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El siglo de Alejo Carpentier

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.Los cien años del natalicio del autor de El siglo de las luces concede fuerzas a los estudiosos de su obra para establecer un diálogo fecundo de uno a otro tiempo y de continente a continente

El novelista cubano vivió el final de sus días en la embajada de Cuba, en París.

 

Violeta Villar Liste*

Hay destinos que no se escogen y patrias heredadas del azar. Pero hay quienes asumen la vocación de una patria por libre elección y convencimiento. Le ocurrió a José Martí (1853-1895) y también a Alejo Carpentier (1904-1980).

La profesora Ana Cairo, doctora en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana y quien trabaja como profesora titular de la Facultad de Artes y Letras de la institución superior cubana, recuerda que los padres de Martí eran españoles: “Hijo de un soldado valenciano y de un ama de casa canaria”, y respetaron su decisión de ser cubano.

Carpentier, destaca la estudiosa, tiene en común con Martí que es hijo de inmigrantes. “Su madre rusa; su padre francés, todo parece indicar que nació en Europa. No se sabe en cuál fecha llegó la familia Carpentier a La Habana. Su caso es común a centenares de cubanos: es un cubano por decisión”.

Martí y Carpentier tendrán maneras similares de sentir a España. “Ambos eran adeptos al republicanismo, alentaban el universalismo anticolonialista y privilegiaban relaciones cubano-españolas, fundadas en un espíritu de familia solidario y antipatriarcal. Enemigos del panhispanismo y de los meridianos culturales, promocionaban el nuevo diálogo con la cultura española, una de las raíces de la cultura cubana”.

Otro elemento se agrega a esta fiesta de las letras. Alejo Carpentier, en su texto, Guerra del tiempo, incluyó una novela breve titulada El camino de Santiago, la cual ilustra la relación del autor cubano con la tierra peregrina.

Luisa Campuzano, Licenciada en Letras Clásicas y doctora en Filología, aborda la posición de Carpentier a partir del estudio de las novelas El arpa y la sombra” (1979) y Concierto barroco (1974), así como del subcapítulo XXIV de El siglo de las luces (1962) y el drama La aprendiz de bruja, escrito en francés en 1956 y traducido y publicado en español en 1983.

Explica que la nueva novela histórica hispanoamericana se inicia con El reino de este mundo y tiene como rasgo diferenciador (en comparación con la vieja novela histórica), el de cuestionar de manera subversiva la historia oficial.

Carpentier realiza una lectura distinta de la historia europea y redimensiona (desde una perspectiva universalizadora), la americana y, en particular, la del Caribe. “Esta lectura desde esa otra perspectiva, o desde esa ‘inversión de perspectivas’ como dijera Debray en una temprana reseña de la novela, es una lectura desconfiada de la tradición, que en cierta medida equivale a la mirada ‘desde abajo’ un poco a lo ‘intrahistoria’ de Unamuno” o al “cepillado a contrapelo”, adoptado, precisa, por los estudios poscoloniales.

Carpentier logra en El siglo de las luces darle voz a los verdaderos protagonistas, es decir, a “las gentes sin historia”. Otra consecuencia importante de “esta lectura al revés del desarrollo de la Revolución francesa en el ámbito americano”, es la desconstrucción, precisa Campuzano, de la idea según la cual la historia latinoamericana depende de la europea.

Observa que una primera consecuencia de esta “cepillada a contrapelo” de las fuentes coloniales, “es la puesta en primer plano del conflicto abolición/reinstalación de la esclavitud en las Antillas y la Guayana francesa, para emplearlo como piedra de toque destinada a valorar en todo su conjunto la obra de la Revolución y de los revolucionarios”.

“Y es al tenor de los sucesos relacionados positiva o negativamente con la abolición de la esclavitud que Esteban y Sofía —personajes protagónicos de ficción a través de los cuales se orienta la perspectiva del narrador— entran y salen del ámbito francés del Caribe; acompañan o abandonan a Víctor Hugues —personaje protagónico histórico, agente de la Revolución en la región—-, y finalmente suscriben o rechazan las ideas y la práctica de la Revolución”.

El análisis de la narrativa de Carpentier le permite afirmar que el autor observa el Descubrimiento “como una interrupción y desvío de la historia autóctona”.

La “apropiación del Caribe” ocurrirá, desde la perspectiva del autor, mediante “la imposición de los signos cristianos, mediante dos modelos perfectamente codificados: el auto sacramental y el vitral”.

