense. (INCINE. Estudió Inglés y Filosofía en Inglaterra y Estados Unidos, fotografía documental e historia del cine y Producción de vídeo en Boston).

Desde 1990, junto a Martha Hernández, es co-productora de Luna Films. Ha tenido varias exposiciones de fotografía. Co-dirigió y co-produjo: Desde el barro al sur (un documental filmado en vídeo betacan SP que trata sobre la migración nicaragüense hacia Costa Rica) el cual, en noviembre del 2002, ganó 3 premios en el V Festival ICARO de cine y vídeo de Centroamérica, realizado en la ciudad de Guatemala (Mejor documental, mejor sonido y mejor edición).

Incursionó con mucho éxito con otras películas: Blanco organdí, No todos los sueños han sido soñados (ganadora de varios premios internacionales), Lady Marshall; Pan con dignidad —Carta abierta de Nicaragua (mención especial en el V Festival de Cuba).



¿Cómo empezaste a hacer cine y fotografía?

La situación política que vivía mi país, hizo que me hiciera muchas preguntas sobre la humanidad. Estudié algo de filosofía y en la búsqueda de la esencia de las cosas, encontré la fotografía y sentí que había vuelto a mis senderos. Ahora pienso que lo que palpé fue la materialización del tiempo, la memoria.

En 1979 triunfa la revolución en Nicaragua. Se crea el Instituto de Cine Nicaragüense al cual me integro con el puesto de realizadora de noticieros y documentales. Soy la primera mujer directora del cine nica.

Los noticieros eran filmados en 35 mm blanco y negro. Por primera vez se registraba la historia del pueblo, sus gestas, fue un momento muy épico, un fenómeno místico que vivió nuestra generación. A nivel personal sabía de imagen pero no sabía de estructura dramática y como en esa época todo era coyuntural me tomó tiempo, y me toma todavía tiempo, estructurar dramáticamente lo que me imagino, es decir, mis visiones. Porque si de algo estoy segura es que para estar metida en este mundo, tenemos que tener visiones, imágenes que fluyen desde nuestro interior.

Mis obras son pocas. Comparto en muchos aspectos la filosofía del movimiento de mujeres y definitivamente este movimiento me ha ayudado a crecer y a desarrollar conciencia de género. Pero no milito en él, no me interesa el mundo de la política, ni del poder. Pero deseo que el mundo se mejore, sea mas justo y armonioso. A mí me alimentan más los asuntos filosóficos, el arte femenino, no sé cómo explicarlo. Quiero estar lejos de la lucha del poder por el poder. Me interesa trabajar por el desarrollo cultural en Nicaragua.



¿Qué opinas del impresionismo etnográfico?

El estudio descriptivo de las etnias me interesa, pienso que en otra vida fui antropóloga o algo así, me encanta observar a las personas y palpar que nada es absoluto. El impresionismo como corriente me fascina porque va más allá de lo que tenemos enfrente, de la realidad plana, sino que entran otros factores, el ser humano trasciende, sus sensaciones tienen forma y lugar físico.



¿Te gusta que el sujeto sea co-autor o co-director de su obra? En otras palabras, ¿un acercamiento anti-académico?

Bueno, en gran parte el sujeto hace la película, mucho más en el documentalismo donde los personajes son la historia. El ser humano es lo más importante en el trabajo documental. Por principio y pasión a mi trabajo, me tengo que identificar con los personajes. Durante la etapa de investigación, esa es la búsqueda, encontrar un personaje que te pulse y que con su imagen y testimonio, cuente la historia que estamos construyendo.



En cuanto a la edición,¿ignoras las reglas de continuidad, linealidad y ritmo etnográfico?

Todo depende. Llevo realizados solamente seis trabajos de autor. A pesar de haber estudiado en una escuela de arte en Boston y tomar clases de manejo de imagen, historia del cine etc., debo decir que me formé en Incine durante los años ochenta. Fue allí que tuve la oportunidad de entrar y conocer el proceso de la producción cinematográfica, fue una buena escuela. Y es hasta en los años noventa (1990) que empecé a hacer cine independiente. Definitivamente busco el ritmo.



