LUNES 10 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23445 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




El fracaso nicaragüense

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Alfredo González Holmann
agonholm@ibw.com.ni

Nicaragua se encuentra en una fase de colapso económico que no ha llegado a su culminación debido a que la economía es subsidiada por la ayuda internacional y los ingresos que mandan los nicaragüenses que viven en el exterior.

En el tiempo han habido muchas iniciativas para buscar un desarrollo económico sostenido, como la Alianza para el Progreso, el Mercado Común Centroamericano y la industrialización de Centroamérica de la década de los sesenta, la socialización y reforma agraria de los ochenta, los ajustes estructurales siguientes, el apoyo a los sistemas democráticos, la condonación de la deuda externa y últimamente el Plan Nacional de Desarrollo. Pero ninguna iniciativa funcionará a menos que cambiemos nuestra forma de ser, los valores nacionales.

La mayoría de los gobiernos de Nicaragua han fracasado al no saber identificar de dónde vienen y para qué son los recursos del Presupuesto de la República, los cuales vienen de los impuestos que los nicaragüenses generan en el mercado y debe de ser utilizado, principalmente, en ayudar para que las actividades de mercado se incrementen y por tanto se genere más riqueza, que es lo que conviene a todos.

La mayoría de los gobernantes han irrespetado sostenidamente el proceso de la generación de ingresos de la nación, unos buscando el lucro personal o hurtándose el dinero que el mercado produce y otros maltratando a quienes lo producen, a como ocurrió en los años ochenta.

La clase política se ha vuelto experta en tratar de buscar logros partidarios, pactando y repactando, cambiando constituciones como si fueran cualquier cosa, con sueldos dobles, creando instituciones para refugio de corruptos como el Parlacen, pero desentendiéndose que sus sueldos provienen del mercado y sus trabajos deberían ser primordialmente para generar más actividades del mismo. Como ejemplo se puede ver que las actividades de la Asamblea Nacional perennemente se mantienen en una lucha de partidos y el trabajo encaminado a generar actividades empresariales es nulo. Debería ser al revés; unión de todos los colores políticos buscando inversiones extranjeras, e iniciativas para dinamizar el mercado y que así la población se beneficie con más empleos.

Además del hurto que se le da a los recursos del mercado, se tiene la habilidad de echarle la culpa de la postración económica a infinidad de factores o actores, sin darse cuenta que la riqueza de una nación es la sumatoria de la riqueza individual de la población.

Que el Lago de Managua esté contaminado no es que alguien externo lo contaminó, si las ciudades son sucias nos es que alguien externo las ensució, si el correo no llega a las zonas rurales no es porque alguien lo detiene, si los buses amarillos irrespetan a la población no es porque alguien les dice que la irrespeten, si somos impuntuales no es que alguien nos imponga que seamos así, etc. El comportamientos y los valores son los que han dado la realidad actual y nadie más que los mismos nicaragüenses somos responsables de ello.

La resultante es dolorosa, las evaluaciones que hace la población de las instituciones es lamentable, el deseo de emigrar de la población joven aumenta, pareciera que lo que mencionó Simón Bolívar a inicios del siglo XVIII continúa vigente: “Lo mejor que se puede hacer en América es emigrar”. Pues nuestro sistema sólo fracasos da, somos fabricantes de miserias.

El autor es master en Administración de Empresas.
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