“Diálogo intenso y no choque de civilizaciones”
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“Legalidad internacional, multilateralismo y Naciones Unidas son elementos imprescindibles para cualquier orden mundial”, dice en esta entrevista José Luis Rodríguez Zapatero, próximo Presidente socialista del Gobierno español |
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“El Gobierno (de Aznar) entendió que la relación atlántica (con EE.UU.) estaba por encima de la unidad europea. Esto ha provocado la fractura en Europa”.
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Jesús Ceberio y Félix Monteira/Tomado de Periodista Digital
MADRID/EL PAíS.- “Es la política, estúpido”. Las elecciones recién celebradas en España han vuelto al revés la frase “Es la economía, estúpido”, acuñada por Bill Clinton en su campaña de 1992 contra George Bush padre. El Partido Popular del premier José María Aznar se sentía a salvo de cualquier veleidad del electorado con la renta acumulada de ocho años de progreso económico, a lo que sumaba el espantajo de un líder socialista arrodillado ante los partidos nacionalistas.
De pronto, tres millones de electores decidieron, más allá de cualquier cálculo contable, expresar en las urnas su hartazgo de Aznar y de su partido. Los sociólogos tratarán de desentrañar cuánto ha influido en el veredicto de las urnas el terrible atentado del 11 de marzo y la tramposa gestión informativa que hizo el Gobierno en torno a su autoría.
El líder socialista, de 43 años, mantiene el mismo tono mesurado de siempre, también sus convicciones, muy anteriores al atentado del 11-M; sus palabras adquieren el grado de responsabilidad que corresponde a quien habrá de gobernar España durante los próximos cuatro años.
— Algunos han lanzado la teoría de que el resultado electoral del pasado domingo (14 de marzo) significa que este país se ha puesto de rodillas ante el terrorismo de Al Qaeda...
— La sorpresa por la derrota del Partido Popular ha llevado a algunos a expresar opiniones inexactas, que creo que deben ser superadas inmediatamente. El resultado electoral para mucha gente fue inesperado y algunos aún tienen que asumirlo. Eso cuesta un período de digestión y de reflexión. Yo pediría que no se hicieran interpretaciones que nada tienen que ver con lo que es un proceso electoral democrático, donde cada ciudadano sabe muy bien lo que vota. Ningún ciudadano se deja ni distorsionar ni manipular, esa es la grandeza de la democracia. Los que pierden tienen que hacer un análisis sereno de las causas del resultado y una reflexión autocrítica, y espero que sea eso lo que se produzca.
— En cualquier caso, la suma del 11-M (11 de marzo, día de los atentados) y del 14-M (día de los comicios) ha convertido a este país en noticia de primera página y apertura de los informativos de las televisiones de todo el mundo. Al mismo tiempo ha abierto un debate en Europa y en Estados Unidos sobre cómo luchar contra ese terrorismo global que nos atacó con tanta crueldad el pasado día 11.
— En primer lugar, me gustaría resaltar que el hecho de que España esté en las primeras páginas de los medios de comunicación y de que atraiga la atención de la opinión pública mundial se debe a los ciudadanos españoles, no a Zapatero ni al PSOE. Y esto es muy importante, porque supone retomar la idea central de que hay que gobernar respetando a los ciudadanos, escuchando a los ciudadanos. En segundo lugar, la lucha contra el terrorismo se tiene que basar en principios muy claros: gran cooperación y unidad política –y me refiero tanto al terrorismo interno como al internacional– y utilización de los instrumentos del Estado de Derecho, de la legalidad internacional, tanto en el ámbito de la Unión Europea como de Naciones Unidas. Creo que es conveniente hacer una cumbre europea específica para la seguridad y la estrategia de la lucha contra el terrorismo.
— ¿Cuál debe ser la respuesta operativa?
— La mejor respuesta es la comunidad mundial de inteligencia. Tiene que haber mucha más cooperación entre los servicios de inteligencia. Y, sin duda alguna, debemos reducir al máximo los focos que producen fanatismo y violencia.
Es decir, solucionar el problema entre Israel y Palestina es políticamente imprescindible dentro de la estrategia general de seguridad en el mundo, y hemos perdido demasiados años sin conseguir resultados. Al terrorismo no se le gana, no se le derrota con guerras.
La guerra es un último recurso y, en todo caso, sólo es un instrumento de contienda entre países, pero nunca puede ser un medio eficaz para reducir o combatir a grupos fanáticos, grupos radicales, grupos criminales. Más bien es un factor que puede provocar, como dije en su día en el Parlamento cuando me opuse a la guerra de Irak, más odio, más fanatismo, más riesgo de violencia.
— ¿Qué supone para la lucha contra el terrorismo su promesa de retirar las tropas españolas de Irak?
