María, modelo de Madre
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Los santuarios marianos esparcidos por el mundo, testimonian las maravillas que realiza la Gracia por intercesión de María, Madre del Señor y Madre Universal. Con la Maternidad Divina, María abrió plenamente su corazón a Cristo y, en él, a toda la Humanidad |
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Emiliano Chamorro
¿Es María la Madre más privilegiada desde la creación de la humanidad? Evidentemente que sí. María, es la Madre de Jesús, también es conocido como el Nazareno o Mesías, de quien la Biblia nos relata que vino a morir en la cruz para salvarnos y rescatarnos de nuestros pecados.
Sin lugar a dudas, la figura de María es un modelo para las mujeres de hoy, a quienes recuerda el valor y la importancia de la maternidad. Aunque en el mundo contemporáneo no siempre se pondera este valor de manera justa y equilibrada por diferentes circunstancias. En algunos casos, la necesidad del trabajo femenino para satisfacer las exigencias cada vez mayores de la familia, y un concepto equivocado de libertad que ve en el cuidado de los hijos un obstáculo a la autonomía y a las posibilidades de afirmación de la mujer, han ofuscado el significado de la maternidad en el desarrollo de la personalidad femenina. En otros, por el contrario, lo importante es reducido al aspecto de la generación biológica, lo que impide apreciar otras posibilidades, muy significativas, que tiene la mujer para manifestar su vocación innata de maternidad.
Ciertamente, en María podemos comprender la verdadera trascendencia de la maternidad, que alcanza su dimensión más alta en el plan divino de salvación, pero además constituye una respuesta de fe a la vocación propia de la mujer, que adquiere su valor más auténtico a la luz de la alianza con Dios.
MADRE DE DIOS
Como madre, María marcó una nueva era en la historia religiosa de la humanidad, al cumplir con entrega los designios del Creador. De tal manera, Dios quiso una madre para su Hijo Encarnado, a fin de que naciera de modo verdaderamente humano. Al mismo tiempo, quiso una madre virgen, como signo de la filiación divina del niño.
De tal forma que para realizar esta maternidad divina, Dios solicitó el consentimiento de María, a quien el ángel le expuso el proyecto divino y esperó una respuesta, que debía brotar de su libre voluntad. Desde el momento en que pronunció su “sí”, el de su apertura al plan divino y a la vida, María se convierte en Madre de Dios. Este título es el más elevado que se puede atribuir a una criatura, y está totalmente justificado en María, porque una madre es madre de la persona del hijo en toda la integridad de su humanidad. María es “Madre de Dios” en cuanto Madre de “el Hijo, que es Dios”, aunque su Maternidad se define en el contexto del Misterio de la Encarnación.
Con la maternidad divina, María abrió plenamente su corazón a Cristo y, en él, a toda la humanidad. La entrega total de María a la obra de su Hijo.
Fue precisamente esta intuición la que hizo florecer en el corazón y en los labios de los cristianos, desde el siglo III, el título de Theotokos (Madre de Dios). La plegaria más antigua dirigida a María tiene origen en Egipto y suplica su ayuda en circunstancias difíciles, invocándola como “Madre de Dios”.
De tal manera que fue en el Concilio de Éfeso, en el año 431, que se aprobó solemnemente y su verdad se impuso en el lenguaje doctrinal y de la oración.
MADRE UNIVERSAL
Durante su vida terrena María manifestó su maternidad espiritual hacia la Iglesia por un tiempo muy breve. Sin embargo, esta función suya asumió todo su valor después de la Asunción y está destinada a prolongarse en los siglos hasta el fin del mundo. El Concilio Vaticano II afirma expresamente: “Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la Gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos”.
María, tras entrar en el Reino eterno del Padre, estando más cerca de su Divino Hijo y por tanto, de todos nosotros, puede ejercer de manera más eficaz la intercesión materna ante el Espíritu que le ha confiado la Divina Providencia.
AUXILIADORA
Los cristianos invocan a María como “Auxiliadora” reconociendo así su amor materno, que ve las necesidades de sus hijos y está dispuesta a intervenir en su ayuda, sobre todo, y en especial cuando está en juego la salvación eterna.
La convicción de que María está cerca de cuantos sufren o se hallan en situaciones de peligro grave, ha llevado a los fieles a invocarla como “Socorro”. La misma certeza confiada se expresa en la más antigua oración mariana: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita” (Breviario Romano).
