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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 22 DE MAYO DE 2004
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Fiesta de conciertos

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.Chelo, violines, oboes y flautas estuvieron de fiesta en la III Temporada de Música Clásica Nicaragüense, este año dedicada a un grande de la música, el maestro Ramón Rodríguez, oboísta, productor de conciertos y director fundador de la Camerata Bach

 

César Prado (Crítico musical)

El terremoto de 1972, radicalmente cambió la vida de Nicaragua, Managua la novia del Xolotlán. Managua donde yo me enamoré. Managua linda Managua, desapareció en cuestión de segundos, sus habitantes tuvieron que emigrar a los departamentos, fue así que el maestro Ernesto Rizo (con estudios musicales en París-Francia) llevó a su Jinotega natal el Conservatorio de Música. Al maestro Rizo debe Nicaragua el hecho de contar con toda una generación de músicos de alto nivel. Fue en ese Conservatorio de Música que el niño Ramón Rodríguez (1963), a los 11 años descubrió que en medio de la pobreza y las limitaciones en que le tocó nacer la música le hacía soñar y volar. Estoy seguro que cuando tocaba el clarinete, su primer instrumento musical, nunca imaginó cuán largo llegaría en la vida y en el arte.

En el año 1976, gracias a una beca otorgada por el Banco Central de Nicaragua, Ramón Rodríguez deja la “Ciudad de las Brumas” para venir a Managua, donde comenzó a estudiar el oboe, uno de los instrumentos más difíciles de interpretar. Su primera profesora fue la norteamericana Nancy Warfield y en 1978 ingresó a la Orquesta Nacional.

Al triunfar la revolución popular sandinista, el Ministerio de Cultura que dirigió el poeta Ernesto Cardenal, logra convenios culturales con países de gran tradición musical como Cuba, es así que Ramón Rodríguez viaja a La Habana, allá estudia entre los años 1980 y 1983 con los maestros Pedro García y Jorge Rivero, luego regresa a Nicaragua e ingresa a la Orquesta Nacional donde fue primer oboísta por muchos años, al mismo tiempo que profesor de la Escuela Nacional de Música.

En 1988, la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC), que dirigió la poeta Rosario Murillo, logra becas para artistas en la República Democrática Alemana, es así que gracias al Servicio Alemán de Intercambio, al talento, la disciplina y el amor a la música que Ramón Rodríguez viaja con una beca a Berlín, Alemania, el país más musical del mundo occidental y durante cinco años estudia con el maestro Hann Werner Watzig llegando a obtener una licenciatura en oboe en 1993, en la Universidad de Música Hanns Heisler.

En 1992, Rodríguez forma junto al maestro Raúl Martínez el mejor y más importante grupo de cámara de nuestra historia, la famosa Camerata Bach, grupo que ha grabado 15 discos compactos de música nicaragüense de la más variada, además de realizar miles de conciertos y hacer giras por Cuba, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Estados Unidos.

En 1993, Ramón Rodríguez funda la Escuela de Música de la Casa de los Tres Mundos de Granada, en 1995 actuó como solista invitado de la Orquesta Sinfónica de El Salvador. Ha participado en encuentros de oboístas en Cuba, Costa Rica, Alemania y Argentina. Desde 1976, junto a Carlos Tünnermann Bernheim promueve los Festivales Internacionales de Música Clásica, que reúnen a músicos de todo el mundo por una semana, dando conciertos en todo el territorio nacional. Además de ser un gran instrumentista es un excelente organizador y promotor cultural, en el 2002 fundó la Academia Nicaragüense de la Música.

LAS PRESENTACIONES

La III Temporada de Música Clásica Nicaragüense continúa siendo un importante evento para los músicos nicaragüenses, especialmente para las nuevas generaciones que por una semana pueden deleitarse con la presentación de grupos internacionales de música y con la muestra de lo mejor de nuestros músicos.

Entre lo más destacado de la III Muestra está el dúo de violonchelo y piano, integrado por el virtuoso músico el maestro Sixto Cajina que interpreta magistralmente la obra; El cisne del compositor francés Camile Saint Saens; el programa de Irbara fue más de temas originales y nacionales. Bayardo Mojica mostró su faceta de compositor (él es flautista con estudios en Italia) con su interesante pieza cristiana, también escuchamos una nueva versión de esa canción, es como nuestro tercer Himno Nacional (el segundo es la Moralimpia de Justo Santos); La Nicaragua Nicaraguita de Carlos Mejía Godoy. El Quinteto Nicabrass presentó La música acuática de Hornpipe, este grupo ha hecho grandes avances en la dinámica y la amalgama de sonido que debe de tener una agrupación de metales profesional.

Fue emocionante escuchar a nuestra Orquesta Nacional interpretando El Tinajo y la Terencia de la autoría del compositor Gilberto Buitrago, y la presencia del maestro Pablo Buitrago que nos mostró cómo una obra sencilla pero con calidad puede trascender en el tiempo y en el espacio para convertirse en música de concierto.

En el programa que interpretó la Camerata Bach destacó el triple concierto para flauta, oboe y fagot del compositor italiano del período barroco Antonio Vivaldi (el de las Cuatro Estaciones), en esta obra fuimos testigos de la indiscutible calidad y alto nivel musical que poseen el flautista Raúl Martínez, el oboísta Ramón Rodríguez, el fagotista Havner Muñoz. Algo muy inteligente que hace la Camerata Bach en sus programas es incluir obras de compositores latinoamericanos y nacionales; Calambre del Argentino Astor Piazzolla, sonó al mejor estilo de Buenos Aires, Piazzolla fue el compositor que transformó el tango arrabalero y marginal en música de concierto, sus obras son complicadas y forman parte del repertorio que le dio modernidad a la música mundial del siglo XX.

Uno de los momentos que más me impactó en el concierto de clausura fue cuando escuchamos después de muchos años la obra El Ramón, del maestro Pablo Buitrago, fue compuesta por Buitrago para el documental el Hombre de una sola nota, del cineasta nicaragüense Frank Pineda. Fue genial el cierre de la III Temporada de Música Clásica con la apertura de la ópera La urraca parlanchina del compositor Italiano Giacomo Rossini, ya que la hemos escuchado por años en los programas de dibujos animados, y la mayor intención del homenajeado maestro Ramón Rodríguez es motivar a los niños que aunque sea reiterativo decirlo son el futuro de esta Nicaragua que todos queremos construir con valores auténticos y verdaderos.

Por otro lado, la participación de la Orquesta Nacional de Nicaragua, dirigida por el maestro Pablo Buitrago, nuestro más importante músico clásico, destacó en la muestra y se confirmó una vez más como la agrupación musical del Instituto Nicaragüense de Cultura que realiza una importantísima labor de difusión de la música de los grandes maestros nacionales y extranjeros.

También participaron y destacaron el Grupo Irbara, un quinteto de músicos jóvenes, y la profesora alemana Irma Koch, como únicos en su estilo. Otros, como, el quinteto de viento Nicabrass, bajo la dirección del Danilo Arauz, destacaó mucho. Ellos vienen haciendo un extraordinario trabajo, difundiendo la música de cámara para vientos, su calidad es de sobra reconocida y admirada.

El joven talento no se quedó atrás, la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Tünnermann López, integrada por los estudiantes de la Academia Nicaragüense de la Música que dirige el maestro Ramón Rodríguez, intervino con una excelente muestra.

Por una semana los conciertos ejecutados por los virtuosos de la música nos demostraron una vez más el talento de músicos nicaragüenses, conciertos donde el público asistió masivamente.  
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