VIERNES 14 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23,449 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Otra víctima de incendio en Rosita

Foto  

Sergio Ismael Suárez Angulo y su mamá, Cruz Angulo, en la unidad de quemados del Hospital Antonio Lenín Fonseca.

 

Carlos Martínez Morán

Después de seis días de terrible sufrimiento, provocado por las quemaduras en su cuerpo, falleció en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, la joven Katty Castillo Sánchez, originaria de Rosita, Región Autónoma Atlántico Norte.

Ella resultó con quemaduras de tercer grado en el 85 por ciento de su área corporal durante el incendio que la madrugada del viernes pasado redujo a cenizas su casa de habitación, en el barrio Vicente Siles, y provocó la muerte del niño de siete años, Daniel Solano Mendoza.

En este incidente, que se produjo por la explosión de varios bidones de gasolina que tomaron fuego de una candela dejada encendida, también resultó con quemaduras de segundo y tercer grado el marido de la fallecida, Sergio Ismael Suárez Angulo, quien se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Antonio Lenín Fonseca.

Los médicos de ese centro asistencial informaron que la joven murió a eso de las 9:30 p.m. del miércoles, al entrar en una crisis renal asociada a un paro cardíaco. Sus posibilidades de vida eran casi nulas debido a las lesiones que presentaba en todo su cuerpo y a un debilitamiento de su organismo, causado por un parto que recientemente había tenido.

Su cadáver fue trasladado a la morgue del Hospital Roberto Calderón esa misma noche, porque la del “Lenín Fonseca” se encuentra en mal estado desde hace unos quince días.

El doctor Rodrigo Cabrera, de la sala de quemados del “Lenín Fonseca”, indicó que las personas que sufren quemaduras en más del 80 por ciento de la superficie corporal, difícilmente pueden sobrevivir, y por esa razón el pronóstico de vida de la joven era muy reservado, igual que el de su marido, Suárez Angulo, de 23 años, cuyo estado de salud se ha deteriorado aceleradamente y podría sufrir en cualquier momento peligrosas complicaciones.

PRONÓSTICO RESERVADO

En la unidad de quemados del Hospital Antonio Lenín Fonseca, se escuchan los lamentos de dolor del joven Sergio Ismael Suárez Angulo. “No puedo dormir, ni estar sentado ni parado. Es horrible el dolor que siento”, expresa.

Su organismo se ha ido deteriorando aceleradamente debido a las horribles quemaduras, y como prueba de ello, ha empezado a sentir asfixia.

Él cree que es alguna complicación bronquial que no le durará mucho tiempo, pero el criterio de los médicos es desalentador.

Consideran que la familia del afectado debe prepararse para lo peor pues al paciente se le avecinan crisis mayores que difícilmente podrá superar.

“Sin embargo, estamos haciendo todo lo posible por mantenerlo con vida, aunque su pronóstico sea incierto”, dijo el doctor Rodrigo Cabrera, del área que quemados del Hospital Lenín Fonseca.
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