Ataque de langosta voladora en San Francisco Libre
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En los pastizales, el daño de la langosta voladora no es muy visible, sin embargo una densidad de 30 insectos por metro cuadrado, puede consumir por día 165 libras de pasto por hectárea |
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La manga o agrupación de langostas voladoras que están exterminando en la comunidad de Pacora, tiene la capacidad de devorar en una noche un maizal.
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Gerardo Bravo
“Del cielo bajaron como una inmensa nube negra y venía acompañada de un gran bujido, eso nos llamó la atención”, dijo Benjamín Obando Cano, pequeño productor de la comunidad de Pacora, quien estaba visiblemente asustado con la plaga de langostas voladoras.
Dijo que en sus 30 años como productor nunca había visto algo así, “lo que mirábamos eran unos cuantos animalitos, pero ahora es una nube increíble de animales y eso nos preocupa, porque si llegan hasta donde nosotros tenemos nuestros cultivos nos dejan sin nada”.
Desde hace unos tres meses los productores del municipio de San Francisco Libre, están bajo la amenaza de una de las plagas más devastadora que conoce la humanidad como es la langosta voladora (Schistocerca piceifrons), conocida popularmente como chapulín.
“Para poner un ejemplo la manga o grupo de insectos que estamos combatiendo en este momento si llegara a un maizal lo acabaría en una noche, pero como esta es una zona ganadera no se notan tantos los estragos de la plaga”, afirmó Noel Amador, inspector fitosanitario del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), del Programa Nacional de Vigilancia Fitosanitaria.
Reveló que la manga o agrupación que se mueve por la zona es incontable, “por ejemplo, en una manzana pueden haber entre los 50 mil a los 100 mil langostas, pero hasta que hagamos el recuento vamos a tener una idea de cuántos animales están agrupados”.
El funcionario explicó que uno de los factores que agrupa al chapulín es la búsqueda de alimento y las quemas que realizan los productores en la preparación de las tierras para la siembra. “Actualmente los agricultores que habitan la zona de la hacienda San Jacinto hasta los de la comunidad de San Francisco Libre están realizando estas quemas y eso obliga a la langosta buscar otras zonas donde alimentarse”.
ZONAS DE CONTROL
Desde el año pasado los funcionarios del Programa Nacional de Vigilancia Fitosanitaria del Mag-For, están controlando la langosta voladora o chapulín; ellos han estado en la comunidad de Las Mercedes, Las Delicias, parte de la pista y ahora en Pacora.
“La que actualmente estamos combatiendo tiene como un mes de estarse moviendo en un radio de unas ocho manzanas, por haber encontrado alimento, ya que hay muchos lugares verdes por la cercanía del río Pacora”, indicó.
Dijo que la manga o agrupación de langostas la están combatiendo fumigando los lugares donde se encuentra con Malatión al 48 por ciento de emulsión concentrada y aproximadamente utilizan entre un litro y litro y medio por manzana.
La batalla contra el chapulín la están librando en conjunto con algunos pequeños productores de las comunidades cercanas donde todavía no hay presencia de los insectos, pero que están preocupados por el avance de éstos.
Apuntó que actualmente además de la que están combatiendo, hay otra manga que se está moviendo en la zona de la pista. El objetivo que persiguen es dejar la plaga contable porque actualmente eso es imposible.
“Lo que pasa es que este es un año chapulinero, así le llamamos nosotros porque nos ha reventado por todos lados y se da aproximadamente cada 10 años, por ejemplo, el último que tuvimos fue el año de 1995”. Concluyó Amador.
PLAGA VORAZ
Una manga o agrupación de langostas voladoras, puede comer 400 a 600 libras de material vegetal en un día, es decir, el equivalente a 160,000 personas. Si existieran 30 de este tipo de mangas, consumirían el alimento de una población de cualquier país de América Central.
CICLO DE VIDA
La langosta voladora es una plaga que en todas sus etapas es dañina y en el año tiene dos cópulas, una en el mes de abril y la otra en el mes de agosto.
En el primer ciclo las hembras copulan en el mes de abril y depositan sus huevos en el mes de mayo, a finales de éste nacen los saltones, para agosto ya son voladores y sus padres mueren en entre el mes de junio o julio.
Una hembra llega a poner entre 60 a 70 huevos, si tienen la humedad que ella requiere. “El resultado es 50 por ciento hembras y el otro 50 restante son machos”, indicó.
Una diferencia entre ambos es su tamaño, la hembra es más grande que el macho. Estos insectos pueden volar entre ocho a diez kilómetros diarios, gracias a que siguen la corriente del viento.

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