VIERNES 7 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23,442 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Cómo reducir la pobreza

François Bourguignon y Guillermo Perry

La proporción de personas en el mundo que viven con menos de un dólar al día se redujo a casi la mitad entre 1981 y 2001, al pasar del 40 al 21 por ciento de la población total, y de 1.5 a 1.1 mil millones, tomando en cuenta el crecimiento de la población mundial. Este avance constituye una prueba de que es posible reducir en cientos de millones la cantidad de gente que vive en condiciones de extrema pobreza en un lapso de sólo 20 años.

Estas cifras, extraídas del documento anual del Banco Mundial Indicadores de Desarrollo Mundial 2004, nos hacen abrigar la esperanza de que la primera de las ocho Metas de Desarrollo del Milenio, fijadas por 189 líderes mundiales en septiembre de 2000, está dentro de nuestras capacidades: reducir a la mitad la tasa de la pobreza en el ingreso (correspondiente a niveles de 1990) para 2015.

Las estadísticas también confirman que el crecimiento económico juega un papel importante en la reducción de la pobreza. En China, por ejemplo, el promedio de ingresos ha crecido en 8.5 por ciento al año desde 1981, y la cifra de pobres ha caído en más de 400 millones. A la inversa, el número de personas en extrema pobreza casi se ha duplicado desde 1981 en la región del Sub-Sahara, en África. La causa fundamental de esta tendencia alarmante está en la incapacidad de crecer. Una evolución, con características similares y preocupantes se observó en Europa Oriental, y Asia Central, mientras que en América Latina la pobreza se mantuvo más o menos constante.

Es cierto que el impacto de la misma tasa de crecimiento en la situación de pobreza de un país depende también del grado de desigualdad. Esto se aplica incluso en economías de rápido crecimiento como las de China e India, donde la desigualdad de oportunidades —perpetuada por el acceso desigual a la salud y educación— debilita el efecto que tiene el crecimiento económico en la reducción de la pobreza. En Brasil, adultos pertenecientes a la quinta parte más adinerada de la población tienen diez años de escolaridad, pero aquéllos que están en la quinta parte más pobre tienen sólo tres años.

La experiencia de China —y la de India, en menor grado— sugiere que las reformas económicas, la confianza en la iniciativa privada y en los mecanismos del mercado, así como la apertura al comercio exterior y a la competencia, pueden crear el clima para impulsar y sustentar el crecimiento por varios años. A su vez, este crecimiento ha lanzado un proceso sostenido de reducción de la pobreza. En América Latina y el Caribe, la experiencia de Chile demuestra que se puede hacer lo mismo en países con un nivel de desarrollo más alto. Allí, la pobreza pasó del 40 por ciento al 20 por ciento de la población entre 1990 y el año 2000, gracias a tasas de crecimiento del seis por ciento anual, complementadas con una adecuada política social.

Diversos gobiernos en América Latina y Europa Oriental han demostrado tener un compromiso frente a reformas, incluyendo la apertura al comercio y la integración. Si mantienen este curso de acción, estarán expuestos a los beneficios de la recuperación económica global. Esta tendencia, por supuesto, sería reforzada si contaran con un mayor acceso a los mercados de los países desarrollados.

Para alcanzar el crecimiento que se requiere a fin de reducir la pobreza con eficiencia, los países en desarrollo necesitan tener acceso a los mercados extranjeros para sus exportaciones en el área de agricultura, manufactura y servicios. Cerca del 70 por ciento de los pobres del mundo perciben sus ingresos de la agricultura, pero los mercados para sus productos en los países ricos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sufren una marcada distorsión. Esto ocurre, en parte, porque los países ricos gastan 330 mil millones de dólares al año en apoyo a sus agricultores. Una protección más reducida en la agricultura en países de altos ingresos, mediante la rebaja de altos aranceles a la importación y la eliminación de pagos directos a los agricultores por su producción pasada, podría traducirse en ganancias significativas para los agricultores de bajos ingresos en los países en desarrollo.

Finalmente, las ganancias para los países en desarrollo, provenientes de un mayor comercio en servicios por medio de la contratación de servicios con terceros, el desplazamiento de proveedores de servicios y la inversión extranjera directa son potencialmente enormes, con impactos positivos sobre el crecimiento y la reducción de la pobreza. Los países ricos necesitan mantener el acceso relativamente abierto que existe en la actualidad para el comercio fronterizo de servicios, y demostrar una voluntad de ampliar el acceso a los proveedores de servicios de los países en desarrollo.

Asimismo, la asistencia al desarrollo es clave. El actual nivel oficial de asistencia para el desarrollo proveniente de los 22 países de la OCDE, de 58 mil millones de dólares en 2002, está muy por debajo del nivel requerido para hacer estas inversiones. Debemos recoger las lecciones que estas cifras sobre pobreza nos revelan. Nos dicen que debemos difundir las reformas a las políticas económicas que Asia Oriental y del sur están emprendiendo en forma tan exitosa, y adaptarnos a otras lo más posible. A los países adinerados, a los de medianos ingresos y a aquéllos en proceso de desarrollo les indica que deben abrir sus mercados al comercio con países en desarrollo. También nos señala que para crecer se requiere de mayor asistencia, administrada con eficiencia y dirigida a los más pobres en las áreas de educación, salud y nutrición.

El hecho de que hayamos reducido la pobreza global a la mitad desde 1981, demuestra que es posible hacerlo nuevamente. El desafío consiste en asegurarse que esa mitad que haya salido de la pobreza para el 2015 provenga de cada país en el mundo.

Los autores son economista jefe del Banco Mundial y economista jefe para América Latina y el Caribe, respectivamente
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

La mujer de César

Cómo reducir la pobreza

Autonomía y corrupción en el Atlántico Sur

¿Quién manda en Bluefields?