JUEVES 11 DE NOVIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23630 / ACTUALIZADA 02:30am





EL HUMOR DE




Matan a periodista

Ingeniero Reymundo J. Núñez Cano

Nicaragua está de nuevo de luto, otra de sus hijas ha muerto, dejando huérfano a un niño de apenas tres años. Es triste, pero es la cruda realidad.

Hoy en día los nicaragüenses debemos y estamos en la obligación por nuestra historia y el legado que le vamos a dejar a nuestros hijos, a ser más tolerantes con los demás. Ninguna persona, institución o partido político sea cual fuere sus motivos, tiene el derecho de quitarle la vida a otra persona, principalmente cuando ésta se encuentra ejerciendo funciones laborales.

Primero el 10 de febrero de este año fue Carlos José Guadamuz Portillo. Ahora exactamente a 10 meses de su deceso, la bandera azul y blanco nuevamente se tiñe de rojo con la sangre de otro periodista que ofrenda su vida en pro de la verdad, ahora fue la licenciada María José Bravo.

Los periodistas deberían de tener una ley de protección, primero porque los comunicadores sociales en un país donde el fanatismo político es grande, corren mucho peligro; segundo porque son seres humanos, padres y madres de familia, sustento de su hogar; y tercero porque el derecho a su vida es lo más importante y está protegido por la Constitución del país.

Como nicaragüense me siento indignado porque una hermana ya no estará al lado de su hijo, porque una periodista más ha sido callada por la bandera del fanatismo político. Me da mucha vergüenza que los partidos políticos y sus dirigentes (caudillos) crean un fanatismo que llega hasta los extremos de quitarle la vida a un ser humano.

Le pregunto a Eugenio, ¿qué ganaste con quitarle la vida a María José? Nada.

Chinandega
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