SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / VIERNES 21 DE MAYO DE 2004
Colegiala embarazada

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Aún no has terminado el bachillerato y ya te enfrentás a una gran responsabilidad, la de ser madre. ¿Qué hacés? ¿Cómo se lo cuentas a tus padres? ¿Físicamente estás preparada? Algunas respuestas

 

Martha Solano Martínez

“Tener un hijo no es fácil. Estoy embarazada, pero con todo lo que me ha pasado siento un gran peso encima porque es bastante responsabilidad. Tenés que madurar de un día para otro”.

Con estas palabras Alejandra Alonso Gómez resume su primera experiencia como madre. Tiene 18 años y está a poco más de un mes para dar a luz.

Algunas personas describen el embarazo como la etapa más bella del ser humano y que toda mujer desea experimentar al menos una vez en su existencia.

La vida tiene etapas muy bien marcadas. Nacemos, crecemos, estudiamos y nos preparamos para formar una familia, nos reproducimos y morimos, pero cuando se ignora una de estas etapas, los cambios son demasiado drásticos y no todos los jóvenes están preparados para ello.

Los adolescentes toman las decisiones a la ligera y como dice Matilde Jirón, Master en Salud Sexual y Reproductiva, los jóvenes deben enfrentarse a toda una trama emocional que los desubica del ambiente en el que están acostumbrados a actuar.

“Primero porque el embarazo no es esperado o no deseado y esto implica renunciar a los estudios y a toda la diversión. Tienen que enfrentarse con las familias y buscar un trabajo que en la mayoría de los casos por su falta de preparación es mal remunerado”, afirma Jirón.

EL MOMENTO DE LA VERDAD

Alejandra fue a realizarse la prueba en compañía de su novio. Cuando les entregaron el resultado se dieron cuenta que la chica tenía mes y medio de gestación.

“Nos quedamos mudos, no sabíamos ni qué decir. Comenzamos a caminar y caminar sin decirnos una sola palabra”, recuerda esta joven madre.

Claro, no es para menos. Una noticia como esta obliga a pensar y tomar muchas decisiones como buscar trabajo, enfrentar a los padres y cambiar el ritmo de vida.

Afortunadamente, la pareja logró culminar sus estudios gracias al apoyo de los maestros del colegio. Pero su rutina cambió al igual que su comportamiento.

“A veces me siento desubicada y no sé de qué manera actuar. Se me salen mis locuras y de repente me tengo que ubicar porque ya no soy una simple adolescente, soy una futura mamá”, por eso esta joven madre aconseja que se abstengan y si ya decidieron tener relaciones sexuales, entonces deben ser muy responsables y protegerse siempre.

LOS RIESGOS

Físicamente el organismo de una adolescente no está preparado para el embarazo, mucho menos para la etapa de parto, por eso muchas “jóvenes primerizas” padecen de preclampsia o inflamación en los pies causada por alteraciones en la presión.

Además, el aparato reproductor de ellas no está maduro aún, por lo tanto, la pelvis es muy pequeña en relación al producto que va nacer. Es por esto la mayoría de los partos de las adolescentes se dan a través de cesárea.

Otra de las consecuencias de un embarazo a corta edad es que el bebé puede nacer con bajo peso y mal formaciones provocadas por las “fajas” que utilizan las adolescentes para ocultar el embarazo.

Psicológicamente las chicas se deprimen y se presentan con la autoestima baja porque se sienten culpables y responsables de todo lo que les pueda pasar.

“Algunas veces, la única salida que encuentran es el rechazo al producto o se provocan un aborto clandestino con matronas o con objetos como varillas, pinzas, etc. Estas prácticas resultan inseguras y ponen en riesgo la vida de la madre”, explica la doctora Jirón.

Para prevenir situaciones como estas, es recomendable esperar hasta los 20 ó 21 años, edad en que los órganos del cuerpo ya se han desarrollado completamente y están preparados para la reproducción.

TRADICIÓN RELIGIOSA

La Iglesia Católica, opina que las relaciones sexuales entre las parejas deben esperar hasta el matrimonio y promueve un noviazgo responsable.

Según el sacerdote César Castillo, responsable de la Capilla Santísima Trinidad de Masaya, “las relaciones sexuales son permitidas cuando la pareja ha recibido la bendición del matrimonio, no sólo por el placer sexual sino con el fin de formar una familia entorno a la responsabilidad de la pareja”.

¿QUÉ DICEN LAS ESTADÍSTICAS?

Según las estadísticas del Ministerio de Salud del 2003, Nicaragua presenta la tasa de fecundidad más alta a nivel centroamericano, en la que de cada mil mujeres de 15 a 19 años, se obtienen 119 nacimientos.

Otros estudios revelan que los adolescentes inician las relaciones sexuales cada vez a edades más tempranas, sobre todo en las zonas rurales y esto resulta ser un sinónimo de empobrecimiento.

Tres de cada diez madres son adolescentes.

El 28 por ciento de los nacimientos en el 2003, fueron hijos de madres adolescentes.

Dos terceras partes de los adolescentes tienen relaciones antes de los 20 años.

Jinotega es el departamento que presenta el mayor índice de embarazos adolescentes, con un 44 por ciento.

En Managua, una de cada cuatro adolescentes ya es madre o está embarazada.
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