EL ARPA Y LA SOMBRA

Hacia los años setenta, indica Campuzano, la nueva novela histórica hispanoamericana comienza a mostrarse más desafiante en relación con el discurso historiográfico tradicional y sus héroes y mitos sacralizados.

Una de sus armas más eficaces será la “reescritura paródica” de la intertextualidad, además de valerse de diferentes recursos como “la producción intencional de anacronismos, la introducción del fantástico, diversas formas de fragmentación temporal y, en general, de todos los procedimientos literarios que contribuyan a subvertir los valores de la historia oficial”.

LA APRENDIZ DE BRUJA

En La aprendiz de bruja, Carpentier toca el tema de la conquista de México, “a través del personaje de doña Marina, ‘lengua’ de Hernán Cortés”.

El intelectual conocía muy de cerca la historia y la cultura de México, país al cual viajó en 1926 cuando tenía 21años. “La conmoción que produjo esa visita en su concepción del mundo americano, de las artes y de su propia identidad, aparece expuesta en el quinto capítulo de ‘La consagración de la primavera’ (1979) desde la perspectiva de Enrique, su protagonista narrador, vocero del yo-carpenteriano”.

De igual modo se le consideraba como mediadora entre dos culturas.

Es lógico, subraya Campuzano, que resultara una figura inquietante para Carpentier, quien opta “por presentar la conquista desde la visión de una vencida; como conflicto de identidad existencial, pero también como conflicto desencadenado por la responsabilidad individual, por el peso de una decisión personal, como la del aprendiz de brujo que acaba dominándola y enfrentándola a todo su pueblo”.

CONCIERTO BARROCO

En Concierto barroco(1974), el autor vuelve a tocar el tema de la conquista de México, “pero de modo indirecto, enfocándolo a partir de la recepción por un criollo del siglo XVIII de dos ficciones históricas basadas en ella: un cuadro y una ópera, ambos de factura italiana”, comenta la investigadora.

Dos mundos entran en conflicto. “Vivaldi proclama el derecho de Europa, y por extensión, del pensamiento y la cultura hegemónicos, a continuar construyendo la otredad. El Indiano, al defender la historia, reivindica un arma con la cual el nacionalismo construirá esa independencia blanca, rica, criolla, para cuyo logro él regresará a México”.

Esta independencia, recuerda Campuzano, se consolidará con los mismos relatos sacralizados que siglo y medio después la nueva novela histórica va a desconstruir, “no sólo a partir de la distinción aristotélica entre historia y ficción que el propio Carpentier reclama desde la contratapa de El arpa y la sombra como legitimación, sino también a partir de los nuevos conceptos en torno a la ficcionalización de la historia puestos en circulación por estos años”.

*Periodista EFE



Alejo Carpentier (1904-1980)

Novelista, ensayista y musicólogo cubano, que influyó notablemente en el desarrollo de la literatura latinoamericana, en particular a través de su estilo de escritura, que incorpora todas las dimensiones de la imaginación —sueños, mitos, magia y religión— en su idea de la realidad. Nació en La Habana el 26 de diciembre de 1904. Empezó a trabajar como periodista y a participar en movimientos políticos izquierdistas. Fue encarcelado y a su salida se exilió en Francia. Carpentier recibió la influencia directa del surrealismo, y escribió para la revista Révolution surréaliste, por encargo expreso del poeta y crítico literario francés André Breton.

Entre sus novelas cabe citar El reino de este mundo (1949), escrita tras un viaje a Haití, centrada en la revolución haitiana y el tirano del siglo XIX Henri Christophe, y Los pasos perdidos (1953), el diario ficticio de un músico cubano en el Amazonas, que trata de definir la relación real entre España y América siguiendo la conquista española. Se considera que es su obra maestra, un intento de llevar a cabo su idea de construir una novela que llegue más allá de la narración, que no sólo exprese su época sino que la interprete. Guerra del tiempo (1958) se centra en la violencia y en la naturaleza represiva del gobierno cubano durante la década de 1950. En 1962 publicó El siglo de las luces, en la que narra la vida de tres personajes arrastrados por el vendaval de la Revolución Francesa. Más que una novela histórica, o una novela de ideas es, en la interpretación de algunos críticos, una cabal novela filosófica. Concierto Barroco (1974) es una novela en la que expone sus visiones acerca de la mezcla de culturas en Hispanoamérica. Finalmente El recurso del método (1974) y La consagración de la primavera.

VER TAMBIÉN:

Los pasos perdidos (Fragmento)  
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El siglo de Alejo Carpentier


Los pasos perdidos (Fragmento)


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