El futuro del PLC
María José Zamora
El bochinche que protagonizaron los diputados Enrique Quiñónez y Luis Benavides en el cierre de campaña del PLC en la ciudad de León, es solamente una pequeña muestra de lo que les espera a los alcaldes y alcaldesas del PLC que pudieron ganar en sus respectivos municipios -en medio de la debacle de su partido- y pretendan mantener una línea independiente de Arnoldo Alemán.
Es una ingenuidad creer que el diálogo, la tolerancia, la ética, los valores patrióticos, el respeto, la visión de nación, el compromiso con el bienestar de las mayorías y todos aquellos principios requeridos para fortalecer el sistema democrático de un partido y por ende de un país, se puedan encontrar en personajes que defienden el liderazgo de un individuo tan inescrupuloso como Arnoldo Alemán. Por lo tanto es una utopía pretender “limpiar” el PLC, y además imposible, porque quienes ostentan el poder: magistrados del CSE, diputados a la Asamblea Nacional, contralores, el Fiscal, etc. -todos ellos al servicio de Arnoldo Alemán-, no van a arriesgar su puesto y su salario por Nicaragua. Saben que darle la espalda a su benefactor sería muy digno, pero económicamente inconveniente. Definitivamente estos funcionarios públicos no tienen nada que ver con sus colegas costarricenses.
Honestamente lamento que personas de la calidad moral y profesional del doctor Eduardo Montealegre insistan en permanecer en un partido que de liberal sólo tiene el nombre, que dejó de ser el Liberal Constitucionalista para convertirse en el de los ladrones y corruptos.
Espero que después de esta catástrofe del PLC despierten y dejen el romanticismo a un lado. Y ojalá que el doctor Eduardo Montealegre no continúe promoviendo el voto democrático para sus propios verdugos, igual que hizo don Enrique Bolaños cuando en su campaña pidió que se votara -“chorreadito”- por los diputados del PLC.

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