Ruido
Evelyn Dinarte Quintero
Felicito a LA PRENSA por su Editorial del 28 de abril (Silencio por favor). Es incomprensible que a estas alturas, con leyes y decretos Nacionales e Internacionales, carezcamos de esa cultura de reclamar nuestros derechos y nos mostremos ajenos a problemas contaminantes como el caso del ruido. En Matagalpa, nuestras familias han sido víctimas de flagelos, burlas e inoperancia de las llamadas “autoridades competentes”, como la Policía Nacional, en especial su Comisionado Departamental y Alcaldía Municipal, Silais-Departamental y Procuraduría Ambiental.
El barrio El Progreso de esta ciudad hace seis años era un Edén, sano y habitable, hasta que para desgracia nuestra se instaló un negocio de café-bar al aire libre, que no posee la infraestructura adecuada (paredes, materiales aislantes, techos y otros) y se ubica en el centro del casco urbano de la ciudad, entre residencias, iglesias, escuelas públicas, universidad y otros.
La licencia de ese negocio es para café-bar, no para discoteca que es como funciona, con parlantes de alta potencia que provocan sonidos de alta intensidad (mayores de 150 decibeles), y se escuchan a más de seis cuadras del local, todo a la vista y paciencia de la Policía y Alcaldía.
El Silais departamental y la Procuraduría han actuado con resoluciones de cierre definitivo del local, pero la Policía y la Alcaldía otorgan permisos para que siga funcionando. Los afectados por estos vejámenes debemos unirnos y reclamar al comisionado mayor Edwin Cordero, y al Ministro de Salud, José Antonio Alvarado, para que se nos respeten nuestros derechos humanos y morales.

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