Cambios
Esperanza Matus
Además de todos los problemas económicos y sociales que tiene mi tierra, existe el mal endémico del parasitismo y crónico: el que llega al poder en el Estado botín no quiere soltar el hueso, quiere eternizarse a través de la reelección.
Se ve en jueces, magistrados, contralores, diputados, procuradores, etc. Se vio con Alba Luz Ramos y Roberto Rivas. Ahora le toca el turno a Benjamín Pérez, de Derechos Humanos.
Total, todos se momifican en el puesto, no dejan que lleguen caras nuevas ni sangre joven y oxigenada. Ya jugaron un papel. Se creen indispensables. ¿Será por eso que tenemos los eternos caudillos Ortega-Alemán, a quienes los que los rodean los creen irremplazables? ¿O quizá nosotros somos culpables de todas esas momias? Es hora de cambios.

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