JUEVES 27 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23,462 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




En letra pequeña

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Fabián Medina

COARTADAS

Para justificar su candidatura, Daniel Ortega ha apelado a las siguientes coartadas: 1) Las bases votan mayoritariamente por él como candidato y por lo tanto su elección es un reflejo de la democracia interna de su partido; 2) Si los partidos rivales critican su candidatura es por que ésta es la que menos les conviene, y, 3) después de él, el diluvio universal. La debacle, dijo.

NO ES LO MISMO...

Estas coartadas son verdades a medias. Es cierto que las bases votan mayoritariamente por Daniel Ortega, pero es necesario recordar que si bien es cierto que las bases del Frente Sandinista pueden elegir al candidato presidencial de su partido, también los es, y hay tres derrotas en fila que lo confirman, que no son suficientes para determinar quién va a ser el presidente de Nicaragua. Así que Ortega podrá ganar con el 100 por ciento de los votos (como Sadam Hussein en su tiempo) las primarias de su partido, pero eso no es ninguna garantía de que se escogió al candidato que conseguirá más votos en la campaña electoral general.

PELÍCULA REPETIDA

Tampoco es cierto que sea Daniel Ortega el candidato que menos le convenga a los partidos rivales del Frente Sandinista. Al contrario, con Daniel Ortega es relativamente fácil adivinar lo que va a ocurrir, pocas sorpresas pueden suceder y en consecuencia será para ellos más fácil plantearse una estrategia para enfrentarle. ¿Qué puede suceder? Se lanza de candidato, escoge un color que no sea rojinegro (¿rosado chicha? ¿blanco virginal?), su esposa le alista otro slogan surrealista, comienza a ganar puntos en las encuestas, el antisandinismo se concentra ante la posibilidad que Ortega gane las elecciones, y después... llorar la derrota. Una vez más.

ENDOSO

Y lo de la deblace, perdone don Daniel, pero eso ni usted lo cree. ¿Por qué? En primer lugar, porque Ortega puede endosar con facilidad sus votos al candidato que apoye. ¿O a alguien se le ocurre que los militantes danielistas van a votar por el candidato del PLC o de Alianza por la República sólo porque su partido escogió a alguien distinto a Daniel Ortega como candidato? No. Todo el que vota por Ortega votará por quien aquél respalde, y el “otro” candidato podrá aportar sus propios votos, precisamente aquellos que no les gusta Ortega como candidato.

TRANQUILIDAD

Uno podría decir, bueno, al final quien lleve de candidato el Frente Sandinista es problema de los sandinistas. Pero eso tampoco es cierto. La calidad de los candidatos que jueguen en la próxima campaña afectará para bien o para mal nuestra vidas, inevitablemente. No es lo mismo, una campaña donde los opciones son Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, a una donde los candidatos enfrentados sean, por ejemplo, Herty Lewites y Eduardo Montealegre. La primera es incendiaria, y la otra traería tranquilidad, creo yo. Y tranquilidad, tolerancia y honestidad es lo que Nicaragua está necesitando.

LO PEOR

Pero, el peor panorama, a mi criterio no es Arnoldo y Daniel, sino las versiones femeninas de éstos. ¿Se imaginan un duelo Maria Fernanda versus Rosario Murillo? Es que solo de pensarlo se me eriza la piel. Y no es por machismo, se los aseguro.
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