VIERNES 7 DE MAYO DEL 2004 / EDICION No. 23,442 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Ruido

Mimí de Mendoza

En LA PRENSA del miércoles 28 de abril pasado leí el Editorial titulado “Silencio por favor”, en el cual me vi retratada de cuerpo entero.

Hay profesionales del Derecho que no son capaces de respetar al vecino. Y es que para tener vecinos hay que tener suerte pero definitivamente yo no la tengo.

Mi casa está situada contiguo a Taboada Asociados, y a pesar de las protestas de mi familia fueron instalados cuatro compresores de aire acondicionado pegados a nuestra pared, que el vecino utiliza sin haber pedido nuestra venia. Dichos compresores están a menos de cinco metros de nuestro dormitorio, corredor y otros cuartos de la casa.

El ruido constante de las máquinas altera nuestra calidad de vida y pone en peligro nuestra salud. Nos impide estar en nuestro dormitorio durante el día y algunas veces en horas de la noche, y como muy bien dice, el Editorial mencionado, “el ruido incurre en alteraciones psico-físicas”. El ruido es dañino para la salud, máxime si a esto se añade la salida de gases que contaminan el ambiente, como es nuestro caso.

A la casa vecina productora de ruidos la he bautizado la siniestra, pues sólo siniestros nos ha causado desde su construcción, hace un año y ocho meses, a mí y a mi familia.

La solución sería retirar esos compresores pegados y ubicarlos hacia la calle, como lo hacen muchos edificios de Managua.
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