También es preciso controlar las armas blancas
Carlos Manuel Leytón Pereira
Mucho se habla del control que se ejercerá sobre la tenencia de armas de fuego en manos de particulares, y de las restricciones que tendrá la ley en cuanto a la participación de instituciones militares y miembros en servicio activo de dichas instituciones en la venta de armas de fuego. Pero, ¿bastará el control que se pretende ejercer para frenar la ola de violencia que sufre el país? ¿se nos olvida que parte de esta ola de violencia es producida por armas blancas?
Por armas blancas se debe entender todo tipo de cuchillos, machetes, puñales, espadas, etc., que de forma constante y permanente portan muchos nicaragüenses en el campo y la ciudad, bajo la excusa de que dicha arma les permitirá defenderse en caso sean agredidos, observándose hoy día una proliferación en la tenencia y portación de dichas armas; y por ende un elevado índice de hechos de sangre que, según cálculos bien conservadores, fluctúan anualmente en miles de personas mutiladas y muertas por causa de heridas producidas por el verduguillo, cuchillo, puñal y machete.
Es común en toda la geografía nacional que miles de personas porten de forma visible un estuche de cuero sostenido por el cinturón (faja), donde descansa una navaja con empuñadura de metal y una hoja filosa de no menos cuatro pulgadas de largo; un solo corte de esta navaja puede causar la muerte. Con menos visibilidad otros miles portan verduguillos y puñales cruceros o bayonetas, que al ser usados producen heridas profundas que generalmente causan la muerte o bien dejan daños irreparables en la víctima. En la mayoría de pueblos y en el campo principalmente, miles de personas además del puñal, verduguillo o bayoneta también portan machete, machete con el cual han matado y mutilado a miles de hombres y mujeres, quedando la mayoría de las veces estos crímenes sin castigo.
Si la muerte de una persona a balazos es horrible, más horrible es la muerte de una persona por medio de un cuchillo, un puñal o un machete. Los nicaragüenses hemos visto por la televisión y los periódicos muchas personas muertas a puñaladas y no es posible que a estas alturas los hechos criminales de este tipo, en vez de disminuir aumentan, sin que ninguna autoridad busque soluciones a tanta violencia producida por las armas blancas. Es por tanto de imperiosa necesidad la aprobación de una ley que prohíba la tenencia y portación de verduguillos, puñales, bayonetas y en fin de cualquier arma blanca que pueda lesionar y/o causar la muerte a una persona.
Para finalizar no puedo dejar de señalar que siempre que hay fiestas patronales, movilizaciones políticas, elecciones y/o concentraciones de personas, la Policía Nacional hace saber a los nicaragüenses que de tales a cuales horas en todo o en parte del territorio nacional donde se desarrollará determinada actividad, se prohíbe entre otras cosas,la portación de armas de fuego y armas blancas. Es decir que la Policía Nacional de forma tácita permite que miles de personas porten armas blancas en los días en que no hay celebraciones religiosas ni políticas. Hasta 1979, en Nicaragua era prohibida la portación de armas blancas y la GN decomisaba este tipo de armas y multaba a quienes las portaban. En Estados Unidos y en la mayoría de países es prohibida la portación de puñales y machetes. Por ello se hace necesaria la elaboración y aprobación de una ley que regule la tenencia y portación de las armas blancas en nuestro país, dejando los cuchillos y los machetes, para uso en las cocinas y labores de campo. Las autoridades policiales y el Poder Legislativo tienen la última palabra para frenar la espiral de violencia y la cultura de las muertes producidas por las armas blancas.
El autor es licenciado en Derecho, fundador de la Policía Nacional. carlosleyton@intelnett.com

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