Huellas permanentes del padre Odorico D’Andrea
Silvia González Siles/Corresponsal
JINOTEGA.- Hoy se cumplen catorce años de la desaparición física del padre fray Odorico D`Andrea. Los pobladores de San Rafael del Norte conmemoran su partida agilizando el proceso de su beatificación iniciado recientemente por la Santa Sede.
La figura del religioso franciscano, que llegó hace cincuenta años calzando sandalias de cuero, mostrando sobre todo su humildad de recia figura, aún permanece en la mente de quienes lo conocieron.
Desde hace medio siglo, hasta que la muerte lo sorprendió producto de un infarto, mantuvo siempre una especial espiritualidad que transformó la vida de los habitantes de ese poblado, abriendo carreteras, edificando iglesias, construyendo viviendas y sobre todo, uniendo a dos bandos enemigos que para los años 80 se habían declarado la guerra.
Hablar del padre Odorico es hablar de muchas virtudes, es hablar del hombre mediador, sensato, capaz, humilde, solidario y compasivo ante los problemas, dispuesto en todo momento en ayudar a los más débiles y necesitados.
Sus innumerables obras y su vida dedicada a Dios, a la Iglesia y a sus semejantes, mantienen vivo su recuerdo entre los fieles católicos. Por esa razón, hace dos años iniciaron los trámites de su beatificación, llenando de mucha satisfacción y alegría al pueblo nicaragüense.
Sin embargo, fray Damián Muratori, asumiendo la responsabilidad de vicepostulador de la causa de canonización del padre Odorico D’Andrea, será quien coordine las acciones desde San Rafael del Norte, con el postulador de Roma, convirtiéndose en el intermediario directo con la congregación.
Por su parte, fray Enrique Gutiérrez, vicepárroco de la Iglesia San Rafael Arcángel, explicó que el proceso va avanzando poco a poco, ya que hace falta recaudar suficientes juicios de los milagros realizados por el padre Odorico, así como testimonios de las personas que recibieron su gracia.
Agregó, que el padre Odorico D´Andrea ha sido declarado como siervo de Dios. “Esto significa que ya se abrió un proceso de canonización, por eso, hace un mes llegó a San Rafael del Norte un sacerdote de Italia en busca de más datos para llevar a cabo este proceso. Ahora será una responsabilidad nuestra buscar algún milagro que tenga testimonio, pues es fundamental para que la comisión pueda dar apertura a este proceso”, expresó.
Agregó que hasta la fecha sólo se han presentado testimonios, escritos, curaciones, pero que no tienen la base médica para cumplir con los procedimientos que exige la Santa Sede, por lo que dependerá de las gestiones y agilización, como de los elementos probatorios, para que sea efectiva la canonización.
A 14 años de su partida esta creencia de los sanrafaelinos parece crecer cada día, lo que queda evidenciado en cada aniversario de su muerte y todos los domingos, cuando centenares de campesinos bajan al pueblo para asistir a las celebraciones religiosas, y no regresan a sus comunidades mientras no visiten su tumba, ubicada en la Capilla del Tepeyac, así como el parque en donde fue edificada una estatua en su honor.
En estos dos lugares la gente se arrodilla y con mucha fe y devoción, pide a su padrecito que interceda ante Dios para que le conceda favores personales para sus familias o amigos cercanos. “Y el padre ya ha concedido muchos milagros”, afirma con mucha seguridad quien por 36 años fue su sacristán, “traductor”, conductor y asistente personal, don Tomás Herrera.
SU ORIGEN
Odorico fue un cura franciscano de origen italiano, que llegó a Nicaragua el 26 de agosto de 1953, un poco después de los obispos Julián Barni y Carlos Santi, también franciscanos y originarios de Italia.
A San Rafael del Norte llegó seis meses después, el 20 de febrero de 1954, y desde entonces nunca abandonó este lugar, ni siquiera con su muerte, pues fue su voluntad de que sus restos reposaran en una de sus obras más importantes, la Capilla del Tepeyac, en donde cada Semana Santa se celebran los principales actos litúrgicos.
OBRAS
En 1962 reconstruyó una ermita en San Rafael del Norte y en La Concordia en forma de cruz romana.
En 1964 inició la construcción del Hospital de San Rafael, con el apoyo del presidente René Schick, quien le donó 200 láminas de zinc.
En 1965 realizó gestiones para instalar agua potable entre San Rafael del Norte y Sabana Grande. Ese mismo año se compraron las campanas para las iglesias de San Rafael, La Concordia y San Marcos.
En 1967 construyó la escuela de San Marcos y un dispensario médico. Tres años después inició la construcción de las iglesias Los Horcones y El Zapote.
En 1976 inició los trabajos de El Tepeyac, templo ubicado a unos 400 metros al norte de la Iglesia, convertido hoy en un refugio espiritual y de peregrinación, donde descansan los restos del padre Odorico D’Andrea.
EL APORTE DE SOMOZA
Tomás Herrera, quien sirvió por muchos años al padre Odorico D´Andrea, cuenta que una vez llegó Anastasio Somoza García al poblado de San Rafael a dejarle 500 córdobas, para que finalizara la construcción de la Iglesia que hoy se ha convertido en monumento nacional.

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