Suciedad
Quiero escribir sobre la suciedad de Managua. Es un basurero casi toda la ciudad. Cierto que la suciedad la producen los habitantes de la urbe; que la basura se acumula por falta de personal para recogerla; que la suciedad se extiende por las calles porque se deja en bolsas de plástico y los perros las rompen, además de que hay personas que las abren buscando no sé qué; cierto que los vendedores ambulantes de agua y comidas entregan todo en bolsas pequeñas de plástico, y que el comprador las tira una vez que no las necesita.
Pero no he oído ni una palabra en televisión ni en radio haciendo propaganda para que los habitantes de Managua se conciencien para tener limpia su ciudad. No he visto ni una sola papelera en las que echar los papeles, las bolsas, los plásticos, lo que uno no quiere llevarse a casa.
Compré un día agua en un cruce y tuve que llevarme las bolsitas en el bolsillo, pues no quise hacer lo que hace el casi el ciento por ciento de los managuas. De todas las ciudades que he visitado Managua se lleva la palma en suciedad. Animo a todos los nicaragüenses a tomarse en serio la limpieza de sus ciudades y su capital, porque sería bella con un lago limpio; porque es bueno para la salud; porque se respiraría aire más puro; porque podrían decir con orgullo: es mi ciudad.

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