Los locos también van al cielo
 |
|
 | A propósito de la exposición de arte abstracto de Jean Marc Calvet |
|
|
| |
Fernando López Gutiérrez*
Los comentarios sobre la obra pictórica de Jean Marc Calvet (Francia 1965, residente en Granada), podrían ser diversos y contradictorios, algunos lo asociarían con el automatismo, dripping o action-painting new yorkino de los años 50, semejante a las creaciones del modernista Jackson Pollock y lo encasillarían como repetitivo y no original, otros impulsados por cierto desconcierto y una dosis de falta de imaginación lo calificarían de incomprensible, de enmarañamiento espontáneo; los más atrevidos en su desconocimiento se aventurarán a afirmar que lanzar o dejar caer gotas sobre el lienzo no es arte.
Para el artista nicaragüense Luis Morales Alonso, director de Galería Añil, las pinturas de Calvet son “bellas piezas de arte abstracto que conservan el misterio de las formas, que transmiten una energía envolvente... que provocan la curiosidad de buscar y encontrar imágenes reconocibles”, y podemos agregar que si bien en la forma o expresión pueden asimilarse al reconocido movimiento modernista norteamericano, existen motivaciones profundamente diferenciadas por originales, sensitivas y propias que tienen que ver con el mundo plástico que Marc se imagina y tiene que crear para liberar sus fuerzas interiores; el expresionismo abstracto es para el artista una plataforma que le permite dejar escapar sus estados anímicos, es una especie de catarsis en la que el resultado son obras en las cuales quedan plasmados sus rostros imaginarios, las fotografías de sus otros “yo”, la carta náutica de sus viajes íntimos. Son al fin de cuenta sus visitantes ineludibles que llegan para dialogar e identificarse sin muros y sin las mentiras del mundo convencional.
Las obras en exposición en galería Paseo de Arte, en Granada, son el código de las transformaciones que gradualmente el artista viene experimentando; de su proceso creativo que ha sido una especie de trance donde no hay nada preconcebido, es espontáneo y guiado por la intuición y una fuerza superior que sabe de la armonía, de las proporciones, de la calidad, valor y contraste de los colores y de la riqueza de la textura y que la transfiere en estas realizaciones plásticas.
Los locos también van al cielo, es el título de esta muestra de arte abstracto que nos llenará la retina de imágenes y nos obligará a buscar en esta madeja de hilos y regiones policromas el trasunto de la liberación emocional del artista y a congeniar con sus afanes.
*Arquitecto y director cultural de la Casa de los Tres Mundos de Granada. 
|