¿Nunca has reeditado tus películas anteriores?

Nunca lo he hecho físicamente pero sí me ha pasado que después de un tiempo, o por hipercrítica con mi propio trabajo, me dan ganas de cortar o cambiar de lugar algunos segmentos.



¿Qué opinas de cineastas como Fellini, Antonioni, De Sica, Pasolini, Bergman, Cocteau, Godard, Kieslowski, Kurosawa, Kubrick y Fassbinder que no vienen a Nicaragua?

Me gustan casi todos esos maestros y es una lástima que en Nicaragua los dueños de las salas de cine nos llenen de cine comercial y se olviden de los grandes maestros. El cine es una buena herramienta para educar e informar a la gente sobre historia y otras culturas.

Te hablaré de Fellini y de Ingmar Bergmam, porque me parece interesante cómo los tratamientos de sus filmes son tan diferentes. Bueno, particularmente me empezó a interesar el cine y el mundo de las imágenes a los 16 años, a partir de ver 8 y medio de Fellini y Los olvidados de Buñuel, teníamos en esa época un Cine Forum intercolegial y me impresioné mucho. Me identifico con el Neorrealismo italiano; pues esas imágenes me recuerdan lo que vivimos desde hace años en Nicaragua, los actores tienen un toque virginal, los siento más intuitivos o espontáneos. Hay piezas que son realmente una obra maestra que relatan situaciones de la vida cotidiana. Para mí es una de las corrientes cinematográficas más auténticas. La realidad cotidiana en esa época era candente. Tal vez lo más interesante de examinar sobre esa época es la relación del individuo y su entorno, el individuo y la sociedad.

El ladrón de bicicleta es un buen ejemplo. Lo importante allí fue establecer la relación del protagonista con la sociedad. Son historias de gente sencilla, que vive la post-guerra. Lo que más admiro de Fellini es su independencia y cómo nunca se dejó dominar por los productores y eso hace su trabajo más auténtico.

Bergman me interesa porque profundiza el plano psicológico, hace sus películas por una necesidad interior, es puro planteamiento filosófico. Sus filmes son piezas de trabajo fino, consciente y extremadamente atento en los detalles. Me parece que Bergman hace un cine para sus contemporáneos pero también para la eternidad. En sus filmes hay juego, sueños, memorias secretas, sus imágenes están preñadas de una secreta tensión.



¿Existe una estética femenina, con un contenido y una perspectiva diferente?

Aquí te diría que El piano, la película australiana que ganó hace muchos años, sólo pudo haber sido escrita por una mujer.

Creo que las mujeres, por nuestra historia y condición, tenemos otra forma de ver las cosas, pero no puedo teorizar sobre esto, soy una feminista freelance. Pero está claro que cada vez se vuelve más importante y aguda la expresión artística de las mujeres.

Porque generalmente hemos visto un mundo con los ojos de los hombres y definitivamente que tenemos una historia diferente y válida que contar.



¿Qué opinas de la demonización de la mujer? Desde los tiempos de la Inquisición hasta hoy, ¿qué tanto ha afectado al desarrollo de la creatividad femenina?

Creo que expresa el punto de vista del poder en las manos de los hombres, es la visión poderosa masculina, en todas las épocas, la monarquía, en la época de la Colonia en América, en las estructuras religiosas, en los partidos políticos, en el mundo de Hollywood, en el mundo de la publicidad .

El machismo es un sistema cultural demasiado profundo del que por desgracia formamos y a veces fomentamos las mismas mujeres.



¿A qué otras mujeres del cine admiras en Nicaragua?

Admiro a Florance Jaugey francesa-nica que trajo a Nicaragua el premio de cine nacional más importante, ganó en Berlín, con el cortocinema Alcázar en 1999 (que es una pequeña joya).Y por supuesto, a mi socia Martha Clarissa Hernández, ambas están metidas en el cine nicaragüense y centroamericano de los pies a la cabeza. Fotógrafo.  
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