El despertar de tus hormonas
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Te sientes atraído por el sexo opuesto, te preocupas mucho por tu apariencia y empiezas a
experimentar una serie de deseos que antes ni soñabas. No te preocupes son los cambios físicos y psicológicos propios de tu edad. Éstos te prepararán para enfrentar tu sexualidad |
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Reyneris Cerda A.
Tu cuerpo está cambiando, te empieza a atraer el sexo opuesto, querés lucir a la moda y te preocupan esas molestas espinillas sobre tu rostro, y por si fuera poco tus padres no te dan privacidad y siempre te llevan la contraria.
Si es tu caso, ¡entonces poné atención! Estás en el despertar de la sexualidad. Pero, tranquilo, que no es una enfermedad, simplemente es una etapa más del crecimiento.
Son los primeros cambios físicos y psicológicos que preparan al individuo para enfrentar su sexualidad, según explica la Dra. Yelba Jarquín, médica educadora del Programa de Adolescentes y Jóvenes de “Sí Mujer”.
Es necesario especificar que sexualidad y sexo son palabras con diferentes significados.
Según la revista “Aprendiendo” de la fundación Xochiquetzal, el sexo tiene que ver con las características anatómicas, biológicas y fisiológicas que nos diferencian a hombres y mujeres y la sexualidad se refiere a lo que vivimos, sentimos o pensamos en función sexual.
Y es precisamente a las emociones que experimentas entre los 12 y 18 años a los que se refiere el despertar de la sexualidad. La atracción al sexo opuesto, la emoción de los primeros besitos y hasta la preocupación por la apariencia.
Para Lenín Bermúdez de 22 años, su despertar a la sexualidad se dio por una atracción hacia el sexo opuesto. Para Oscar Casco de 16 años, su mayor síntoma fue la preocupación por lucir a la moda.
Atzin Vega de 15 años está empeñada en lograr un cuerpo escultural al estilo JLo por lo que asiste al gimnasio todos los días.
LOS CAMBIOS
Los cambios físicos, como el crecimiento de la barba en los chicos y los pechos en las chicas, entre otros, son los más notorios durante la adolescencia, según la Dra. Jarquín.
Carmen Valerio de 22 años, dice que cuando su cuerpo cambió, los chicos caían como abejas a la miel ante sus nuevos atributos.
Y son precisamente estos cambios, producto de las hormonas, los que te transportan a situaciones que antes ignorabas. Los famosos “sueños húmedos” y una avalancha de deseos e impulsos sexuales son parte de las sensaciones que experimentas, explica la Dra. Jarquín.
“Calín”, un joven de 15 años que pidió omitiéramos su verdadero nombre, dice que es difícil controlar los deseos y peor es la vergüenza que te hacen pasar. Se refiere a una ocasión en que bailando con una chica tuvo una erección que terminó en una cachetada.
Para este chico fue difícil controlar la situación, pero no es su culpa que sus instintos se hayan apoderado del momento y que la atracción por esta chica le haya hecho vivir un momento embarazoso. ¿Quién dijo que crecer era sencillo?
DIMENSIÓN DESCONOCIDA
El despertar de la sexualidad es la fase donde empezás a explorar y a conocer tu cuerpo y hasta a definirte sexualmente, dice la Dra. Jarquín.
La curiosidad se convierte en tu segundo nombre por lo que andas en busca de la manera de explorar la dimensión desconocida. Los amigos se convierten en tu mundo y la búsqueda de aventura en tu objetivo.
Siempre te las ingenias para que no te descubran ¡cómo has hecho con esas revistas prohibidas que nadie sabe en tu casa que existen o esos muñecos Kent con los que practicas a besar y nadie sabe!.
ZONA DE RIESGO
La búsqueda de lo desconocido y la poca experiencia te conducen por caminos equivocados y después son las lamentaciones. Esto se debe a que las hormonas manipulan la razón.
Decir “SI” ya sea por demostrar valentía o por temor al que dirán es característico en los chicos que por la falta de preparación y criterio, se exponen a situaciones de riesgo.
Se encuentran en “la tierra de nadie”, señala la Licda. Martha Fuentes, psicóloga de Ixchen, al referirse a esta etapa.
“No soy ni niña, ni mujer”, dice una canción de Britney Spears la cual es una manera de describir la forma en la que te podés sentir en medio de situaciones, de las que no tenés control.
Por eso te recomendamos mantenerte fuera del campo minado, es decir, alejado de situaciones de riesgo a las que no te podás enfrentar por falta de preparación. 
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