SANTUARIOS DE AMOR POR EL MUNDO
María, en su misión como Madre, ha calado tanto en fe y amor, que existen innumerables santuarios marianos esparcidos por el mundo que dan testimonio de su trascendencia al ser escogida por Dios Padre, como la Madre del Señor y Madre nuestra.
Al recurrir a Ella, atraídos por su ternura, también los hombres y mujeres de nuestro tiempo encuentran a Jesús, Salvador y Señor de su vida. Sobre todo los pobres, quienes encuentran refugio y paz en la Madre de Dios, descubriendo que la verdadera riqueza consiste para todos en la gracia de la conversión y del seguimiento de Cristo.
La presencia de fieles ante los santuarios del mundo demuestran el amor, la fe y el respeto por la Virgen María, a quien siempre exclaman con devoción. Por ejemplo, el pueblo mariano de Nicaragua, le exclama a María: “Nicaragua de María, María de Nicaragua...”
MAYO, MES DE LA VÍRGEN MARÍA
Según el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Jorge Solórzano, en María está plasmado el verdadero amor maternal, y cuando Jesús estaba en la cruz, se dirigió al apóstol San Juan, diciéndole: “Ahí tienes a tu Madre”.
“María, al ser Madre de Jesús que es la cabeza, es la Madre de todos nosotros que somos el cuerpo”, enfatizó.
Solórzano asegura que María es un modelo de Madre para la Iglesia, y todos los hombres y mujeres del mundo.
Expresó que el mes de mayo es la época en que todo el pueblo católico de Nicaragua celebra a María, y además celebra hoy domingo el Día de las Madres nicaragüenses.
Expresó que las iglesias y parroquias católicas celebrarán actividades eucarísticas y rosarios en honor a la Virgen María.
“Tener a María como Madre, para todos los católicos es un honor. Es Madre de Jesús y Madre Nuestra. Es una verdadera Madre”, aseguró.
"HE AHÍ A TU MADRE"
El culto que la Iglesia Católica rinde a la Virgen María, no es sólo fruto de una iniciativa espontánea de los creyentes ante el valor excepcional de su persona como Madre de Jesús y la importancia de su papel en la obra de la salvación; se funda en la voluntad de Cristo.
Las palabras: “He ahí a tu Madre”, expresan la intención de Jesús de suscitar en sus discípulos una actitud de amor y confianza en María, impulsándolos a reconocer en Ella a su Madre, la Madre de todos los creyentes.
LA VIRGEN MARÍA, MUJER Y MADRE
El historiador y mariano, don José Joaquín Quadra Cardenal, al opinar sobre la Virgen María como Madre, expresó que “la máxima personalidad humana después de Cristo que es Dios y hombre, es una mujer, María”, que en el idioma popular significa “La Iluminadora”; en el arameo “Señora o Princesa” y en egipcio “La hija preferida de Dios”.
Acto seguido, Quadra Cardenal quien se define “mariano cien por ciento” sostiene que la humanidad fácilmente puede comprender el valor de la maternidad de María Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra. “Fácilmente digo (esto) porque todos hemos tenido y apreciado el calor y el valor de nuestras madres”.
Señaló que los aborígenes tenían entre sus muchos dioses a la diosa de la Maternidad, “no fue difícil por tanto para los primeros evangelizadores, los misioneros frailes mercedarios, dominicos y franciscanos, introducir en el alma de los pobladores la figura de una mujer, la de una madre, la Madre de ese Dios Único y Verdadero”, agregó.
Uno de los grandes poetas marianos que ha tenido Nicaragua, el poeta de los cinco continentes, Enrique Fernández Morales, como le llamó Pablo Antonio Cuadra, escribió los siguientes versos en honor a la Virgen María:
“Prende Granada, en tu frente la joya que Dios te envía
Dios te envía por presente la Concepción de María”.
Quadra Cardenal recordó que: “En el II Concilio Provincial de Nicaragua hace unos tres años, al que asistí como seglar por Granada, María nos dice “María en quien el Verbo se hizo carne por obra del Espíritu Santo y estuvo presente junto a los apóstoles en la gestación de la Iglesia y en ese día histórico de Pentecostés María acompañó a los Apóstoles y ha estado acompañando de manera admirable el proceso de evangelización de nuestro continente latinoamericano”.
Emilio Zambrana Corresponsal/Granada.

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