Nada personal
La pasión los junta
Douglas Carcache
Si algo bueno ha dejado La Pasión de Cristo, en Nicaragua, es que ha juntado en los cines a creyentes de diversas denominaciones religiosas, por lo general distanciados o en constante discrepancia por asuntos teológicos.
La película de Mel Gibson, con un éxito comercial fuera de serie, ha conseguido llevar al cine a gente que suele criticar el cine, por pervertidor: los evangélicos más radicales. Más aún, los protestantes se han interesado en verla a pesar de que su productor y director es un católico ortodoxo.
En Hollywood, el reinado del cine en Estados Unidos, hay sorpresa porque Gibson está triunfando con una historia repetida, contada muchas veces y vista por millones de creyentes cristianos cada Semana Santa, cuando los cines y la televisión saturan su programación con historias bíblicas producidas hace décadas.
¿Qué anzuelos publicitarios utilizó Gibson para convertir una historia conocida en una novedad taquillera? Un fiel de la Iglesia Hosanna nicaragüense me dijo que para los protestantes el atractivo ha sido la adhesión de la película al Evangelio de Mateo, porque “los evangélicos son apegados a lo que dice la Biblia” e ignoran las Encíclicas del Vaticano.
Supongo que entre los católicos lo que más pegó fue la declaración del Papa Juan Pablo II, después de ver la película en exclusiva: “Así sucedió”. Es tal vez la primera vez que el Papa recomienda una película comercial, logrando que fueran al cine hasta el Arzobispo de Managua, cardenal Miguel Obando Bravo, quien dijo que tenía más de 30 años de no visitar una sala cinematográfica.
Quizás la parte menos atractiva para algunos protestantes es cuando aparece la Virgen María, porque no la adoran como madre de Jesús. Sin embargo, allí estuvieron y hasta lloraron. Una creyente evangélica me comentó que La Pasión de Cristo atrajo mucho público porque “la gente está necesitada de Dios, necesita un mensaje de salvación”.
La película tiene un exceso de violencia, según indica la mayoría de opiniones, así como pocos diálogos porque resalta más una sucesión de hechos apegados a relatos de la Biblia que atrajeron a la vez a los cristianos más disímiles por sus dogmas.
Dicen algunos teólogos que una señal, antes de la venida de Cristo a la Tierra, será la unión de todas las iglesias. Es probable entonces que ese acercamiento entre ellas haya comenzado ahora en las salas de cine, mientras Gibson gana mucho dinero con su obra de arte.
En Estados Unidos, La Pasión de Cristo había recaudado 264 millones de dólares, desde su estreno el 25 de febrero hasta la semana pasada.
En Nicaragua sus ganancias también serán buenas, si observamos las filas que ha provocado frente a las taquillas, lo que me hace suponer que superará a la última parte de El señor de los anillos, que en los primeros cinco días recaudó 850 mil córdobas (53 mil 800 dólares) en este país pobre. “La salvación no se puede vender”, criticó una evangélica.

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