SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / VIERNES 21 DE MAYO DE 2004
Rompiendo las reglas

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Martha Solano Martínez

Algunos le llaman espíritu de contrariedad, otros le nombran efecto manada, lo hacen por deporte o por moda y otro sinnúmero de términos tratan de resumir lo que sucede cuando los jóvenes consumen demasiado licor e inician prácticas sexuales a edades muy tempranas.

Si tu amigo lo hace, quiere decir que vos también sos capaz de hacerlo, entonces por naturaleza la atracción por lo prohibido (drogas, licor, cigarrillos), se vuelve un punto neutral para la aventura y para romper las “reglas de la sociedad”.

Te salís de clases. Te paseas por el pasillo de tu aula para hacerle la vida cuadritos al supervisor. Salís de tu casa con el uniforme bien limpio y planchadito y te vas directo a la discoteca para pasar un buen rato con tus amigos.

Y todo esto lo ven como un gran logro que sólo los chicos o chicas valientes pueden hacer.

El sociólogo y psicólogo Jorge Navas explica que el licor relaja y permite que afloren muchas cosas que de manera consciente no hacemos y tal vez ese sea uno de los atractivos para los adolescentes, la desinhibición.

“Cuando los adolescentes han madurado como persona ‘aprenden a beber’, pero cuando no han madurado, ‘beben aprendiendo’ y esto se vuelve un causante de muchos accidentes”.

La falta de experiencia y las ganas de tomarlo todo a la ligera da lugar a los embarazos no deseados y las intoxicaciones y en el peor de los casos, la muerte.

USO, ABUSO Y ADICCIÓN

“Las personas usan, abusan y pueden volverse adictas tanto del sexo como del alcohol y otras sustancias, por eso es importante hacer la diferencia entre los tres niveles: uso, abuso y adicción. Hay que recordar que mientras más consume más se volverá un dependiente”, afirma Marcia Castillo directora del Consultorio Psicológico de la UCA.

Las personas que consumen alcohol son incapaces de resolver los problemas cotidianos y mucho menos son capaces de resolver las complicaciones que ocasionan cuando están ebrias.

El alcohol afecta la química del cerebro y es por eso que el descontrol de los actos es un efecto característico y los sentimientos salen a flote sin el menor grado de razonamiento.

¿Y ELLOS QUÉ OPINAN?

Oscar Espinoza
22 años

“El licor me atrae más que el sexo. Me sirve como una dosis de relajamiento los fines de semana. Es cuestión de que uno se deje llevar. A veces se es débil y el licor interviene en las demás cosas”.

Edna Ortega
18 años

“Los chavalos viven una época no precisamente de restricciones y por naturaleza van siempre contra la corriente. Esto creo que tiene mucho que ver con la moda. El efecto manada que le llaman. Si mis amigos toman y fuman, yo también voy hacerlo. Si ellos tienen relaciones, por qué yo no. Para mí esa es una filosofía errónea”.

Carlos Galo
17 años

“El licor calma la sed, te pone alegre y te ayuda a socializar con la gente. Y el sexo, es una necesidad fisiológica del ser humano. Todo humano necesita calmar esas necesidades”.

Denise Argüello
20 años

“Si uno empieza a tomar, vos también lo hacés porque tenés que ser popular y a veces te crees que si no tomás ¿qué van a pensar de vos? Eso afecta la autoestima. Entonces, los chavalos toman para sentirse ‘tuani’. Una cosa lleva a la otra y cuando están mal ven las cosas de una manera distinta, se desinhiben y van en busca de sexo”.

Jonathan Padilla
19 años

“Cuando uno tiene problemas de clases utiliza el licor para liberarse de los problemas y el sexo es un misterio desde hace mucho rato”.
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