Ambientes
Un brindis por nosotras
Adelayde Rivas Sotelo
Su escogencia, cuido y uso adecuado de las copas, debe conocerlo toda buena anfitriona que se precie de serlo.
Las copas ocupan un lugar privilegiado en la mesa o una barra, alrededor de ella se festejan grandes acontecimientos y decisiones.
Eugenio A. Molina Navarrete, barman profesional del Hotel Camino Real, aconseja que las copas sean de vidrio de origen alemán o americano, ya que son reconocidas por su calidad y durabilidad. Por ello, al momento de comprarlas, la regla general obedece a revisar la unión que hay entre el cuerpo y la base.
Las copas suelen venir con ciertas fallas como el grosor en el borde, o sea que alrededor de la boca debe cerciorarse que tenga el mismo grosor.
Lesbia Calero de González, gerente propietaria de Fiestaclub, empresa dedicada al servicio de alquiler, asegura que la transparencia del vidrio denota calidad.
“Un vidrio opaco se ve al momento y por más que se lave no habrá resplandor, igual ocurre cuando el vidrio es muy débil, por lo tanto agudice su vista y su tacto al momento de comprarla”, apunta.
IDENTIFICANDO SU USO
De acuerdo a la función que tiene cada una de ellas, es indispensable que al momento de comprarlas reconozca su uso. Por ejemplo: la copa del martini tiene dos tamaños, una mediana (utilizada para damas) y grande (utilizada para caballeros).
“En el caso de la copa para champaña, las hay al estilo flauta y clásica. Los dos estilos son utilizados por la dama y el caballero, pero la más frecuente en bodas, aniversarios y graduaciones es la flauta”, explica Molina.
Ambos profesionales coinciden en que las copas indispensables en una mesa son la tríada compuesta por la copa de vino, agua y champaña. Dicho sea de paso, se deben de ubicar en ese orden, procurando que la copa de agua sea grande que las otras.
MANTENIMIENTO
Aún cuando no requiere de mucha ciencia, Molina aconseja lavar las copas en agua caliente.
“Se introduce el cuerpo de la copa en el agua caliente, tomándola desde la base, se sustrae e inmediatamente secarla con un paño de algodón, procurando que no le queden impregnadas los restos de pelusa”, aconseja.
Al momento de guardarlas se sugiere que lo haga boca arriba, esto con el objetivo de impedir que tome mal olor. Nunca lavarlas con pastes o material que pueda dañar la superficie de las copas. 
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