Desigualdad sin resolverse
 |
|
|
|
Guillermo Perry y Michael Walton, altos funcionarios del Banco Mundial.
|
|
Gustavo Ortega Campos
Los niveles de desigualdad en Nicaragua siguen sin resolverse y lo que queda es “arrimar el hombro” entre todos los sectores del país para obtener una solución urgente, aseguró Guillermo Perry, economista jefe para la región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Durante la presentación del estudio “Desigualdad en América Latina: ¿ruptura con la historia?”, Perry y Michael Walton, asesor regional para la reducción de la pobreza y desarrollo humano de la vicepresidencia del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, coincidieron en recomendar con extrema urgencia la promoción de un debate nacional para definir acciones que disminuyan la desigualdad entre ricos y pobres.
El estudio confirma los problemas que enfrenta Nicaragua vinculados a la falta de transparencia, gobernabilidad, corrupción, mal nutrición y acceso a la educación, principalmente.
Sin embargo, Perry advirtió durante una rápida conferencia de prensa que “en este estudio no puede hacerse un diagnóstico a profundidad por país”.
Aseguró que el tema de la inequidad limita enormemente el crecimiento económico, “hay que atacar el problema con seriedad... no hay una solución mágica, hay que atacarlo en varios frentes”.
El estudio propone la necesidad de que las naciones emprendan profundas reformas en las instituciones políticas, sociales y económicas, además que se mejore el acceso de los pobres a los mercados, al crédito y a los derechos de propiedad.
Asimismo, enfatiza en facilitar el acceso de la población a los servicios y bienes básicos, y que se apliquen políticas públicas específicas para ayudar tanto a los indígenas como a los afro latinos.
La presentación del estudio se realizó en el auditorio de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua y contó con la presencia de diputados, representantes del Gobierno, sociedad civil y cooperantes.
El estudio revela que el diez por ciento de la población rica de América Latina se queda con el 48 por ciento de los ingresos totales, mientras que el diez por ciento más pobre solo recibe el 1.6 por ciento.
Walton indicó que “la educación es el activo de producción más importante al que la mayoría de la gente puede acceder alguna vez”.

|