Memorias de la memoria
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Transición 3. Unión. 1980. Hugo Palma-Ibarra |
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Luis Morales Alonso*
Desde su primera estadía en Italia, Hugo Palma-Ibarra (Managua 1942), regresó a Nicaragua en una ocasión, diciembre de 1972, después del trágico terremoto que destruyó Managua. Luego volvió definitivamente en diciembre de 1977, para aterrizar en una realidad histórica incomparable, por un lado el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, luego la guerra de liberación y posteriormente el triunfo de la Revolución. Tanto repercutió esta realidad en su obra que sus influencias, gustos e identificaciones con el Pop Art, y el Op Art los aplicó de inmediato a esa realidad, que hoy es historia patria, pero que de una manera dramática incorporó acertadamente a su producción gráfica de ese momento.
En esta exposición presentamos su obra gráfica de los años 1978, 79 y 80, sus dibujos iniciales recién llegado a Managua: Transición 1, son maniquíes y muñecas sórdidamente mutilados, conservan un dibujo claro y la repetición de la imagen nos recuerda el Pop Art. Sus estudios del rostro del General Sandino, sobre una superficie formada por puntos de colores, tomada del Op Art entregan una lectura a través de la repetición de la imagen, iniciando con figuras y siluetas de banderas y monumentos colapsados por la ira del pueblo ganador de la Revolución, y finalmente remata con la fachada del Palacio Nacional y los guerrilleros frente a él, como un símbolo del triunfo popular. Se completa la serie con un Proyecto Mural Consejo de Estado y Revolución donde incorpora las dramáticas fotos del asesinato de Ajax Delgado con la desgarradora imagen de la madre implorando al cielo, y fotos de los brigadistas de la Campaña Nacional de Alfabetización. A manera de cartel resume esta obra, la pieza donde aborda con siluetas en un mismo plano el monumento tambaleante del dictador y la sombra de Sandino como un fantasma triunfante.
En sus recientes pinturas, nos lleva a un momento histórico, y lo ha titulado El conquistador, donde integra la imagen del billetito de centavos con el rostro de don Francisco Hernández de Córdoba, que también se repite continuamente y en diversos colores, que de alguna manera se emparenta con esos rasgos del Pop Art que integra en su obra gráfica. La serie El conquistador está llena de misterio, si por un lado su pintura Mitos nos transporta a la cara poética del tema con nuestro Quetzalcóatl mesoamericano y el enigmático Centauro europeo, en las otras piezas notamos la presencia del conflicto bélico al momento de la conquista, los fragmentos de cerámica auténtica precolombina a manera de collage, nos transmiten esa agresividad de la tinaja rota, quebrada, destruida... la violencia del choque de dos culturas. De gran belleza las pinturas La cordobesa, El coral, Rosas, La primera madre y Columna y Sacuanjoche donde resume su gran habilidad como pintor y sus dotes de diseñador de espacios, además resalta el origen de su casta noble por la línea paterna el Cacique Agateyte y por la línea materna el Coronel Arrechavala.
De manera que esta propuesta reciente de Palma-Ibarra, nos llega como una lección de historia y como un homenaje a la memoria de nuestro país, pero sobre todo como un necesario experimento del artista tomando con éxito absoluto las imágenes en serie del Pop Art, el collage y los magistrales colores de su pintura, que abonan al fértil terreno de la mejor pintura nicaragüense.
*Pintor y crítico de arte 
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