LUNES 10 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23445 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Propina

Luis B. Montoya

Este es un tema espinoso porque el mesero lo ve de una manera, el dueño de otra y el cliente, que es el que paga, de otro ángulo. El mesero se ayuda con ese dinero porque el restaurantero no le paga lo suficiente, incluso no llega ni al salario mínimo de ley. El dueño del restaurante explota al mesero porque incluso lo pone a hacer otras labores y el que paga los platos rotos en todo esto es el consumidor, porque la mayoría de las veces no recibimos un servicio aceptable, sin embargo tenemos que pagar la propina de manera obligatoria y sin protestar.

Bien se dice en el reportaje que la propina es algo voluntario porque se recibió un buen servicio. Si no, ¿por qué dar la propina? Nadie hace lo que no quiere hacer, si yo recibo un buen servicio procuro dar hasta un 20 por ciento de propina, pero esto se lo ganó el mesero(a) por su servicio, no porque haya una ley que me lo imponga. Sugiero que se entrene al personal que trabaja en este ramo para que éste sea el que se gane la propina, en caso contrario recibiremos un servicio deficiente, tal vez hasta una comida deficiente y de contra tendremos que pagar propina. Eso es el colmo.

Miami, Florida.
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