SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 25 DE MAYO DE 2004



 
Así me hice mamá

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Adelayde Rivas Sotelo

Lucía Salazar tuvo dificultades para amamantar a su primera hija. El parto de Norma Helena Gadea fue de alto riesgo.

Auxiliadora Cuadra corrió el peligro de perder a su primer hijo. Azalia de Salmerón, tuvo a su primera hija sin complicaciones. Cada parto es diferente porque cada mujer es única. Estas son las experiencias de cuatro mujeres al convertirse en madres por primera vez.



Perder el miedo

Era de noche. Un líquido caliente y meloso se escurrió entre las piernas de Lucía. Miró hacia abajo y mantuvo la calma, moviendo su brazo pidió la ayuda de su esposo. No sintió dolor, ni calambres, ninguno de los síntomas pronosticados por el médico y las abuelas. Así que pensó: falsa alarma. Aliviada volvió a dormir. Al despertar su esposo llamó al doctor y éste dio la orden de internar a Lucía inmediatamente en el hospital. Así fue, había llegado el momento.

El 30 de junio de 1987, Lucía Salazar, actualmente Presidenta del Instituto Nicaragüense de Turismo, recibió a su primer bebé: Melisa. Recuerda que la fuente se rompió a las 6:30 de la mañana en Atlanta, Estados Unidos. A las 3 de la tarde iniciaron los dolores de parto.

Lucía admite haber tenido cierto temor en los primeros meses de embarazo, debido a que antes de Melisa perdió un bebé.

Aunque fue mamá lechera, no conseguía esa química característica entre madre y bebé al amamantar. “Yo hice todo para lograrlo, pero los pezones se agrietaron, me dolían mucho, era una tortura para mí y un suplicio para mi bebé, así que dos meses fueron los que le di de mamar”, recuerda.

Pero la emoción de ser madre por primera vez no se vio opacada por ese incidente. “Mi primer embarazo fue emocionante, engordé 32 libras, fue un embarazo normal. Muy pocos achaques. No tuve estrías, sólo la picazón en la pancita y después continué mi vida normal hasta el día del parto”, cuenta con alegría.



Cantar y no llorar

El 6 de junio de 1986, con apenas cuatro centímetros de dilatación, el doctor Jorge Ferreira decidió someter a Norma Helena Gadea, a una cesárea.

La bebé sufría arritmia y había que proceder de emergencia. Los quirófanos estaban llenos. Pasadas unas horas logran conseguir una sala de operación en el Hospital Vélez Paiz de Managua.

“Recuerdo que había mucho dolor, porque a pesar de la raquídea aún tenía sensibilidad, y el médico me dijo en ese momento: ‘sé fuerte Norma’... Tienes que sobrevivir... ¿Por qué mejor no cantas en lugar de llorar?; y ahí comencé a cantar, al final haciendo un recuento, canté cinco canciones”, ríe complacida Norma Helena, una de las artistas más importantes de nuestro país.

“En tanto las manos del doctor se movían por mi vientre, yo cantaba una canción de Silvio Rodríguez que dice: ‘Nadie se va a morir menos ahora, esa mujer sagrada inclina el ceño, nadie se va a morir la vida toda, es un breve segundo de ese sueño...’, y de repente el grito de mi hija silenció mi voz”, recuerda con alegría.

Aunque el doctor le insistió en decirle cuál era el sexo de su bebé, ella no lo quiso saber. El esposo quería un varón y ella lo que Dios dispusiera.

“Fui de las mamás que seguía los consejos de la abuela. Uno de ellos era tomar una cerveza —antes del parto, en el último mes— para producir leche, y resultó ser cierto, porque fui una mamá bien lechera”, cuenta.

“Una vez la niña no podía dormir, entonces mi abuela me recomendó para el cólico, darle anís en forma de té”, recuerda muy contenta al rememorar el nacimiento de su única hija, María Candelaria.



Ser fuerte y paciente

Aunque estaba casada fue una sorpresa confirmar su embarazo. Auxiliadora Cuadra, Viceministra de Defensa, se realizó una prueba sólo para salir de dudas. El resultado fue positivo.

Los primeros meses del embarazo fueron difíciles, ya que una amenaza de aborto empañaba la felicidad. “Con mi primer parto tuve muchas náuseas y vómitos durante los tres meses de embarazo. Adelgacé mucho, de hecho el médico me mandó a comer más de tan delgada que estaba”, recuerda.

Faltaban más de quince días para el nacimiento del bebé cuando —comiéndose una hamburguesa— la fuente se rompió, sin dolor, sin calambres. Afortunadamente, la madre de Auxiliadora la acompañaba.

En el momento del parto, el 30 de octubre de 1992, el médico le dio la oportunidad de cortar el cordón umbilical de Sucre Antonio y Auxiliadora decidió no hacerlo. Su mamá fue quien tuvo el honor de cortar el lazo que la unía a su hijo.

“Lo más incómodo en el primer embarazo, fueron los últimos meses, ya que el tamaño de la barriga no me dejaba dormir bien, yo usaba una almohadita entre las piernas para poder descansar”, recuerda.



Prepararse para las sorpresas

Azalia de Salmerón, empresaria y madre de Claudia Salmerón, Miss Nicaragua 2003, pensó en tener cuatro hijos, pero terminó siendo madre de siete.

Su primer parto fue una mujercita: Azalia. Nació el 18 de enero de 1974. Recuerda que le cantaba a su vientre la canción Jesucristo, de José Luis Rodríguez “El Puma”, para calmarla, ya que se movía mucho. Rompió fuente y no se dio cuenta de lo que pasaba, ya que la evacuación de líquido fue muy leve. Estaba entrada la tarde cuando sintió humedad entre las piernas. Sus tías y otras mujeres con experiencia la auxiliaron.

“Fui una embarazada sin miedos, incluso entrados los nueve meses de embarazo, yo me ponía mi ropa para hacer bicicleta y recorría por las calles de mi barrio”, cuenta a carcajadas.

Confiesa que su parto no fue traumático y fue muy rápido. Ingresó al hospital por la tarde y antes de la medianoche tenía a su bebé entre sus brazos.

“Mis últimos tres hijos son un milagro porque estaba supuesta a no tener más hijos —producto de una enfermedad— de repente la sorpresa que estaba embarazada y después de Mariángeles, vinieron dos más. El doctor no se lo explicaba y yo mucho menos”, cuenta muy emocionada.  
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