— En Irak la guerra fue un gran error. No había razones, se hizo sin consenso internacional y la ocupación, la gestión de la ocupación ha sido un desastre. Al día de hoy, la gente tiene una sensación muy fuerte de que la situación de Irak es neocolonial. No se quiso que Naciones Unidas liderara el problema que había con Irak sobre las armas de destrucción masiva. No se ha querido que liderara la ocupación, y la única vía razonable de ocupación es que Naciones Unidas tomara la dirección política, que hubiera unas fuerzas multinacionales donde participaran muchos países árabes liderados por la Liga Árabe.
Nada de eso se ha hecho y el resultado es que hay gran inseguridad en Irak. Ha habido tantos muertos casi como durante la guerra, y la posición del Gobierno que presidiré una vez que se produzca la investidura es muy clara: o hay un cambio radical, a fondo, de la estrategia en Irak, liderado por Naciones Unidas y que afecte a las fuerzas ocupantes con un cambio en el mando de esas fuerzas desde una nueva perspectiva, o las tropas se vendrán. Es necesario, además, abrir un gran debate internacional sobre cómo se deben hacer las cosas para que nunca se vuelva a repetir una intervención militar como la de Irak.
— ¿Este país dedica al seguimiento del terrorismo islámico la inteligencia y los medios que necesita?
— En general, los servicios de inteligencia de los grandes países occidentales necesitan una reforma. Los resultados de muchas de las cosas que están pasando son bastante evidentes. Nuestro servicio de inteligencia será reforzado, muy especialmente en la lucha contra los grupos radicales terroristas.
— Antes de resultar elegido, usted dijo que era consciente de que iba a recibir votos “más allá del PSOE”. ¿Cómo van a notar esos votantes prestados que su Gobierno los tiene en cuenta?
— Me he comprometido a hacer una política muy centrada en el Parlamento, en constante diálogo con el resto de las fuerzas políticas.
— Respecto al terrorismo y con vistas a esa reunión con todas las fuerzas políticas, ¿nos puede señalar qué líneas generales se propone seguir para que los ciudadanos españoles recuperen la confianza después del terrible golpe del 11-M? ¿tiene ya algún esquema de actuación?
— Me parece esencial que la gran mayoría de los grupos parlamentarios comparta la estrategia del Gobierno, tanto en el interior como en el ámbito de la Unión Europea, de Naciones Unidas y los demás foros internacionales. La lucha contra el terrorismo pasa, insisto, por la unidad política, la unidad de inteligencia y la unidad operativa. Y no por acciones bélicas o campañas militares. Esa estrategia de seguridad hay que cambiarla y espero que la Unión Europea lidere ese cambio.
Confío en que la Administración estadounidense escuche y entienda que lo que ha sucedido en Irak es una buena prueba de que ese no es el camino, de que es el camino equivocado. Quiero que eso sea compartido con los grupos parlamentarios de nuestro país y que éstos sepan que vamos a incrementar las medidas de seguridad. Y también quiero que sepan que van a tener información fluida en la comisión de secretos oficiales, que es un instrumento que vamos a potenciar, porque es el canal para que el Gobierno informe al Parlamento sobre las grandes líneas de la lucha antiterrorista y le dé garantías de seguridad tanto frente al terrorismo internacional como al terrorismo de ETA.
— ¿No teme que las medidas de seguridad terminen chocando con las garantías de libertad?
— No necesariamente. Las sociedades modernas, con los medios que dan las nuevas tecnologías, permiten más seguridad sin afectar la libertad. No obstante, para mí la seguridad va a ser prioritaria.
— ¿Qué es lo que ha ocurrido en estos años para que el nuevo Gobierno se tenga que replantear la política europea, que durante mucho tiempo ha sido una política de consenso?
— Pues ha habido un elemento clarísimo, el mal entendimiento del atlantismo. El Gobierno del Partido Popular (de Aznar) ha entendido que la relación atlántica estaba por encima de la unidad europea, de ahí lo de la vieja y la nueva Europa. Esto ha provocado la fractura en Europa. En la Unión Europea, nosotros hemos tenido como país un protagonismo muy relevante. No hay vieja Europa ni nueva Europa.
Debe haber una gran Europa y una Europa de futuro, que tiene tres pilares de valores importantes para todos los europeos, pero también para todo el mundo. Primero, unidad en los valores democráticos. Europa es el gran espacio democrático. Segundo, legalidad internacional, multilateralismo y Naciones Unidas como elementos imprescindibles para cualquier orden mundial.
Dicho de otra forma, diálogo intenso entre civilizaciones y no choque entre civilizaciones. Y tercero, algo que es muy importante desde el proyecto de la Unión Europea, la cohesión social. Esos son los tres pilares. Y es Europa quien tiene que tener la gran relación con Estados Unidos. Primero Europa, antes que cada país individualmente. Eso es lo que hará fuerte a Europa, eso es lo que me propongo impulsar y, desde luego, esa será la posición de España.

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